Por Maximiliano Ceci

“La Armada todavía no había sido investigada. Los juicios que se realizaron hasta ahora en La Plata tuvieron que ver con la actuación del Ejército y la Policía bonaerense, pero en cambio ahora se investiga el rol de la Marina, sobre todo en lo que era el cordón industrial del Gran La Plata, y las empresas de esa región”, dijo a Contexto Guadalupe Godoy, abogada de la querella en el juicio a los jefes de la Armada y la Prefectura Naval por los secuestros, torturas y desapariciones cometidos en la región de la capital de la provincia de Buenos Aires. En el banquillo de los acusados se sientan ocho ex marinos y prefectos octogenarios.

En la causa está acreditado que durante la dictadura, y siguiendo los lineamientos del Placintara (Plan de capacitación contra la insurgencia terrorista de la Armada Argentina), la Armada organizó en la región de La Plata, Berisso y Ensenada la represión en la FT5.

De esa forma, los marinos tuvieron una importante participación en la intervención de sindicatos y fábricas de la zona del parque industrial de Berisso y Ensenada, como Propulsora (Grupo Techint), Swift, Astillero Río Santiago e YPF, entre otras, y en la planificación y el secuestro de los trabajadores.

Y operaron con la logística que ya tenían: en la sede Prefectura Naval de La Plata y el Liceo Naval Militar, y en algunos casos el B.I.M. 3 y el Hospital Naval, los secuestrados eran interrogados y torturados, para finalmente derivarlos al centro clandestino de detención que se hallaba en las calles 1 y 60 de La Plata, a la Unidad Penitenciaria N° 9 o a la Unidad Penitenciaria N° 8 de Olmos.

los marinos tuvieron una importante participación en la intervención de sindicatos y fábricas de la zona del parque industrial de Berisso y Ensenada.

“Aparece con fuerza la interrelación represiva que había entre las fuerzas armadas y también de seguridad. Aparece el Ejército, también la Policía, pero sobre todo lo que aparece es el rol que cumplieron las empresas y los sindicatos dentro del aparato represivo. No los sindicatos en general, sino las burocracias gremiales ligadas a los tutores de derecha que abren otro camino para investigar”, explicó Godoy en referencia a los relatos de los testigos ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de La Plata.

Uno de los testimonios más trascendentales fue la declaración de Carmelo Cipollone, ex trabajador de Propulsora Siderúrgica y sobreviviente de la dictadura, que señaĺó la complicidad empresarial y apuntó directamente a Techint, propietaria de la fábrica en la que trabajaba.

“La conexión que hago con las empresas grandes era que dirigían su brazo armado, que eran las fuerzas armadas. Eran cuatro patas: las empresas con su dinero, los diarios con la rosca, las fuerzas armadas y los sindicatos”, aseguró Cipollone a Contexto.

“Aparece el Ejército, también la Policía, pero sobre todo lo que aparece es el rol que cumplieron las empresas y los sindicatos dentro del aparato represivo.”

“La relación antes del golpe de Estado era de los sindicalistas, la empresa y las manos ejecutoras de los compañeros que fueron asesinados y torturados o dejados cesantes, o, en el caso mío, encarcelado. Después de la muerte de Perón, se empezó a notar que los milicos estaban preparándose en conjunto con las empresas. Se fueron cortando muchas conquistas. Íbamos perdiendo cuatro a cero”, agregó Cipollone tras denunciar haber sido víctima de un fraude electoral cuando se presentó como delegado de Propulsora en 1975.

En el mismo sentido, a un mes y medio del comienzo del juicio, Godoy recordó: “El caso de ATE es distinto, porque no fue intervenido, sino que tuvo una autointervención. Era tan fuerte la relación que tenía Horbart, secretario general del gremio, con la Marina que ni siquiera tuvieron que intervenir. En el Sindicato de la Carne también aparece una persecución a todos los que integraban una lista opositora. En algunos casos, hasta de la misma lista oficialista, como por ejemplo el caso de Luciano Sander de ATE”.

Es por ese accionar que la Marina desplegó desde el 24 de marzo de 1976, a las pocas horas del golpe de Estado, que el debate tiene características distintas a los anteriores realizados en La Plata: muestra el inicio del accionar represivo sobre el movimiento de los trabajadores que existía en la zona de la capital bonaerense.