Los medios y la rutina: “No queremos más periodistas domesticados”

Los medios y la rutina: “No queremos más periodistas domesticados”

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El abogado, escritor, docente y periodista Pablo Llonto participó este miércoles en los Congresos de Ciencias Sociales y Comunicación Popular en la Facultad de Periodismo de La Plata. Fue invitado para participar del panel “Periodismo en América Latina y rutinas producción”. La conversación giró en torno a la actualidad de los medios en Argentina, donde Llonto propuso “convertir la brecha en un abismo”.

La “brecha” periodística

Desde 2008, cuando el Gobierno decide enfrentar al mayor grupo periodístico del país, el Grupo Clarín, por suerte una corriente muy fuerte empieza a empujar esa brecha periodística, que esperemos que alguna vez sea un cañón de Talampaya, para que estemos bien lejos unos de otros, porque no somos lo mismo, no queremos ser lo mismo, y no estamos dispuestos a que sean lo mismo. Hay una clara división que tenemos que fomentar entre los periodistas que están a favor del periodismo comercio y negocio, y el otro periodismo, que está del lado de los sectores populares, de los pueblos latinoamericanos, que cuenta la verdad y que está enfrentado con el otro.

Es un enfrentamiento político. Y quienes sostenemos esta teoría decimos que el periodista es un político. No hay periodista que no cumpla un rol político. Quizá no se da cuenta, es inconsciente, no lo sabe o lo niega. Por eso necesitamos antropólogos o cualquier investigador social que se dedique a estudiar el periodismo y al periodista como tal.

Hay que “destrozar” las rutinas

Este combate político, ideológico, comunicacional también necesita destrozar las rutinas nuestras y construir nuevas. No hay que tenerle miedo a la palabra rutina. Esa rutina periodística que cuando llegamos nos sorprende, porque somos nuevos; yo también lo viví cuando entré a los diecisiete años al diario Clarín y esa maldita rutina nos parecía maravillosa. También hay que decir que los periodistas tenemos una fuerte carga de vanidad, de competencia y de hacer plata, porque hay que combatir la corrupción dentro de esta profesión. Es necesario desenmascarar a centenares de Fernando Niembro, que han convertido el periodismo en un gran negocio.

Las rutinas del periodismo de investigación

Nuestra cátedra da Periodismo de Investigación, y ahí estamos tratando de romper una de las tantas rutinas que es poner el acento, el eje de la búsqueda, en los casos de corrupción. Es decir, parece que la rutina del periodista de investigación es investigar la corrupción. Y parece que la gran copa del mundo del periodista de investigación es tumbar a un presidente o a una presidenta, o a un político, o a un Gobierno.

Eso no está mal. Ahora, ¿qué pasa con todo lo otro que hay que investigar? ¿Por qué no se investiga la explotación, la composición de los productos en una sociedad capitalista, o cosas que nos afectan todo el tiempo, como lo referido al consumo? Quién gana con esta botella de agua mineral, si es justo o no es justo. O por qué un paquete de fideos vale $6,50 y es igual a otro que vale $17. ¿Por qué no volcamos nuestros recursos también a investigar esos casos injustos, tanto como un hecho de corrupción?

La rutina de los medios hegemónicos

La rutina del Grupo Clarín tiene un condicionamiento ideológico, que tiene una posición política e ideológica. Sus periodistas han recibido la directiva de que tienen que buscar la mayor la cantidad de noticias que afecten al Gobierno. Y entonces están todos, hasta en deportes, viendo cómo hacen para encontrar algo que afecte al Gobierno. Y van y se matan, y algunos no encuentran y otros sí. Y muchos están enfermándose con eso. Y muchos están ahí por convicción y otros por la plata. Y otros se van y empiezan a criticar al Grupo, porque la rueda cambia. Por eso uno respeta a los compañeros que no cambiaron, a pesar del Gobierno o de su lugar de trabajo, como Osvaldo Bayer.

Los jóvenes estudiantes y comunicadores

Van a ser empujados primero a la rutina que impone el medio de comunicación. Es una rutina impuesta, que tienen los medios, que no manejamos nosotros. Uno quiere incitar a la rebelión de los periodistas, no queremos más periodistas domesticados. Queremos que los periodistas no entren en los medios hegemónicos. Que no entren. Estoy en ese sector mínimo que les dice “no entren ni un minuto. Huyan de los medios hegemónicos y pongámonos a crea medios cooperativos, comunitarios, donde se respire un cacho de libertad”. Con un poco de libertad las rutinas aburridas se van a empezar a caer.