Por Florencia Abelleira

El Museo de Arte y Memoria (MAM) abre sus puertas en estas vacaciones de invierno a fin de que los más chicos puedan encontrarse para compartir y pensar sobre sus derechos a través del juego, el arte y la imaginación. Dibujar para construir pequeñas historias, hacer sellos y estampar imágenes y símbolos para reflexionar sobre la huella que deja el hombre en su paso por el mundo, crear máscaras y jugar con sombras para explorar la imaginación.

A partir del lunes 27, habrá un taller artístico distinto durante toda la semana que se dictará a las 15hs, y el viernes 31 se presentará una muestra para que los chicos puedan compartir sus trabajos.

Laura Ponisio, la directora del MAM que depende de la Comisión Provincial por la Memoria, contó que los chicos van allí a jugar pero el mismo espacio los interpela. “Ellos se apropian del lugar, se preguntan sobre algunas cuestiones que van descubriendo sobre la violación de los derechos humanos o la palabra tortura. Donde se hacen los talleres hay un mural que hicieron los familiares de presos y gatillo fácil en democracia y ellos preguntan el porqué de las cosas y ya tienen un contexto que los ubica en ese lugar”, dijo.

“buscamos que la memoria y los derechos humanos entren a los chicos desde otra perspectiva: a través de la aceptación del otro, la convivencia, la tolerancia y el respeto.”

La primera semana de vacaciones, los más pequeños pudieron asistir a funciones en las que se pasaban películas que, según Laura, eran entretenidas y con un mensaje sano, y siempre, antes de cada función, se proyectó un cortometraje animado sobre los derechos de los niños de Walter Tournier, quien trabaja la temática. “Nosotros buscamos que la memoria y los derechos humanos les entren a los chicos desde otra perspectiva: a través de la aceptación del otro, la convivencia, la tolerancia y el respeto”, expresó Ponisio.

Esta experiencia viene de la mano del desafío que hace tiempo se propuso la Comisión Provincial por la Memoria de consolidar un espacio pedagógico que promueva el reconocimiento y la defensa de los derechos del niño.

“El museo hace tiempo que está intentando poder contar la dictadura para los niños. Y ellos solos se dan cuenta de que hay momentos en los que la Historia se pone muy fea”, dijo Laura Ponisio.

Además, estas actividades se suman a la muestra “Un mar muy revuelto. Historias de la Argentina para que la cuenten las niñas y los niños”, una iniciativa en la que participan durante el año estudiantes de distintas escuelas, donde, a través de juegos, dramatizaciones y simulaciones, construyen entre compañeros la historia de nuestro país.

“El museo hace tiempo que está intentando poder contar la dictadura para los niños”, dijo Laura Ponisio, pero como es difícil explicar ese momento aislado, decidieron contar la historia argentina. “La invasión española, la Revolución, la democracia hasta llegar a la Revolución Libertadora. En ese momento ellos solos ya se dan cuenta de que hay momentos en los que la historia se pone muy fea”. Por último, Ponisio contó que “la metáfora del nombre hace alusión a que el mar se mueve como se mueve la historia y los momentos que conocemos como emblemáticos no son tan simples como parecen”.