“Queremos que las autoridades agilicen la búsqueda de mi hija, necesitamos que Rut aparezca para poder abrazarla y decirle cuánto la queremos”. Al borde del llanto, la mamá de Rut Ávila Zambrana, la estudiante universitaria de diecinueve años desaparecida en La Plata, hizo un pedido desesperado: hace seis días que su hija salió de su casa para ir a la Facultad de Ingeniería de la UNLP, donde estudia, y no volvieron a verla.

La causa está en la Justicia y ayer los familiares de la chica, sus compañeros de estudios y militantes de la Federación Universitaria de La Plata (FULP) se movilizaron frente a las fiscalías provinciales para reclamar su “aparición con vida” y que se acelere la búsqueda.

Rut fue vista por última vez el martes pasado cuando salió de su casa ubicada en 143 y 522 del barrio San Carlos. Ayer, unas doscientas personas, entre familiares, amigos y organizaciones sociales, exigieron a las autoridades judiciales que agilicen la búsqueda. Destacaron que continuarán su reclamo hasta dar con el paradero de la estudiante.

“Queremos que las autoridades agilicen la búsqueda”, se quejó ante las cámaras y micrófonos de la prensa local Estefanía Zambrana, la madre de la joven. En la marcha recordó que su hija “tiene tez morena, cabello largo y 1,50 metros de altura”, y que fue vista por última vez el 18 de agosto cuando salió de su casa hacia la Facultad para cursar en la carrera de Ingeniería Electromecánica.

Zambrana contó también que su hija estaba buscando un trabajo y no descartó que, en lugar de ir a la Facultad, ese día se haya trasladado hacia una supuesta entrevista laboral.

“La hemos buscado en casas de familiares, de amigas de ella y en hospitales, pero no aparece por ningún lado”, comentó.

El titular de la FULP, Darío Estévez, expresó su preocupación y dijo que “Rut no está perdida, está desaparecida”, por lo que “llamamos a todo nuestro pueblo a solidarizarse con la búsqueda”.

En tanto, Carolina Moreno, amiga de la estudiante, afirmó que Rut “es una chica que no es de irse a cualquier lado sin avisar. Cumplía sus horarios y cualquier cosa siempre le avisaba a su mamá”.


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