Por Maximiliano Ceci y Leandro Gianello

Los resultados de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, PASO, del último domingo continúan sepultando la idea de fin de ciclo esgrimida por algunos sectores opositores y mediáticos. Con los números en la mano, los candidatos del Frente para la Victoria lograron una performance electoral que, salvo casos puntuales, tuvo gran desempeño y proporcionó un piso firme de cara a las elecciones generales de octubre.

Durante la etapa de campaña, encuestas y mediciones de todo tipo fueron apareciendo como hongos después de la lluvia, y pocas imaginaron un número tan ventajoso como el alcanzado por Daniel Scioli luego del escrutinio. Es de esperar que en los setenta días que quedan hasta los comicios del 25 de octubre también suceda lo mismo, pero con un panorama menos enrarecido por la reducción de candidatos.

“hoy en día, el FpV tiene dos fuentes de votos de las que se nutre: el peronismo estructural y el kirchnerismo puro y duro.”

Adelantando un posible escenario para las presidenciales y analizando el día después de las PASO, Manuel Mora y Araujo, de la consultora Mora y Araujo & Asociados, indicó a Contexto que el resultado de las primarias beneficia claramente a Daniel Scioli, quien “está muy cerca de ganar, pero necesita más votos que provengan de sectores no tradicionales” para la fuerza política.

En este sentido, el consultor aseguró que “hoy en día, el FpV tiene dos fuentes de votos de las que se nutre: el peronismo estructural y el kirchnerismo puro y duro”, ambos con una fuerte sectorización que debe ser moderada en el discurso para acaparar posibles votantes por fuera de esas vertientes.

La provincia de los porotos

A nivel provincial, si bien María Eugenia Vidal, de la alianza Cambiemos, sumó más votos como candidata individual a la gobernación, la interna del Frente para la Victoria entre Julián Domínguez y Aníbal Fernández supera ampliamente ese número y posiciona a este último candidato como el favorito.

“El Frente para la Victoria ha obtenido un porcentaje que lo posiciona con posibilidades concretas en las próximas elecciones de ganar en primera vuelta. Creo que esa es su estrategia. Quizás el tema de la interna y algunos factores climáticos o la denuncia de Lanata sobre Aníbal Fernández pueden haber influido bastante en las elecciones de la provincia de Buenos Aires; el resultado fue bastante exiguo a lo que el FpV esperaba. Por eso el 38,5% y no el 40 o 41 como se esperaba en el comité de campaña de Daniel Scioli”, dijo Roberto Bacman, de la consultora CEOP.

El panorama en la provincia de Buenos Aires es similar al reflejo de las elecciones presidenciales. “El FpV debe hacer un esfuerzo más para obtener sufragios de sectores no militantes o tradicionales, absorbidos por las distintas alianzas como Cambiemos o el Frente Renovador, que le disputaron el electorado bonaerense”, dijo por su parte el consultor Mora y Araujo, y agregó: “El Frente para la Victoria debe bajar la confrontación y moderar el discurso” para asegurar una victoria amplia en los frentes nacional y provincial de cara a octubre.

A su vez, Bacman destacó la importancia de la conjunción entre las fórmulas que protagonizaron las internas del FpV en la provincia. “Hoy se empezó a trabajar en la necesidad de captar más votos en camino a sacar más del 40% que les permitiría evitar el Balotage. Tienen mucho para hacer y creo que a eso apunta: a recuperar voto peronista que no llegó en estas PASO”.

“Es Muy difícil que el Frente para la Victoria pierda la provincia, porque le sacó más de diez puntos al frente Cambiemos. Pero sí deben poner los esfuerzos en fortalecer esta elección.”

“Es muy difícil que el Frente para la Victoria pierda la provincia, porque le sacó más de diez puntos al frente Cambiemos. Pero sí deben poner los esfuerzos en fortalecer esta elección. Debe asegurar el triunfo y la provincia de Buenos Aires supone el 38% del padrón electoral. Es la ‘sintonía fina’ de esta elección”, aseguró Bacman.

El feudo de los Barones

La dinámica de La Cámpora en estas elecciones primarias permitió un desempeño exitoso que se tradujo en la derrota de algunos históricos intendentes del complejo cordón conurbano, desbancando en las internas partidarias a referentes otrora inamovibles como Mariano West en Moreno o Raúl Othacehé en Merlo. Esta particularidad, señala Mora y Araujo, se basa en la condición “renovadora” que la agrupación política supone frente a fuerzas políticas “desgastadas”, pero que a la vez puede suponer un obstáculo fuerte por la misma identificación fuertemente “polarizada” que La Cámpora esgrime, restándole intención de voto por fuera de kirchnerismo puro.

En Berazategui, Patricio Mussi, hijo de un Barón del Conurbano, obtuvo el 55% de los votos en su intendencia y se sumó al festejo de sus compañeros que se están incluyendo en las intendencias, como Juan Mincarelli (Berisso), Julián Álvarez (Lanús), Juan Ustarroz (Mercedes), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Hernán Izurieta (Punta Indio). Este grupo de candidatos jóvenes marca la buena performance que tuvo La Cámpora en las PASO.

Alianzas dispersas

Las PASO mostraron una gran dispersión de votos entre las heterogéneas alianzas que se unieron para derrotar al FpV en elecciones. Lejos de la polarización de fuerzas que esperaban forzar un balotage en octubre, la oposición sufrió un duro revés en la urnas y trastocó nuevamente la figura de Macri, que ya se había mostrado endeble con el cambio de discurso tras el ajustado triunfo en la ciudad.

“Cambiemos ha tenido malas noticias. No fue un buen resultado haber obtenido el 30%. Veinte días atrás, quizás contemplaban un piso del 32%, con posibilidades de aumentarlo a un 34 o 35%. Cuando se hablaba de polarización, Scioli esperaba más, también Cambiemos. Macri tenía 27 o 28 puntos de piso y esperaba tener 29. Fue un porcentaje poco esperado en el macrismo, que también va a tener que replantear su campaña, abroquelarse y tratar de sostener a los que lo votaron. Especialmente, a los radicales. Y contener al massismo que seguramente va a ir por sus votantes. Porque Massa sabe que para meterse en la pelea tiene que recuperar votos que Macri les birló hace un año atrás, cuando se posicionaba como segunda fuerza con el 30% de intención de voto”, explicó Bacman.

Tras los resultados de las PASO, las fuerzas opositoras salieron a plantear un acuerdo de gobernabilidad para después del 10 de diciembre. “La oposición ahora sí tiene que superar el estigma de la dispersión. Lo que parecía una campaña de polarización, terminó siendo una campaña de dispersión. No como en la última elección de Cristina, pero los resultados del 30 y 20% hablan de una dispersión. De este 50% que no votó al FpV, se suma el 7% que se fue al FIT y al Frente Progresista, que no tienen hipótesis de moverse a ningún lado”, concluyó Bacman

Aunque es temprano para cualquier análisis, el panorama a futuro para octubre se vislumbra como una puja constante entre los tres candidatos con más votantes, que deberán disputarse sufragio por sufragio entre ellos.

Mientras el FpV buscará recuperar votantes que migraron al massismo durante el éxodo de las legislativas 2013, las dos alianzas representadas en Cambiemos y el Frente Renovador deberán mantener su delicado equilibrio interno para evitar que los personalismos que las componen terminen por desangrar desde dentro ese complejo armado que es su génesis.