Por Florencia Abelleira

Cuando el sol se esconde, miles y miles de estrellas se posan sobre nuestras cabezas, pero los ojos no las pueden ver. Por más que estemos en el medio del campo y sin una sola luz artificial encendida, nuestra vista no puede captar todas las luces del universo. La astrofotografía es el arte que se encarga de mostrarnos lo que esconde el cielo negro cada noche. “Ahora tenemos la ventaja de la tecnología que nos permite que podamos ver cosas que nuestros ojos no nos dejan apreciar”, dice Sergio Montúfar, el astrofotógrafo del Planetario de la Universidad Nacional de La Plata. Allí se inauguró, el viernes 7 de agosto, la muestra “Los cielos de Latinoamérica”, donde exponen astrofotógrafos del continente –entre ellos, Montúfar–. La exhibición estará hasta el 2 de octubre y consiste en un conjunto de fotografías que muestran millones de puntos blancos que aparecen sobre los árboles de la Estancia Harberton en Ushuaia, sobre el Desierto de La Tatacoa en Colombia, o sobre un volcán en México.

Desde 2012, Sergio Montúfar se dedica a retratar el cielo. Ese mismo año eligió la Universidad Nacional de La Plata para continuar sus estudios en Astronomía, y se volvió el astrofotógrafo del Planetario, donde realiza imágenes con los telescopios que tienen en la facultad, producciones para la cúpula o para materiales de difusión, como cuadernos o calendarios.

-¿Qué hace un astrofotógrafo?

-Un astrofotógrafo lo que hace es sacarle fotos a las estrellas. Ahora tenemos la ventaja de la tecnología que nos permite que podamos ver cosas que nuestros ojos no nos dejan ver. Podemos realizar imágenes, y que esas imágenes queden bellas para mostrárselas a la gente. La astrofotografía era una herramienta para la ciencia, pero con la tecnología y con los nuevos desarrollos también se volvió un arte.

“La astrofotografía era una herramienta para la ciencia, pero con la tecnología y con los nuevos desarrollos también se volvió un arte.”

-¿Cuándo te interesaste por la astrofotografía?

-En 2012 hice un diplomado en Astronomía en Guatemala, pero yo buscaba algo más científico y encontré que en La Plata hay una de las mejores Universidades de astronomía, por eso elegí venir. En el mismo años empecé a investigar sobre la astrofotografía. Es algo que me apasiona demasiado. Veo allí una carrera donde puedo desarrollar la astronomía, y lo más lindo es que puedo enamorar a la gente del cielo.

Sergio Montúfar1

-¿Cómo hacés viviendo en una ciudad con tanta contaminación lumínica como La Plata para poder fotografiar el cielo?

-Para practicar viajo a General Belgrano, que está a ochenta kilómetros de La Plata. Trato de buscar cielos que sean lo más oscuros y alejados de la contaminación lumínica. Allí hice una foto que me voló la cabeza, que no es tan astronómica sino más bien meteorológica. Alrededor de General Belgrano hay más ciudades, a cuarenta o cincuenta kilómetros de distancia, y hay un efecto que se llama “pilar de luz”, donde la luz que está esparcida por el cielo, producto de la contaminación lumínica, se refleja en cristales de hielo que están en la atmósfera y regresan hacia uno haciendo una pared de luz. Entonces yo tenía en el horizonte ocho paredes. Es una cosa impresionante. Yo no soy religioso, pero, si hubiera sido una persona religiosa, hubiera asociado eso con alguna experiencia espiritual.

Autorretrato. Sergio Montúfar
Autorretrato. Sergio Montúfar

-¿Qué sentido tiene para vos este arte?

-Tengo algo que me identifica con el universo. Desde pequeño veo las estrellas, es algo que me ha interesado toda la vida. Me gustaba mucho salir a ver estrellas fugaces –el término correcto es “meteoros”–, y pasaba la noche esperando a ver si podía ver alguna. Las imágenes que veía me enamoraban y puedo transmitir esa pasión que tengo por el cielo. ¿Por qué me identifico tanto? Porque pongo mi cámara treinta segundos y veo una luz tenue, pero cuando luego en realidad veo lo que hay arriba me genera una sensación muy linda. Nunca había visto la Vía Láctea hasta que vine a Argentina y viajé a Mendoza.

-Qué sentís cuando ves que la gente que vive en las grandes ciudades se pierde de semejante cielo?

-Hay algo en común que tenemos todos los astrofotógrafos o personas que somos románticas del cielo, y es que sentimos algo en nosotros cada vez que lo vemos. Muchas personas nunca ven el cielo, jamás lo han visto, y eso hace que tenga un pensamiento crítico sobre dónde estamos. A veces me preocupo por algo que me pasó y luego pienso: ¡Mirá lo que hay acá arriba! Al mismo tiempo te sentís insignificante, pero también te das cuenta del valor que tenés como persona y qué valor tiene la vida, porque tenemos la posibilidad de estar acá sesenta, ochenta o cien años, pero comparado con escalas universales no es nada de tiempo.

Sergio Montúfar1


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