Por Roberto Álvarez Mur

Enrique Symns, el mítico escritor que se subió a los escenarios del rock junto a Los Redonditos de Ricota y fue protagonista activo del underground alternativo en los ochenta, se encuentra en un estado delicado de salud y espera a ser operado por un problema de próstata. El colectivo Radio Flia decidió realizar un evento solidario para recaudar el dinero necesario para la intervención quirúrgica y convocó, entre otros artistas, a los ex Redondos Semilla Bucciarelli, Sergio Dawi y Walter Sidoti, quienes se presentarán en esta mezcla de recital y varieté a realizarse este jueves.

Fue la iniciativa del colectivo activista Radio Flia la que logró organizar el evento que tendrá lugar este jueves a las 20hs en el club cultural El Emergente.

El escritor de 68 años, considerado el Charles Bukowski argentino, fue internado en quince oportunidades durante este año. En estas semanas se difundió la noticia, a través redes sociales y boca en boca, de su internación en el Hospital Italiano de Buenos Aires por un grave problema en la próstata que amenaza con afectarle los pulmones. De inmediato, decenas de periodistas, artistas y músicos comenzaron a realizar acciones solidarias para recaudar el dinero necesario para su operación.

Fue la iniciativa del colectivo activista Radio Flia la que logró organizar el evento que tendrá lugar este jueves a las 20hs en el club cultural El Emergente, del barrio porteño de Abasto. Allí participarán célebres figuras vinculadas al legendario escritor, como el poeta Fernando Noy y los mencionados Dawi y Bucciarelli. Se presentarán, además, Aitor Graña, ex baterista de Juana La Loca y Virus; el ex baterista de los Redonditos de Ricota, Walter Sidoti con The Comando Pickles; el dúo Limón García y Juan Subirá, de la Bersuit Vergarabat.

El señor de los venenos

“Le tengo mucho miedo a la muerte hospitalaria. Es una muerte en vivo, protagonizada, como un teatro. Sos sometido en la cama de un hospital”. Eran afirmaciones recurrentes del periodista y escritor Enrique Symns décadas atrás, cuando vagaba como bohemio entre Europa, Buenos Aires y Chile en busca de aventuras y amoríos. Symns recorrió el mundo durante gran parte de las décadas del setenta y ochenta como un vagabundo y bandolero, vendiendo autos robados, comerciando con drogas y haciendo vida de okupa en morros y favelas brasileñas, entre anarquistas y hippies.

En su retorno a la ciudad de Buenos Aires, dio vida a la revista Cerdos y Peces, hoy convertida en un objeto de culto en el periodismo y la contracultura argentina, donde comenzaron a instalarse por primera vez temas como la legalización del consumo de drogas, la libertad sexual, la violencia institucional y las tribus juveniles. La revista fue considerada un terreno de resistencia y experimentación, por donde asomaron su pluma próceres malditos como Rodolfo Fogwill, Néstor Perlongher, y un joven y desconocido Indio Solari, antes de convertirse en estrella de rock.

“Le tengo mucho miedo a la muerte hospitalaria. Es una muerte en vivo, protagonizada, como un teatro. Sos sometido en la cama de un hospital.”

Pero el acercamiento al clan de los Redonditos de Ricota fue el lugar que sentó a Symns como referente indiscutible de la subcultura rockera, al tomar el rol de presentador de la banda y realizar sus ácidos monólogos entre tema y tema.

Pasada la década del ochenta, continuó cultivando su carrera profesional como colaborador del diario Sur, y luego como director de la legendaria revista chilena The Clinic. A fuerza de talento, sabiduría callejera y marginación total de los cánones tradicionales, Enrique Symns se convirtió en una leyenda viva entre colegas periodistas, artistas y un público de lectores que iba desde intelectuales y poetas, hasta militantes políticos y presidiarios.

Pero un estilo de vida desenfrenado, cargado de drogas, estafas y promiscuidad, lo llevó a pelearse con la mayor parte de su entorno, hasta cortar relaciones personales y profesionales con todos ellos. Con el correr de los años, las puertas se le cerraron al escritor libertario que escribía sus notas en maratónicas noches en el Bar Británico de San Telmo. Las memorias de su vertiginoso camino de vida quedaron plasmadas en libros como Big Bad City y El señor de los venenos, este último ya en su quinta reedición.

Hoy, luego de rotar en los últimos años entre la localidad bonaerense de Derqui y un cuarto de hotel en Mar del Plata, el viejo escritor maldito se encuentra en una pensión del barrio de Constitución casi sin contención ni sustento monetario. El mito de ser uno de los últimos genios vivos de la literatura argentina moviliza a cientos de personas a solidarizarse por su salud.