Por Florencia Abelleira

Frente a un auditorio lleno, Carlos Casamiquela estaba sentado junto a Ana Barletta, vicepresidenta de la Universidad Nacional de La Plata, y Daniel Scaturice, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias. Horas antes había participado del acto de apertura de las 5tas Jornadas de Agricultura Familiar que, según Barletta, “fue un momento muy intenso, con mucha participación de distintos sectores de la vida social, de la Universidad, del Estado, de los productores, y fue una manifestación de algo que está ocurriendo en nuestra Universidad”. La vicepresidenta de la UNLP explicó que la distinción de Casamiquela como Graduado Ilustre “tiene que ver con ese vínculo entre la Universidad, el Estado y las políticas públicas”. La figura del Graduado Ilustre es reciente y tiene el valor de poder homenajear a los graduados que han tenido aportes significativos en la vida social, académica y científica.

“¿Lo puedo llamar Don Carlos?”, le preguntó Daniel Scaturice, y, entre risas, el clima de la ceremonia se volvió distendido y familiar. En el salón también estaban presentes el vicepresidente de la Universidad, Fernando Tauber, el secretario general, Leonardo González, el subsecretario provincial de Promoción y Protección de Derechos Humanos, Nicolás Carvalho, el jefe de Gabinete del Ministerio de Agricultura de la Nación, Héctor Espina, el secretario de Agricultura, Gabriel Delgado, y el subsecretario de Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ramiro Fresneda.

la distinción de Casamiquela como Graduado Ilustre “tiene que ver con ese vínculo entre la universidad, el estado y las políticas públicas”.

El decano de Agrarias comenzó leyendo la carta original escrita de puño y letra que el actual ministro de Agricultura de la Nación había enviado cincuenta años atrás a la facultad, pidiendo la inscripción a la carrera de Ingeniería Agronómica. “La temporalidad en el ser humano siempre es muy provocadora y realmente esto es historia”, dijo.

Carlos Casamiquela terminó la secundaria a los dieciséis años en Choele Choel y al año siguiente se mudó a La Plata para formarse como profesional en una época complicada para el país, gobernada por los dictadores Onganía y Lanusse. Con la vuelta de la democracia comenzó a trabajar en el INTA, y desde ese momento nunca dejó la función pública. “El ministro Casamiquela afirmó en varias oportunidades que no alcanzan los proyectos de legislación que resuelva problemas tecnológicos. Los problemas sociales, económicos y productivos deben ser vistos de un modo integral. Esa visión holística es una visión que debemos reflexionar”, expresó Scatturice mientras enumeraba algunas de las iniciativas que impulsó el ministro, como el monotributo social agropecuario, la creación del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (CIPAF), el acercamiento del programa Pro-Huerta a la República de Haití y las políticas públicas impulsadas hacia el crecimiento del sector de la agricultura familiar.

Servidor público

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Carlos Casamiquela, recibió el título de Graduado Ilustre de manos de la vicepresidenta de la UNLP. “Quiero compartirles que me resultó fácil reconocerme como graduado y me resultó muy complicado reconocerme como ilustre”, dijo cuando tomó la palabra, y añadió que resolvió la contradicción aceptando venir a la ciudad a recibir la distinción.

Recordó sus años como estudiante y su convicción sobre su elección: ya tenía claro que la agronomía sería su herramienta de transformación de la realidad.

“Me enorgullece que la presidenta haya pensado que yo podía ser el ministro de agricultura en esta etapa para nada fácil en el problema del desarrollo del país, de la aparición de modelos ideológicos y políticos totalmente divergentes”, dijo Casamiquela.

“Estamos hablando de Francia, del movimiento hippie, de Cuba, del Cordobazo”, expresó el ministro para referirse a la época revolucionaria en que le tocó ser un estudiante y vivir los procesos de transformación juveniles de la segunda mitad de la década del sesenta. “Me enorgullece que la presidenta haya pensado que yo podía ser el ministro de Agricultura en esta etapa para nada fácil en el problema del desarrollo del país, de la aparición de modelos ideológicos y políticos totalmente divergentes”. Por último, se refirió a la agricultura familiar, sector que ha sido impulsado y declarado de interés por la UNLP: “Me alegra que junto con mi equipo de trabajo hayamos visualizado que era la oportunidad política de visibilizar la agricultura familiar, la pequeña agricultura de Argentina que representa el 65% de los productores, que producen el 20% del producto bruto del país”.


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