Por Florencia Abelleira

Celeste Perosino se dio cuenta de que los métodos que ella utilizaba para identificar a personas desaparecidas durante la última dictadura militar podían replicarse en los casos de personas explotadas sexualmente. Luego de trabajar varios años en el Equipo Argentino de Antropología Forense, decidió aplicar sus conocimientos en esta problemática que oprime a tantas mujeres alrededor del mundo.

Una de las iniciativas más importantes que llevó a cabo desde la ONG Acciones Coordinadas Contra la Trata (ACCT) fue la creación de un padrón de mujeres desaparecidas en manos de las redes de trata. En conjunto con la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), elaboraron un informe sobre las personas desaparecidas en democracia entre los años 1990 y 2013.

Las cifras no son exactas porque algunas provincias no tienen relevados los datos precisos, pero el resultado indica que actualmente en el país existen 6.040 niñas/os, adolescentes y adultas/os que están siendo buscados. “Con esta articulación empezamos a recabar toda la información de personas desaparecidas en el país en democracia, porque entendíamos que muy pocas familias denuncian una desaparición por trata específicamente”, aclara la antropóloga.

Ahora, el siguiente paso es lograr la creación de un banco nacional de datos genéticos que ayude a resolver casos de personas desaparecidas que puedan haber sido víctimas de redes de trata con fines de explotación sexual.

“me parecía que había ciertos puntos en común entre la trata de personas y las desapariciones forzadas.”

En el Día Internacional de la Lucha Contra la Trata de personas, Celeste Perosino opina que “hay que seguir profundizando las políticas de inclusión social para reducir el número de mujeres que pueden ser capturadas”.

-¿Cómo fue tu recorrido personal en la problemática de la trata de personas?

-Yo vengo de trabajar la antropología forense en la identificación de personas desaparecidas durante la última dictadura, y me parecía que había ciertos puntos en común entre la trata de personas y las desapariciones forzadas; y desde esos elementos en común entendí que era importante empezar a replicar la experiencia de la antropología forense a otros fenómenos, y específicamente a lo que es la trata. Cuando dejé de trabajar en el Equipo Argentino de Antropología Forense empecé a visitar otros organismos que trabajaban contra la trata y vi que se dedicaban a la asistencia de las víctimas pero no a la investigación. Sobre todo, percibí que no había un padrón de mujeres desaparecidas en manos de las redes de trata, entonces decidí conformar la ONG Acciones Contra la Trata (ACCT).

-¿Cómo trabajan desde ACCT?

-Nosotros particularmente lo que estamos haciendo desde fines de 2012 es trabajar en la conformación de un padrón de mujeres desaparecidas en manos de las redes de trata. Empezamos a articular con la Protex a cargo de (Marcelo) Colombo, y en conjunto recabamos toda la información de personas desaparecidas en el país en democracia, porque entendíamos que muy pocas familias denuncian desapariciones por trata específicamente. Por lo tanto, publicamos un informe acerca de los datos recabados en el marco de ese relevamiento. Una vez logrado el padrón de personas desaparecidas en democracia,  ahora seguimos avanzando en el relevamiento de registros NN que hay en diferentes dependencias del Estado, porque la idea es empezar a cruzar estas informaciones.

“Lo que estamos haciendo desde fines de 2012 es trabajar en la conformación de un padrón de mujeres desaparecidas en manos de las redes de trata.”

-¿Cuáles son las características que tienen en común los casos de desaparición forzada con los de trata?

-Nosotros entendemos que hay como un proceso de construcción de la identidad que se da en los dos fenómenos. En la trata, a las chicas les cambian los nombres, las edades, las torturan, pierden la noción de dónde están localizadas físicamente; sobre todo cuando están en prostíbulos de ruta y situaciones graves de cautiverio. Nosotros trabajamos con el concepto de la “normalidad fraguada”, que tiene que ver con que en las desapariciones forzadas muchos actos que estaban fuera de la legalidad tenían apariencia de legal, como por ejemplo los operativos para ingresar a los NN a los cementerios. Y ese mismo montaje sobre el aparato burocrático legal existe actualmente con la trata, porque los tratantes utilizan autorizaciones a veces de las mismas familias para poder trasladar a las chicas por las distintas provincias del país.

-¿Cómo avanza el proyecto de la creación de un banco genético de personas desaparecidas?

-Estamos trabajando en la legislatura porteña con Gabriela Alegre y Claudia Neira en un proyecto de ley para la creación de un banco genético en el área de CABA. Ese proyecto se presentó la semana pasada. También hay otra iniciativa a nivel nacional. Yo creo que desde el impulso de la ONG y de otros hechos que han sucedido, como la identificación del cuerpo de Luciano Arruga como NN en el cementerio de Chacarita, se empezó a demostrar la importancia de tener un banco genético con esas características.

-¿Qué características tienen las redes de trata en Argentina?

-La realidad es que no tenemos grandes carteles en el país ni grandes redes de trata, sino que tenemos articulados muchos más pequeños que permiten la explotación sexual de mujeres y de niñas. Desde ACCT estamos participando en casos donde tres, cuatro o cinco personas articuladamente ya pueden lograr explotar a un grupo de mujeres. No es necesario que una chica esté desaparecida para ser víctima de explotación sexual. Hemos tenido experiencias donde las chicas seguían yendo al colegio y eran pasadas a buscar a la salida de la escuela para ser explotadas sexualmente.

“la mayoría de las mujeres que son víctimas de trata son aquellas que vienen de los sectores más vulnerables y que necesitan sumarse al mercado informal de trabajo.” 

-¿Cómo creés que hay que continuar la lucha contra esta problemática social?

-Hay que seguir profundizando las políticas de inclusión social. Tenemos un Gobierno que hace más de diez años viene ampliando derechos e incluyendo personas, y nos parece que la trata se combate, en vez de con persecución penal y policial, con inclusión social: con informar a las mujeres, dar una educación y sobre todo posibilidades de trabajo digno y estable. Por lo general, las víctimas son mujeres y niñas que vienen con los derechos cercenados desde el día cero. La mayoría de las mujeres que son víctimas de trata son aquellas que vienen de los sectores más vulnerables y que necesitan sumarse al mercado informal de trabajo para poder mantener a sus familias.

Si logramos tener una política pública bien direccionada a nuestras adolescentes y mujeres jóvenes, vamos a reducir el número de mujeres que pueden ser capturadas. Hay que seguir empujando esas iniciativas de búsqueda, de la creación de un banco genético, que estas leyes sean votadas y se pueda trabajar en ese sentido.