El éxito de los bonos argentinos más allá de la desinformación

El éxito de los bonos argentinos más allá de la desinformación

Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales de la Universidad de Buenos Aires explicó a Contexto la emisión de bonos argentinos como una herramienta fundamental para enfrentar la crisis económica internacional.

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Por José Welschinger

El éxito del gobierno argentino para captar la oferta de capitales internacionales, fondos destinados a sostener la economía interna y el valor de la moneda en el marco de una notable falta de estabilidad a escala global es una de las políticas financieras sobre las que más se ha desinformado en la prensa local. Los medios opositores comunicaron la noticia disimulada entre la suba del dólar ilegal y la caída del 2% de la bolsa porteña a la par de todas las del mundo por la devaluación del Yuan chino. Con sutiles alusiones como “los bonos en divisas operaban en alza”, o “sumas en el mercado de renta fija”, los principales diarios nacionales comunicaron una noticia de notable interés público. Es decir que los inversores de los bonos pagaron el martes 106 dólares por cada 100 que recibieron. En términos económicos significaría que el mercado confía en las garantías del Estado argentino, y especialmente en la continuidad de la estabilidad política y financiera, a la vez que se facilitan las inversiones en moneda nacional.

¿En qué consiste la estrategia del gobierno respecto de la emisión de bonos? Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CESO) de la Universidad de Buenos Aires, explicó a Contexto las diferencias que existen entre los distintos bonos emitidos por el Banco Central y a qué sectores están dirigidos.

“Existen tres tipos de bonos: los que ya se venían emitiendo (Lebac y Nobac), los llamados dollar-linked, y los bonos en dólares (como es el caso de los recientes Bonar 24). Los dos primeros estaban destinados al sector financiero local, mientras que los bonos en dólares surgen para atraer dólares al país y hacerle frente a la crisis internacional”, explicó el economista.

“Existen tres tipos de bonos: los que ya se venían emitiendo (Lebac y Nobac), los llamados dollar-link y los bonos en dólares (Bonar 24). Los dos primeros estaban destinados al sector financiero local, mientras que los bonos en dólares surgen para atraer dólares al país y hacerle frente a la crisis internacional.”

Lebac y Nobac (que significan “Letras del Banco Central” y “Notas del Banco Central”, respectivamente) consisten en la colocación de bonos en los bancos a tasas seguras, sentando un piso para las tasas de interés dentro del país. “Es una actividad casi sin riesgo, pero que aporta una diferencia en ganancias”, detalló Asiain. Esta política evita la dolarización de esos intereses, y permite establecer cierta estabilidad en las tasas de interés de los bancos; además de evitar que los ahorros de los sectores sociales se vayan al dólar.

“Con el mismo objetivo se emitió un segundo tipo de bonos, llamados dollar-linked porque su rendimiento está atado al dólar”, completó el profesor de la cátedra de Crecimiento Económico de la UBA.

Los dollar-linked son bonos comprados en pesos que aseguran su futuro retorno junto a una tasa de interés a la que se le suma el índice oficial de devaluación de la moneda. De esa forma, la inversión en bonos se convierte en un ahorro seguro. “Es un recurso útil para los sectores con gran capacidad de ahorro, que evita la compra masiva de dólares y la encausa en un ahorro en pesos, atado al tipo de cambio, pero con un bajísimo riesgo”, explicó. De esa forma se evita la presión sobre el dólar a la vez que disminuye el impacto de este tipo de ahorro sobre las reservas del país, y lo utilizan las empresas y los sectores corporativos.

Ambos tipos de bonos tienen la intención de asegurar el ahorro de los sectores internos que disponen de grandes cantidades de dinero. Para el país, el negocio está en retener el ahorro dentro del sistema financiero local, en un contexto de mucha expectativa y especulación, tranquilizando a los sectores que buscan cubrirse ante una eventual devaluación.

En el caso de los Bonar 24, los objetivos son distintos. “La propuesta consiste en la compra de bonos en dólares, con la promesa de recibir dólares con una alta tasa, casi un 9%. A su vez, esa medida significa una señal al mercado de que Argentina, pese a los intentos de los fondos buitre de desestabilizar la economía local, puede enfrentar la crisis internacional”, explicó Asiain. Y completó: “Es una estrategia de negociación: se amortiguan las presiones externas, a la vez que se genera confianza”.

El próximo pago de bonos que enfrentará la economía argentina será el de los Boden 2015, que serán cancelados a principios de octubre por un monto que asciende a los 6.000 millones de dólares. “Se trata de un pago importante, pero se desconoce cuántos de esos bonos fueron comprados previamente por organismos públicos: o sea que no se puede saber cómo va a impactar en las reservas, y es posible que el Gobierno los active ahora, para apaciguar ese impacto”, explicó el economista.

Con la reciente adquisición de divisas, más las compras realizadas por el Banco Central en los últimos días, las reservas fiscales se elevan a casi 34.000 millones de dólares.