Por Alejandro Palladino

Los moretones de los juguetes, que rompen con su habitual inocencia, son la mirada que propone hablar de una preocupación que sacude a la sociedad. Esa mirada es la del artista Nubar Doulgerian, que ayer inauguró su muestra Mis Muñecas en el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti, ubicado en 51 entre 5 y 6, en La Plata. En este trabajo interviene muñecas para expresar desde una arista diferente la problemática de la violencia de género. La exposición consiste en muñecas originales en vitrinas que dan cuenta de la violencia con lastimaduras de diversa índole, para que jugar sea una actividad preventiva y de concientización.

La idea tuvo como disparador los casos de nenes y nenas hijos de terroristas del Estado Islámico, que salieron en videos en la web en los cuales eran obligados por sus padres a decapitar a sus juguetes. Aquella escena disciplinadora provocó que Nubar haya enfocado su creación en objetos cercanos a los niños desde una perspectiva educacional, didáctica.

El artista tiene una serie general de muestras que se llama Mis Juguetes, que está compuesta por tres tipos de objetos: Mis Autos, Mis Muñecas y Mis Armas. Estos responden a tres ejes: los accidentes de tránsito, la violencia de género y la provocada por las armas.

“Esta idea surge en 2011 interviniendo juguetes de coches. los manipulo y reproduzco el accidente de tránsito en el objeto, que queda abollado, de ahí su impacto. Con esta muestra pasa lo mismo, pero referido a los femicidios”. Nubar Doulgerian, artista plástico.

“Esta idea surge en 2011 interviniendo juguetes de coches. Los manipulo y reproduzco el accidente de tránsito en el objeto, que queda abollado, de ahí su impacto. Con esta muestra pasa lo mismo, pero referido a los femicidios. Pensé qué elemento tenía de la juguetería para poder trastocar y hacer lo mismo que con los coches: las muñecas”, explica Doulgerian.

El curador de la obra, Leo Ávalos, contó a Contexto que la organización estuvo a cargo del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) y la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación, que expresaron su interés por la obra de Doulgerian al Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, del cual depende el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti.

En la muestra también las cajas de las muñecas están transformadas. Nuber contó que “donde está el sello comercial del paquete, con la marca de la industria con la tipografía y el mensaje publicitario, yo pongo mi propio mensaje en cada una de las dieciocho cajas: menciono consignas preventivas para que estos casos no ocurran”. Sobre las cajas y en sus costados, se pueden leer frases como “El silencio esconde la violencia”, “Si te pega, denuncialo”, “Ni una menos” y “La violencia de género no tiene edad”.

Los juguetes persiguen el propósito de hacer recapacitar sobre los femicidios, de instalar en las familias un tema que suele filtrarse como secreto por miedo: “Los objetos están manipulados de tal manera que veas aspectos de la vida real en un juguete”, dice Doulgerian.

Los juguetes persiguen el propósito de hacer recapacitar sobre los femicidios, de instalar en las familias un tema que suele filtrarse como secreto por miedo.

Si la violencia hacia la mujer encuentra sus raíces que le dan legitimidad en la cultura, en ese doble efecto simbólico y empírico del discurso machista como base para dar pie a la muerte, Doulgerian busca desde el campo artístico dirigirse a los mayores pero también a los niños y niñas para mostrar un costado de los juguetes inexplorado. Y desde allí, con un perfil didáctico y pedagógico, mostrar que también desde el juego se puede batallar contra la violencia de género.

La exposición estará hasta el 6 de septiembre, de martes a viernes de 10 a 19 horas, y sábados y domingos de 16 a 19, para luego recorrer la provincia y el país.


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