Por Leandro Gianello

Todos los oficiales de la Policía bonaerense, supuestamente responsables de la confusa muerte del detenido dentro de un patrullero de esa fuerza, fueron liberados el martes gracias a un pedido de hábeas corpus solicitado por los letrados que forman parte de la defensa.

Hace unos días, la fiscal Betina Lacki, quien está a cargo de la investigación, había ordenado detener a los policías del Centro de Protección Ciudadana (CPC) Cristian Caffa, Mónica Arias, Walter Fernando Rodríguez Muller, Daniela Aprea, Michael López González, Luciano Díaz, Patricia del Carmen Paris y Laura Gutiérrez.

Lacki indicó a Contexto que, si bien la causa no sufre un contratiempo mayor, es preciso aclarar “que los jueces de la cámara consideran que el hecho no fue un suicidio, y que los policías implicados hasta ahora son encubridores” del asesinato.

“Hay una diferencia de cuarenta metros que hemos planteado respecto a la otra postura” sobre el lugar en donde se produjo el disparo, aseguró Lacki, lo que será confirmado o descartado “una vez que estén listas las pericias ya encargadas, a fin de mes”.

“los jueces de la cámara consideran que el hecho no fue un suicidio, y que los policías implicados hasta ahora son encubridores.”

“Con los peritajes científicos se avalarán los testimonios” para continuar con la causa y resolver puntos esenciales de un hecho complejo por la cantidad de personas implicadas, expresó la fiscal.

Por lo pronto, “los jueces creen que el disparo sucedió sobre la calle 2, y yo considero que existen tres hechos indubitables al respecto: primero, que Yalet ingresó al móvil del CPC en buenas condiciones de salud; segundo, que cuando lo hizo estaba esposado con sus manos en la espalda; y tercero, el disparo en sí”, puntualizó Lacki.

“La diferencia fundamental radica en lo sucedido entre medio de esas cuestiones que son indudables, especialmente en el lugar en donde sucedió el disparo” que terminó con la vida de Yalet, agregó la fiscal.

La causa, compleja de por sí, al tener tantos testimonios, avanza “punto por punto, y todas las declaraciones son tomadas en la fiscalía”. Con el resultado de los peritajes se podrá empezar a vislumbrar, entre otras cuestiones, la ubicación “de todos los efectivos en el momento del hecho”, concluyó Lacki.

Juan Martín Yalet murió por un impacto de bala en la cabeza el 26 de agosto, cuando permanecía detenido dentro de un móvil de la Policía bonaerense, luego de haber sido arrestado cuando escapaba de una entradera en un domicilio de calle 2 entre 66 y 67.

Según lo habían señalado varios testigos, Yalet habría subido ileso y con las manos esposadas a la espalda a un patrullero del CPC, cuando fue detenido, pero a los pocos minutos habría recibido un disparo en la cabeza y fue trasladado herido al Hospital San Martín, en donde murió minutos después de arribar.

Eventualmente, la abogada de la familia Yalet, Sofía Caravelos, había explicado que en el caso se vislumbra “una gran disputa entre las fuerzas policiales –específicamente, entre la Comisaría 9ª y el CPC– que están implementadas a partir del decreto de emergencia en seguridad”, hecho que complica la resolución al no aparecer un responsable claro.

Entre otras cosas, a los efectivos se les imputa el delito de falsificación de documento público, ya que, “para tratar de plantear una versión diferente de los hechos y conducir al Ministerio Público una versión errada, falsificaron el acta de procedimiento”, explicó la abogada.

“Es un hombre que entró a robar y es una muerte que parece que no es reclamable, y tiene una cierta legitimación el accionar violento de la Policía.”

Caravelos sostuvo que es una causa complicada porque se trata de una persona “que tiene una carga social sumamente negativa. Es un hombre que entró a robar y esto tiñe toda la investigación de una muerte que parece que no es reclamable, y tiene una cierta legitimación del accionar violento de la Policía”.

Los policías declararon que el detenido se había “autolesionado” con una pistola 9 milímetros que portaba, hipótesis que ya había sido calificada como “inverosímil” por la fiscal Lacki. Por ahora, la estrategia de la defensa de los policías apunta a demostrar que Yalet quedó solo momentáneamente en el patrullero y que en esos instantes pudo haberse producido el disparo.