Por José Manuel Welschinger Lascano

“Ernesto ponía soldados de plomo y decía que uno era Hitler, otro era Mussolini; y jugábamos a ver quién volteaba más soldados con un rifle de aire comprimido”. Las palabras son de Juan Míguez, un amigo de la infancia de Ernesto “Che” Guevara; y fue el periodista cubano Froilán González García quien recogió su testimonio. Junto a su mujer, Adys Cupull, han publicado 33 libros sobre la vida del líder revolucionario argentino-cubano, entrevistándose con todos aquellos que lo conocieron, para reconstruir la figura del hombre, y también del niño, detrás del mito.

“No es algo que estábamos buscando intencionalmente –explicó Froilán a Contexto–. Cuando viajamos a Bolivia en funciones diplomáticas, empezamos a investigar sobre los acontecimientos guerrilleros en ese país, y como no conocíamos de la vida del Che, de su formación, ni de los factores que lo llevaron a convertirse en lo que fue, comenzamos a buscar información: primero por medio de sus familiares.”

“Se sabe poco de las personas que lo acompañaron, y en este caso, el documental indaga en conocer quiénes eran los Bolivianos que estaban con él en la guerrilla.”

Así fue como, eventualmente, el matrimonio González García comenzó a redactar la investigación que luego sería traducida a más de una docena de idiomas y leída en todos los continentes.

Presentando la serie documental Semillas de Ñancahuazú, acerca de la campaña del Che en Bolivia, el periodista y ex diplomático cubano disertó en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata: “Se sabe poco de las personas que lo acompañaron, y en este caso el documental indaga en conocer quiénes eran los bolivianos que estaban con él en la guerrilla: por qué se integraron, qué historias de vida tenían, y cómo fue la lucha de quienes la historia oficial consideró apenas como bandidos, y de quienes tampoco quedó mayor registro”.

El diario de Froilán en Bolivia

Luego de ser designado cónsul general de Cuba en Bolivia en el año 1982, Froilán y su mujer comenzaron a investigar acerca de la guerrilla y la presencia del Che en el país andino, trabajo del que resultaron varios libros, con las aclaraciones idiomáticas de las palabras en quechua y aymara, consiguiendo que sus obras lleguen a considerarse como piezas fundamentales para comprender los vocablos y el habla de la región por el Instituto de Habla Hispana.

Posteriormente, con la colaboración de uno de sus hijos, comenzaron a realizar la serie de documentales en los que reconstruyeron las historias de los guerrilleros en Bolivia, filmando en siete de las nueve regiones que integran el territorio boliviano, y en las ciudades de La Habana y Santa Clara.

Luego de una enorme cantidad de entrevistados, kilómetros recorridos y cuatro años de producción, el resultado fueron los veintiún episodios presentados por la televisión pública en Bolivia, y por el INCAA en Argentina. A su vez, durante esa experiencia, también realizaron la nueva edición de los diarios del Che en Bolivia, “que es la que Fidel Castro elige para regalar a los estudiantes universitarios con su dedicatoria”, comentó Froilán.

“No fue sencillo acceder a las fuentes –relató el periodista–, porque muchos de los protagonistas de estas historias se mantuvieron en silencio, por miedo a que les pasara algo. Sin embargo, cuando fuimos a buscar sus testimonios, la mayor parte de ellos nos relataron los hechos, porque necesitaban dar a conocer esa verdad antes de que cayera en el olvido.”

“No fue sencillo acceder a las fuentes, porque muchos se mantuvieron en silencio, por miedo a que les pasara algo.”

El periodista y documentalista prosiguió: “Incluso, al llegar a una casa, cuando nos presentamos, una mujer nos dijo: ‘Pasen, que los estábamos esperando. Durante 17 años los esperamos, porque sabíamos que algún día vendrían’. El promedio de vida de los hombres en Bolivia (de 38 años hasta épocas recientes), la elevada mortalidad infantil y la falta de agua potable en muchas comunidades son para Froilán algunas de las condiciones que generaron la adhesión inmediata de muchos hombres y mujeres a la causa revolucionaria.

Un relato con verdad y respeto

“Probablemente –consideró–, el interés por la historia que se cuenta en esos libros esté dado en que, a la hora de escribir, siempre nos apegamos a la verdad; no sólo por respeto al Che y a los acontecimientos narrados, sino porque con mi mujer tenemos tres hijos y seis nietos: no queríamos que con el paso de los años alguien pudiera decirles que sus abuelos mintieron o que manipularon la verdad.”

“a la hora de escribir, siempre nos apegamos a la verdad, porque tarde o temprano se filtra. es un elemento que los periodistas deben tener siempre en cuenta.”

Con espíritu jovial, pese a sus más de setenta años, recomendó: “Ese es un elemento que los periodistas deben tener siempre en cuenta, porque, en la vida, la verdad es como el agua: tarde o temprano siempre se filtra, y mientras más se haga para evitarlo, con más fuerza termina ocurriendo. Cualquiera se puede equivocar, pero jamás intencionalmente”.

Entre sus obras se destaca particularmente la investigación realizada sobre los primeros veinticinco años de vida de Guevara, donde se relatan su niñez, su adolescencia, sus amistades y amores universitarios. Son las historias y anécdotas narradas en su libro Con la mirada al sur.

A su vez, las investigaciones periodísticas como La Cía contra el Che, escritas en base a documentos obtenidos de las embajadas argentina, boliviana y norteamericana, entre muchas otras, fueron motivo de premios y elogios en varios países.

Froilán González García consideró que el interés por su obra está dado en gran medida por la indignación mundial que existe respecto del asesinato de Ernesto Guevara y sus compañeros.

“La mayor parte de la humanidad es buena, es noble –sostuvo–, y Guevara, junto con los que lo rodeaban, fueron asesinados estando prisioneros, violándose todas las normas internacionales; y sus cuerpos fueron mutilados y quemados. Es algo que conmovió profundamente a las personas, independientemente de su figura, que merecía el máximo respeto.”