Por Florencia Abelleira

El 12 de junio José Luis Díaz había salido a robar con un arma de juguete. Dejó su barrio San Ignacio, en Córdoba, atravesó el Jardín Botánico –el muro que divide a la clase media de la clase baja cordobeza– y llegó al barrio Quebrada de las Rosas, donde se cruzó con un adolescente de dieciséis años y le exigió el celular y la plata. Pero el chico se resistió y enseguida unos quince vecinos los rodearon. A José Luis lo tiraron al suelo y lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Como no les pareció suficiente, lo ataron a un poste y le siguieron pegando hasta fracturarle el cráneo. Luego de quince días en estado en coma, murió en el Hospital de Urgencias de la capital provincial.

A los dos meses del linchamiento, la familia quiso recordar a José y se organizó un homenaje en el lugar donde lo mataron. El padre –obrero– construyó un santuario de cemento en el poste donde su hijo estuvo atado. Una cruz, una foto y varias velas rememoraron al joven de veintitrés años.

Esa tarde, el Colectivo Manifiesto, un grupo de comunicadores, diseñadores, cineastas y artistas que se dedican a la fotografía, que retratan la realidad social y política e interpelan a través de la imagen, estuvo en el barrio ubicado al norte de la ciudad de Córdoba cubriendo la jornada. Las fotografías fueron instantáneamente subidas a su página de Facebook, y lo que siguió en estas dos semanas en que el álbum “Te matan por un celular” comenzó a circular por la red social fue una ola de comentarios “abiertamente fascistas y violentos”, como aclaran en el comunicado que está circulando desde ayer.

“La reacción en las redes sociales fue muy violenta, tanto para con nosotros como con el mensaje en general, y tanto de manera pública como por mensaje privado. Mucha gente se las agarró con nosotros, diciéndonos que defendíamos a unos negros de mierda, que si sabían quiénes éramos nos iban a linchar a nosotros también”, contó Ezequiel Luque, integrante de Colectivo Manifiesto.

Con sólo echar una ojeada, el odio bulle: “El sucio este ya tenía edad para entender lo que está bien y mal, si vas por el mal camino aguanta lo que te puede pasar. La estupidez se paga, y este sucio la pago con el precio más alto”; “Más linchamientos. Hay que matar a todos lo chorros..hacerlos mierda” o “Me están jodiendo no?? Ni un linchado más? Por supuesto que no hay que lincharlos…un tiro en la nuca y listo, para que gastar tanta energía en una lacra. Salís a robar? JO-DE-TE!!! Ojalá los maten a todos”, son algunos ejemplos de los cientos de comentarios que coparon cada imagen del álbum.

“Nosotros buscábamos reflejar que, sin importar el contexto en el que se dé, ninguno de nosotros tiene derecho a decidir sobre la vida del otro, sea lo que sea. Queríamos interpelar y mostrar que se trataba de una vida, y que esa vida tenía una historia que la llevó a estar en ese lugar y que también las llevó a ese lugar a las otras quince personas que lo mataron a golpes”, aclaró Ezequiel.

Te matan por un celular, foto del álbum realizado por el Colectivo Manifiesto.
Te matan por un celular, foto del álbum realizado por el Colectivo Manifiesto.

La foto, la reacción y la respuesta

Bajo el título “Te matan por una foto”, el Colectivo Manifiesto publicó un comunicado donde repudian las amenazas que recibieron y aclaran que su intención no era justificar el robo, sino cuestionar las relaciones humanas que está teniendo la sociedad. (ver: Te matan por una foto)

Ezequiel explicó: “Decidimos no quedarnos masticando ese odio y esa violencia que nos tiraron a nosotros, sino reformularlo y armar un comunicado, sentando posición. Queríamos devolverle algo a esa gente que había sido interpelada por el álbum y también salvaguardar nuestra integridad y nuestra posibilidad de seguir haciendo fotografía”.

La respuesta fue inmediata: otras organizaciones, medios de comunicación, colegas y amigos salieron a apoyarlos. “Estamos en una época muy complicada, y las redes sociales posibilitan que cierto odio y ciertas formas de pensar no se vean procesadas a la hora de transmitir un mensaje, sino que la gente va y escupe su odio, así como lo siente, en las redes sociales impunemente desde su casa, desde su computadora, y se ve lo peor de la sociedad y de cada uno”, dijo Ezequiel. Y concluyó: “Vamos a seguir analizando cómo nos cuidamos a nosotros y seguir haciendo fotografías como veníamos haciendo. No vamos a dar marcha atrás en eso”.


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