Por Roberto Álvarez Mur

Luego de seis meses de gestión y organización, la entidad Encuentro Nacional de Judíos Argentinos (ENJA) tuvo su puntapié inicial el último fin de semana, donde participaron, de manera presencial y virtual, los 4.000 adherentes de esta nueva institución que viene a presentar una alternativa cultural y política para la comunidad judía argentina. Uno de sus referentes principales, el sociólogo Jorge Elbaum, conversó con Contexto obre la importancia a nivel cultural, social y política de encarar este proyecto que busca democratizar la representación del colectivo judío y contrarrestar las visiones hegemónicas que, según el vocero, “pretenden instituir un judaísmo de country”.

– ¿Cómo surge la iniciativa y en qué contexto?

– Esto surge de la necesidad de generar nuevas perspectivas sociales en temáticas como Medio Oriente o América Latina, la identidad judía en Argentina y otros temas. El contexto político de fondo en cuanto a su fundación remite a la necesidad de generar una voz propia alternativa a las visiones hegemónicas y conservadoras de la DAIA y la AMIA, cuestionando su posicionamiento a nivel nacional, en su manera de pensar lo judío. En otras palabras, buscar que no hablen en nuestro nombre.

“La fundación de ENJA remite a la necesidad de generar una voz propia alternativa a las visiones hegemónicas y conservadoras de la DAIA y la AMIA. En otras palabras, buscar que no hablen en nuestro nombre.”

– ¿Qué importancia representa que exista este nuevo espacio representativo para la comunidad argentina?

– Para nosotros, judío ese todo aquel que se siente identificado por esta categoría, con esa herencia y ese legado, mientras que para las visiones hegemónicas sólo lo son quienes son hijos de vientre judío, es decir, de madre judía. Entonces, esto es una cuestión identitaria, consideramos que Jesús es judío y reivindicamos que en la historia argentina y universal han participado en las experiencias de las luchas sociales, en la solidaridad y el cooperativismo. Todos los procesos revolucionarios del mundo en los últimos cuatrocientos años, si uno los estudia, han tenido un importantísimo aporte de este colectivo identitario.

– ¿Cuáles son los grandes desafíos a enfrentar a nivel político-cultural?

– Nuestra meta ahora es crecer y mostrar a la sociedad que lo judío no puede ser visto sólo, como quiere demostrarlo la DAIA y la AMIA, como una categoría empresarial. Nosotros fundamos una organización, pero no fundamos una historia; los argentinos judíos tienen una historia de doscientos años, que se remonta a Monteagudo, al coronel Dorrego, descendiente de judíos perseguidos por la inquisición en Portugal, hasta militantes como Simón Radowitzky o César Tiempo. Y también a toda la tradición de la lucha popular de Argentina y América Latina, que han estado en la vereda de enfrente de la corriente hegemónica de la DAIA y AMIA, que pretende instituir un judaísmo de country con el cual no comulgamos.

“los argentinos judíos tienen una historia de doscientos años, que se remonta a Monteagudo, al coronel Dorrego, descendiente de judíos perseguidos por la inquisición en Portugal, hasta militantes como Simón Radowitzky o César Tiempo.”

– ¿Qué diferencias concretas se establecen frente a las corrientes hegemónicas del judaísmo argentino, encarnadas por AMIA o DAIA?

– En primer lugar, el aspecto democrático de nuestra perspectiva. Cuestionamos que la DAIA mantiene un modelo donde la gente no vota, sino que es un estado de componendas entre representantes de organizaciones judías, cuando en realidad la inmensa mayoría de los judíos argentinos no participa de instituciones judías. Sólo el veinte por ciento son socios de templos, escuelas o clubes. La DAIA, en general, se arroga la representación del colectivo, y eso es una falacia. En segundo lugar, tiene que ver con los posicionamientos en relación a América Latina y Argentina. Claramente, la DAIA y AMIA han sido socios históricos de la derecha nacional –del PRO, básicamente–, y nosotros somos plurales. Defendemos una identidad judía plural y basada en preceptos laicos, no confesionales, no religiosos. Aceptamos, por supuesto, las creencias, pero somos una institución laica. Otro factor clave es el posicionamiento respecto a Medio Oriente. Nosotros defendemos la existencia de dos pueblos y dos Estados. Repudiamos la actitud colonialista de los últimos gobiernos israelíes y la persecución a los compañeros militantes palestinos.

“DAIA y AMIA han sido socios históricos de la derecha nacional –del Pro, básicamente–, y nosotros somos plurales. Defendemos una identidad judía plural y basada en preceptos laicos, no confesionales, no religiosos.”

– ¿Qué posición mantienen frente al caso AMIA y sobre el fiscal fallecido Alberto Nisman?

– En referencia a la causa AMIA y la DAIA son partícipes del encubrimiento acorde a como está siendo juzgado en la actualidad (Ndr: en el juicio por encubrimiento del atentado a la AMIA). En principio, el presidente de la DAIA, Rubén Beraja, no está siendo querellado por la causa como consideramos que debería ser, y es porque forma parte de una misma lógica. En cuanto a Nisman, consideramos que la acusación realizada por el fallecido fiscal contra la Presidenta y contra el ministro de Relaciones Exteriores es una patraña, como ya lo demostró la Justicia. La DAIA y la AMIA sostienen vergonzosamente lo que el fiscal Nisman sostenía en la denuncia.


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