Alberto Bassi: “Yo lo que quiero es la libertad”

Alberto Bassi: “Yo lo que quiero es la libertad”

El performer local que en sus shows mezcla poesía, música, sexo y humor, adelanta su nuevo unipersonal "Para esta primavera no hay nada mejor que un pomito escupidor". Por Juan Barberis

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Resultás un artista bastante inclasificable, ¿a esta altura podrías definirte?

Detesto las definiciones, porque en realidad trataron de definirme siempre y por eso me echaron de la escuela de teatro, de todos lados. Siempre rehuí de todo tipo de definición, porque no me considero ni un actor, ni nada por el estilo. Yo soy un intérprete de mi obra, de mis monólogos.

¿Cómo son tus espectáculos?

Son muy desordenados, porque concibo la belleza a partir de lo desprolijo y de un cierto estado de caos, de lo contrario no me interesa. Lo contrario a eso sería un deber bien hecho, cosa que nunca hice, jamás, ni cuando era chico, por suerte. Eso desde el punto de vista estético, de la intención abstracta. Y, después, es un espectáculo en el que leo y canto mis textos sobre música de Juan Cruz Roa Raffo [de Marica Mala] en guitarra y el Tano Marcelo en acordeón, y me baso en temas que tienen que ver con mi vida personal, absolutamente descarnados y siempre con humor.

¿Qué te interesa provocar?

Me interesa que la gente sienta lo que le parezca y que disfrute a su manera de lo que hago. No tengo una intención tan definida, tan intelectual, porque estaría fuera de mi personalidad. Yo lo que quiero es la libertad. Parto de algo totalmente auténtico que es lo que escribo, que es lo mejor que hago en la vida, lo mejor que puedo dar -porque no pongo la energía en otra cosa; lo demás no me importa nada: ni el amor, la plata, ni nada-. Lo lindo está en que cada uno lo pase por su filtro. Si me extiendo de un modo más general, te puedo decir que estoy convencido de que estoy en el mundo para transmitir alegría. No me interesa para nada el drama, no puedo escribir nada que no pase por la ironía o el humor. Soy un gran admirador de lo dramático, pero soy incapaz de realizarlo, no me interesa.

Tenés un look bien llamativo, ¿es una necesidad de atención?

Por supuesto. Primeramente la provocación es la forma más refinada de la generosidad, eso lo dijo el fotógrafo de Benetton. Y segundamente -esa palabra la inventé yo- a mí me encanta, no concebiría, ni siquiera para estar encerrado acá en mi departamento, vestirme de otra forma porque a mí me gusta el leopardo con lentejuelas, chorreando cadenas, con un pantalón roto, con el pelo batido rubio, brillos… Si un día no me ves así es porque entré en depresión. Es totalmente auténtico. Yo me empecé a dar cuenta cuando era muy chico que provocaba reacciones muy adversas e insultos por mi forma de vestirme. En realidad no buscaba provocar nada en ese momento.

La Plata en algunos aspectos todavía es una ciudad muy conservadora, ¿la gente se sigue sorprendiendo cuando te ve por la calle o las cosas están cambiando?

Pienso que las actitudes conservadoras no existen nada más en La Plata, te lo puedo asegurar. Esta es mi ciudad y la amo profundamente, en la que he vivido un montón de cosas, y te digo que La Plata es una explosión de talentos, de gente creativa. Doy la vuelta manzana por mi barrio y encuentro cinco casas con chicos que están ensayando con una banda de rock. La Plata explota de talento, es una maravilla. Al contrario, creo que la gente joven está totalmente abierta a todo tipo de expresiones, de cambios, yo lo vivo así. Quizás en otra época haya sido más pacata, pero la gente pacata en esta ciudad se está quedando atrás.

¿Tenés algún referente en lo que hacés?

No, en absoluto. Detesto las influencias. No voy a ver unipersonales y no leo nada prácticamente, sobre todo nada que tenga relación con el humor o con el erotismo. Soy un poco obsesivo en eso. No quiero tener ningún maestro, ni nunca lo tuve. Algunos pueden tomar esta actitud como un poco soberbia, pero no, soy una persona que admira mucho a los demás. Quiero que lo que yo hago sea lo más auténtico posible. Le tengo terror a las influencias, las detesto, las maldigo, las alejo.

¿Creés que todavía somos muy pacatos en cuanto al sexo?

Depende de las intenciones de cada uno. Pienso que quizás haya gente que tiene una vida sexual llamada normal, monogámica, con un solo tipo de sexo, y no necesita nada más. Y hay gente que necesita hacer una cama de tres o explorar otro tipo de cosas y no se anima. Eso es lo grave: la gente que necesitaría explorar su sexualidad y no se anima. Hay muchos prejuicios en cuanto a qué puede pasar con la opinión del otro si se entera. Eso sí lo noto, y me parece que hay que sacárselos de encima como una vestimenta que no te corresponde, porque la persona que actúa así se está privando de un montón de cosas.

¿Cuántas veces te dijeron degenerado?

Ay… ¡Puto de mierda! De todo me han dicho. ¿Cuántas veces? Incontable. Te corrijo la pregunta: ¿Desde cuándo? Desde la escuela primaria, sobre todo en la maldición de la escuela secundaria que detesté y detesto, donde me tiraban piedras. Detesto desde lo más profundo de mis vísceras a las instituciones, no me pueden dar nada y no necesito nada de ellas, nada.

Dijiste que envidiás a la gente famosa, ¿cómo es eso?

Sí, porque me parece que la gente que logró el reconocimiento tiene un acceso más directo hacia los demás. Si yo fuese mucho más conocido o famoso, un tema mío tendría acceso a mucha más gente. Pero como soy consciente de que lo que yo hago y elijo no se va a difundir en un programa de televisión, está bien así. Los medios me van a tener siempre marginado.

¿Si las reacciones negativas dejaran de existir para con tu obra no creés que se perdería parte del juego?

No, no creo eso. Yo he pasado momentos bastante desagradables por esas reacciones negativas, y he sabido entender que esa gente me estaba dictando que yo estaba por el buen camino, porque esa no era la gente que forma mi público, ni lo va a ser jamás. Yo te aseguro que es bastante angustiante ser el centro en un escenario y tener gente que te está maltratando o te está insultando. El sufrimiento no es positivo, nadie tendría que sufrir.

¿Pensás en cómo te gustaría ser recordado?

Que pregunta tan interesante y tan rara. En principio me gustaría seguir viviendo y haciendo shows, que me vean en el escenario y gozar y compartir cosas con mi público que es lo que más quiero en la vida. Yo trato de no pensar en esas cosas porque no me parece que me lleven hacia el crecimiento. Pero como me lo preguntás, me gustaría ser recordado como alguien que en algún momento transmitió una sensación de felicidad a través de un texto interpretado en vivo.

*Alberto Bassi presenta “Para esta primavera no hay nada mejor que un pomito escupidor” el próximo sábado 19 de septiembre en Pura Vida (diag. 78 e/ 8 y 61). 22 hs.

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