Horacio Cao es el director del Centro de Investigación de la Administración Pública de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, y junto a un equipo de investigadores se puso a estudiar la función de los nuevos Estados en Latinoamérica. Pasó por La Plata para participar de dos congresos en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, y, antes de ser expositor en un panel, conversó con Contexto. Sus reflexiones evidenciaron su preocupación por interpretar este momento histórico, donde el “Estado ya no es sinónimo de dominación”.

Qué es el CIAP

La administración pública es un campo de conocimiento muy interesante porque se cruzan muchas disciplinas. Y hemos logrado convocar a varios investigadores de varios ámbitos, con varias perspectivas ideológicas y académicas, para intentar interpretar lo que ha sido el Estado y sus transformaciones en estos últimos cuarenta años.

Dos modelos de Estado

cao2En el Estado se dibujan bien dos proyectos, el proyecto de la Alianza para el Pacífico, que marca una continuidad con el modelo de los noventa, donde la centralidad está puesta en el modelo de mercado, con el Estado como auxiliar; y, por otro lado, una mirada de los ciudadanos, ya no como clientes, porque han hecho una fuerte autocrítica, como individuos atomizados, como meros receptores de servicios públicos.

Por otro lado, una serie de gobiernos, de la ola latinoamericana o nacionales-populares, que están tratando de construir una nueva perspectiva estatal. Y, en este sentido, todos los expertos que tenemos coinciden en que la política estuvo por delante de los académicos. Hay algunos modelos de trazos gruesos, pero nos ha faltado hacer una síntesis. Estamos tratando de conformar ese relato teórico del modelo venezolano, ecuatoriano, boliviano, argentino; de qué estamos hablando cuando hablamos de un Estado que no es neoliberal.

Hay que cambiar el pensamiento

Axel Kicillof tiró una cosa bien interesante: que tenemos que hacer un click en la cabeza, porque para todos los que vienen del marxismo o tenemos cierta relación el Estado es explotación. Y lo que uno ve en América Latina es que el Estado es contrapeso al mercado, es el único que puede domar las formas más desestructurantes, los efectos menos virtuosos del poder económico financiero. Por eso hay que sacarse esta idea de que el Estado es dominación, y también puede ser nuestra herramienta liberadora.

Una pelea constante

Yo vengo de ser funcionario de la función pública en San Juan y hay algunas cosas que son verdaderamente increíbles. Hay instalado un sustrato, sobre todo en nuestras clases medias, sobre todo en San Juan, que es una provincia impensable sobre el Estado. Por ejemplo, hicimos una encuesta para conocer qué opinaban del Estado. El 80% decía “son chorros, ladrones, de todo”; dos semanas después salimos a preguntar dónde quieren trabajar, y el 80% dijo “en el Estado”.

Es una pelea que hay que dar todos los días, continuamente, de sacar esa idea del Estado, que es la agenda de la derecha, que sólo mira si hay choreo en el Estado: la agenda tiene que ser cuánto hacemos para transformar la realidad, cómo hacemos para redistribuir la riqueza. Un buen Estado es el que genera igualdad de condiciones. Gran desafío.