Shaman: “Yo no me dejo influenciar por los demás”

Shaman: “Yo no me dejo influenciar por los demás”

Con Sueño Real, su tercer disco junto a Los Pilares de la Creación, el trovador patagónico muta hacia un sonido oscuro, eléctrico e inexplorado. Por Gonzalo Bustos

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Por Juan Francisco Sánchez

“Con Sueño Real terminamos de cerrar una búsqueda que viene de antes, desde el primer disco”, dice Shaman Herrera sobre su tercer álbum con Los Pilares de la Creación, que saldrá la primera semana de septiembre por Concepto Cero. Las nuevas canciones de este músico nacido en Comodoro Rivadavia hace 34 años lo muestran en un estadio que supera toda su obra. Las composiciones de base acústica y armado minimalista prácticamente desaparecieron. Ahora Shaman empuña –por primera vez tratándose de sus propias piezas– la guitarra eléctrica. “Queríamos salir del formato que venía usando antes en mis canciones”, dice.

Grabado a un ritmo vertiginoso en un circuito de estudios que va desde ION hasta Tolosa, pasando por La Siesta del Fauno (exclusivamente dedicado al registro de sintes), Sueño Real fue producido por el mexicano Ernesto García (que ganó un Grammy Latino por Mujer Divina, el disco con el que Natalia Lafourcade homenajeó a Agustín Lara). “Terminó de resolver las canciones y cerrar la identidad del disco”, cuenta Shaman en relación a la mano de García. “El tipo produce pop, así que con nosotros experimentó”. Esa experimentación devino en el disco más sólido y contundente de Herrera, un trabajo que abriga sus rasgos de cancionista sureño, pero con electricidad, distorsión, líneas de sintetizadores y baterías oscuras.

“Para nosotros funciona más Capital, al contrario de lo que pasa con Sr. Tomate que tiene mucha localía. El platense no se copa tanto con lo nuestro”.

Otro elemento que hace sobresalir el trabajo son los invitados. “No supimos quiénes iban a ser hasta que tuvimos las canciones terminadas”, dice Shaman. Finalmente fueron Santiago Motorizado que canta en “Sonríe”, una canción romántica de lírica y sonoridad emparentada con El Mató; y Sara Hebe que rapea en clave folclórica “El viejo en la vereda”.

¿Cómo se da el paso de lo acústico a lo eléctrico? 

Es la experimentación. Como músico uno tiene inquietudes. Ahora estamos por sacar un disco con Los Pilares y es una manera de concebir las cosas para tocar con ellos. Es lo que quiero ahora. No sé que voy a querer hacer después. Todo surge por la continuidad del hacer. No espero ser influenciado para empezar a producir, más bien al revés. Produzco, produzco y después veo qué onda. Yo no me dejo influenciar por los demás.

En este disco tu voz no está tan al frente, ¿por qué?

Se dio porque los temas son más rockeros, eléctricos y poderosos. Para dejar que ese poder sobresalga, toda esa distorsión y fuerza, a la voz hay que hundirla. Un poco se buscó eso. En otros temas la voz tiene su rol protagónico.

No está tan presente tu canto gutural tampoco.

No, porque medio le escapo; es algo que tiene que quedar bien. Hice varios cantos pero después lo escuchábamos y no garpaban. Era como ponerlo para decir “mirá la gracia del pibe”. Las canciones no lo pedían. No dio y me parece que está re bien que no haya pasado.

¿Cuál es el concepto del disco?

Es un disco que habla de la libertad. De libertad de la mente. Estuve leyendo algo que habla de la imposibilidad de la muerte, que la muerte es un imposible para uno mismo por leyes de la física. La libertad de saber que no morís y que el tiempo es subjetivo. En muchas de esas cosas me inspiré. La libertad terminó siendo central, por el grito “libertad” en sí mismo que aparece en dos canciones. No  hay una idea discursiva cerrada, pero la palabra “libertad” lo explica por sí sola. 

En el proceso de grabación Sr. Tomate estuvo algo parado, ¿eso ayudó a la construcción de la identidad actual de Los Pilares? 

Sí, sirvió para afianzar el sonido. Se retroalimentan las dos cosas al mismo tiempo, también hemos dejado de tocar con Los Pilares y eso ayudo al desarrollo de Sr. Tomate. Siempre se van acomodando las cosas entre las dos bandas. Está todo aceitado emocionalmente, no logísticamente. Todos sabemos que los dos proyectos tienen que ir para adelante.

¿Ves similitudes entre el disco nuevo de Sr. Tomate y Sueño Real?

Grabamos en el mismo estudio, con la misma batería, los mismos tipos tocando. Están ahí, somos las mismas personas. Me gusta que tengan cosas similares, habla de la identidad de los músicos que estamos ahí. Igual los escucho diferente por otras cosas también: en cuanto a lo pop de los dos discos. El pop de Sr. Tomate es más cristalino, tiene la voz de Poli puesta de otra manera. Es más radial quizás. El de Los Pilares es más pop que los anteriores míos, pero no llega a ese nivel. Hay experimentación y sonido oscuro, pomposo. Para mí suena medio ochentoso en cierto sentido, yendo a lo gordo.

El 19 de septiembre presentan el disco en Caras y Caretas, en Capital. ¿Por qué allá y no en La Plata? 

Creo que para nosotros funciona más Capital, al contrario de lo que pasa con Sr. Tomate que tiene mucha localía. Lo mío no es tan platense. El platense no se copa tanto con lo nuestro. En Capital hay otro caudal de gente que nos va a ver. Tiene que ver por el movimiento de cada banda en Capital. Me muevo mucho allá, toco mucho solo. Me invitan a tocar solista y genero público así.

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