Peces Raros: “El rock si no quiere romper no es rock”

Peces Raros: “El rock si no quiere romper no es rock”

Con "Parte de un mal sueño", su segundo disco a punto de ser grabado, la banda se vuelca a la fiesta rave. Por Alejandro Reyes

2020
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Foto Agustina Fontirroig

A principios del año pasado, Peces Raros aparecía -casi sin darse cuenta- como la cabeza de una nueva generación de bandas jóvenes. Con muchos rasgos heredados de los grandes del rock nacional de la década del 70 (desde Pescado Rabioso hasta Miguel Abuelo), estos muchachitos sub-23 combinaban rock, psicodelia y cierto tinte electrónico plasmado en No gracias, su primer disco editado en 2014.

Pero junto con ese debut, que significó uno de los lanzamientos locales más atractivos de aquella temporada, también aparecieron tensiones internas: Gaby -bajista y uno de los cantantes-, dejó la banda y entró en su lugar Juan Manuel “Chicho” Lescano, quien apuró una segunda etapa mucho más inclinada hacia el groove y la electrónica dentro del esquema que completan Lucio Consolo (guitarra, voz y sintetizadores), Benja Riderelli (batería y batería electrónica) y Marco Viera (guitarra). “Al no ser bajista, yo creo que Chicho nos aportó algo muy zarpado, porque encontró un groove con el instrumento que es bastante único: nos terminó de llevar hacia la electrónica”, dice Marco.

“Para decirte que el mundo es bello están los publicistas. Nosotros somos músicos”, dice Lucio Consolo

En poco tiempo cambió bastante el sonido. Antes tenían colores un poco más vintage y ahora están más ligados a la fiesta rave.

L: El rock si no quiere romper no es rock. La esencia del rock está ahí, en la búsqueda permanente, en querer dar un siguiente paso siempre. Antes yo pensaba que era totalmente disruptivo, que no tenía nada que ver, pero hoy en día ya no lo creo. Nuestro segundo disco también va a tener canciones en el sentido más tradicional, pero que están profundamente afectadas por los paisajes sonoros de la electrónica. No es que cambiamos de género, hay un cordón umbilical que une lo viejo y lo nuevo.

M: La música electrónica naturalmente tiene una actitud muy rockera con respecto a la cantidad de parámetros que rompe. Rompe con el concepto clásico de la música, con la dinámica de show porque no para nunca, le quita importancia a la voz y a la lírica, la melodía y la armonía pasan a un segundo plano que era algo que en los 70 era totalmente inconcebible. Ahora seguimos tocando en vivo los temas viejos, pero se han visto resignificados desde el sonido hacia esta nueva tendencia. El último Pura Vida fue una fiesta donde hicimos los temas enganchados y no se paró de bailar en ningún momento.

Cuéntenme del nuevo disco

M: Estamos trabajando con Juan Stewart, que tenía la banda Jaime Sin Tierra. Nos gustaron los trabajos que produjo porque en cuestión de grabación y mezcla están muy ligados sonoramente a nuestra propuesta actual. Automáticamente nos contactamos con él y le mandamos las maquetas que grabamos en casa.

B: Es muy duro con nosotros, pero eso esta buenísimo. El tipo ve cosas que nosotros no vemos, en el sentido de que un disco es un producto que no es igual al vivo. Y nosotros siempre materializamos nuestras producciones como si fueran en vivo y no tiene que ser así necesariamente.

¿Ya está cerrado el disco?

L: Sí, está todo listo, solo nos falta pasar las partituras para SADAIC. Esta semana definimos las fechas de grabación. El disco va a tener nueve temas y se va a llamar Parte de un mal sueño. El título es una frase que repetíamos mucho en los ensayos. Y aparte el disco es medio laberíntico y onírico y tiene un carácter hipnótico.

¿Por qué un mal sueño?            

L: Porque para decirte que el mundo es bello están los publicistas. Nosotros somos músicos y no podemos hacer eso. Además, uno compone también sobre las cosas malas y lo que ronda en el inconsciente.

Aparecieron en la escena local como la “banda joven”, y ahora hay un montón de esta nueva generación.

M: Nosotros tenemos muy buena relación con esas bandas: Reales Kimonos, Lynx o Laika Perra Rusa. Está buenísimo formar parte de esa nueva escena porque se da una situación de cooperativismo muy grande. Nos prestamos equipos para grabar y tocar, nos ayudamos con la movilidad, armamos fechas y nos invitamos mutuamente. Lo que se necesita se pide y siempre alguien te da una mano. Hoy en día todos se unen en sellos discográficos; esto es lo mismo pero no necesitamos ponerle el rótulo de sello.

¿Cómo se llevan con el rock local más clásico?

B: Conocimos mucho del rock de acá últimamente. Yo por ejemplo valoré mucho ese evento que organizó Radio Universidad en Plaza Rocha por los el festejo de sus 90 años. Ahí vi por primera vez a Las Canoplas y a Míster América. A mí Míster América me voló la mente, me encantó. Y ver a una banda como Las Canoplas tocar como hace 20 años atrás me pareció re groso. No sé si lograron lo que todo músico pretende, que es vivir de tocar tu música, que es un camino difícil, pero que sigan tocando con esa energía es admirable.

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