“Encontramos un equilibrio entre el poder del punk y el de la canción”, dice Seba Pardo, voz y guitarra de Thelefon. La banda acaba de publicar Veinte15, dos temas adelanto del que será su tercer LP -a editarse en 2016-, donde ponen a la vista, otra vez, ese modo puntilloso de arrimarse al punk, sin necesidad de sobrecargar cables, con guitarras que le escapan a los desbordes del estilo para alojarse en modos más amables.

Después de dos discos en los que gravitaban las convenciones del punk neoyorkino de los 70 (Thelefon, de 2009 y Un mejor lugar, de 2012) y un EP homenaje con temas de Buzzcocks, The Undertones, The Clash, The Jam y, por supuesto, Ramones (Llegó el verano, de 2013), Thelefon rediseña su arquitectura musical, suma vientos -a cargo de la banda de cumbia Los Cheremeques– y la colaboración de dos Fabulosos Cadillacs, Flavio Cianciarulo y Mario Siperman. “No queríamos repetirnos”, señala Pardo, “por eso nos involucramos con otros ritmos como el rocksteady, el hardcore y, por supuesto, el punk-rock.”

“Todavía hay bolicheros que creen que les vamos a vomitar la consola de sonido y nos cierran las puertas”

¿Cómo definirías el disco que viene en relación a las producciones anteriores?

Es más abierto en cuanto a géneros. En nuestro primer disco se puede escuchar el acople de la distorsión en casi todo el recorrido, en el 2010 buscábamos ese sonido. Para el segundo disco convocamos a Ray Fajardo [ex baterista de El Otro Yo] en la producción artística y se encargó de limpiar las guitarras, muy cercano al sonido new wave. En este tercero, con la experiencia de grabar, buscamos un equilibrio entre los dos anteriores. Antes de entrar al estudio hicimos 5 demos, que nos ayudaron no solo a elegir las canciones, sino también a decidir cómo sonar. [El ex guitarrista de Expulsados] Marcelo Gallo tuvo una participación muy importante dentro del estudio, ya que nos fue guiando en el sonido y en mejorar las canciones. Creo que logramos un disco muy distinto a los anteriores y eso nos pone muy contentos.

Parece haber un ligero cambio en el sonido y un gran cambio en la forma, ¿a qué se debe?

Nuestra guía siempre es el punk-rock. Después tenés diferentes formas de ejecutarlo. Por ejemplo están los Ramones, The Clash, 2 Minutos, todo es punk, pero suena distinto ¿no? Nosotros vamos mutando, buscando dentro del género, hasta llegar a ese lugar en el que te sentís cómodo. El cambio que se percibe en estas nuevas canciones, es que se pueden tocar con una guitarra criolla y no pierden su forma original. Cambia el sonido, pero no dejan de ser punk. Las puede escuchar mi vieja y no le provocan rechazo.

¿Qué aportaron Cianciarulo y Siperman?

A Mario Siperman lo conocemos del minuto cero que comenzó Thelefon. Masterizó el primer disco y colaboró en Llegó el verano, el EP de covers que grabamos en el 2013. Siempre nos manifestó que le gustaba la banda, así que no dudamos en invitarlo a grabar y masterizar nuevamente. Con respecto a Sr. Flavio, el primer contacto en persona que tuvimos fue en un show que hicimos en Pura Vida, quedó muy buena onda, así que seguimos en contacto. A medida que iban apareciendo las canciones de este disco nos pareció muy bueno invitarlo a participar en dos temas. Se los mandé y la devolución fue un mensaje hermoso elogiando la música de Thelefon y aceptando grabar. Son dos personas que admiramos y respetamos tanto en lo musical como en lo personal. Es un honor que formen parte de este disco, nos dimos un gran gusto.

Llevan varios años dedicados al estilo, ¿cuáles son los desafíos que propone hoy tocar punk y qué le han podido aportar a un género tan transitado?

Llevamos seis años, todavía nos sentimos una banda joven que tenemos mucho por aprender. El desafío lo vemos a la hora de presentarnos en vivo. Todavía hay bolicheros que creen que les vamos a vomitar la consola de sonido y nos cierran las puertas. Por suerte hay otros que no. Lo que aportamos es mantener el género de pie, junto a otras bandas del palo. Hay pibes que conocen el punk por medio de bandas como nosotros del under así que tratamos de hacerlo bien y con dignidad.