FB_IMG_1437843740488Por Roberto Álvarez Mur

“Porque te fundó Falcón, soy del pincha y de Simón”, exhibe una casaca albiroja entre los presentes con la estampa férrea del anarquista ucraniano Simón Radowitzky, al que Rolando Goldman y Julián Troksberg decidieron retratar en un largometraje, en colaboración con el emblemático periodista e investigador de los movimientos de protesta popular argentinos, Osvaldo Bayer. La proyección de la pieza documental inauguró esta semana el Ciclo de Cine de los Jueves, que el Club Estudiantes de La Plata realiza en su sede de calle 51, entre 7 y 8, en la capital de la provincia.

“La frase es en alusión a Ramón Falcón, referente de la Policía Federal de principio de siglo pasado, y quien fuera fundador de Gimnasia y Esgrima de La Plata”, dijo a Contexto Rolando Goldman, cineasta y pincharrata fiel. La película Simón, hijo del pueblo reconstruye la historia y el legado político de una de las tantas figuras “malditas” de la historia política argentina, signada por la protesta, la persecusión y el encierro, en un clima de principio de siglo en permanente estado de presión militar sobre las masas obreras de inmigrantes.

“Para mí es una alegría enorme poder proyectar la película en Estudiantes de La Plata. Esto es gracias a una iniciativa que ha tenido la gente de la comisión de Inclusión Social del club. Fundamentalmente por el compromiso de Daniel Cajade, quien tanto apoyo brindó en esto”, explicó Goldman, amigo personal de Osvaldo Bayer, quien en el film narra y reconstruye la biografía del joven libertario que pondría fin a la vida del jefe de la Policía Falcón arrojando una bomba en su transporte.

“Para mí es una alegría proyectar la película en Estudiantes. Esto es gracias a una iniciativa de la comisión de Inclusión Social del club. Fundamentalmente por el compromiso de Daniel Cajade.”

“La idea de hacer un documental sobre Simón Radowitzky surgió a partir de una visita que hice hace varios años al museo que funciona donde estaba la cárcel de Ushuaia –lugar donde el militante sería aprisionado–. Yo noté que hay una visita guiada que se ofrece a los visitantes en cuyo guión se menciona a la pasada a Simón, pero cuyo eje está puesto en un personaje siniestro, el Petiso Orejudo, que termina cayendo simpático. Le propuse al director del museo modificar eso y que el foco esté puesto sobre la figura de Radowitzky”.

En ese momento, Goldman se contactó con Bayer para que diera una conferencia en la ex prisión con la presencia de los guías turísticos. Ese fue el puntapié inicial para encarar el proyecto que luego se convertiría en el documental estrenado en 2013.

“hay algo de la identidad de Estudiantes de La Plata basado en la solidaridad, en el esfuerzo colectivo, en el trabajo de equipo que para mí encuentra una similitud en la herencia y el legado de aquellos libertarios de antaño.”

El hilo argumental del film se centra en un chico llamado Julián (hijo del propio Goldman), quien de casualidad descubre el nombre de Simón Radowitzky en una revista y le despierta curiosdad debido a que parientes cercanos llevan el mismo apellido. Esto lo conduce a sumergirse cada vez más en la agitada vida del anarquista que a los dieciocho años decidió escribir una página furiosa en la historia nacional.

“Creo que hay algo de la identidad de Estudiantes de La Plata basado en la solidaridad, en el esfuerzo colectivo, en el trabajo de equipo que para mí es muy valioso, y que encuentra una similitud en la herencia y el legado de aquellos libertarios de antaño”, explica Goldman.

La perla ineludible es la presentación de Ramón Falcón en su posición de fundador del club tripero, el histórico rival del pincharrata platense. “Claramente, Falcón se involucra en la fundación de un equipo con una premisa vinculada a la oligarquía de la época, y por eso lleva ese nombre, y por eso creo, incluso, lleva esos colores. Él era jefe de la Policía, y creo que no es casual”.

La vida de Simón Radowitzky, su persecusión y encierro, significaron un punto clave para la resistencia y organización de los sectores obreros que reclamaban la jornada de ocho horas de trabajo. Las oleadas de huelga y protesta en reclamo por la libertad del joven compañero de lucha fueron uno de los grandes hitos no recordados por la historia oficial, y que permanecen aún en la memoria colectiva de los movimientos populares. La leyenda de Simón revive en la historia escrita en las calles de Buenos Aires y en los grafitis escondidos que aún gritan: “Simón vive”.

La proyección del documental se realizó en la sede del club Estudiantes de La Plata, en el marco del ciclo de cine que se repetirá semanalmente, con una entrada solidaria de un alimento no perecedero.