Por Leandro Gianello

Con la energía geotérmica, el calor que emana de las rocas y calienta el agua se aprovecha para calefaccionar y es utilizado en procesos industriales y agrícolas, mientras que en el ciclo de generación eléctrica es producido en forma similar a la de las centrales térmicas, pero con la sustancial diferencia que ningún combustible sólido es utilizado en el proceso, con el consiguiente ahorro en costos y un bajo impacto ambiental.

La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación indica que en el país existen varias zonas geotérmicas en estudio, especialmente en el área de Caviahue en la provincia de Neuquén, en donde se encuentra en desarrollo un proyecto para calefaccionar los hogares de la localidad utilizando el potencial del Copahue.

Otros lugares también destacan por su calidad geotérmica, la mayoría ubicados en la cordillera, como Domuyo, también en Neuquén, Río Valdéz en Tierra del Fuego, Bahía Blanca en Provincia de Buenos Aires y Tuzgle, Caimancito, La Quinta y El Palmar, en Jujuy.

El Doctor Eduardo Llambías, Investigador Principal del Centro de Investigaciones Geológicas, CIG, del CONICET La Plata, destaca que la exploración geotérmica que busca este recurso debe realizarse en pozos no mayores a los 5 kilómetros, ya que “a partir de esta profundidad, los costos operativos resultan muy elevados”.

La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación indica que en el país existen varias zonas geotérmicas en estudio, especialmente en Neuquén.

Asimismo, Llambías aclara en un artículo publicado en la 22, que existen dos tipos de yacimientos geotérmicos de acuerdo a su temperatura; los de baja entalpía, que no superan los 90 grados celcius, y los de alta entalpía, con más de 120 grados.

La entalpía es la cantidad de calor que se intercambia de un medio a otro, en este caso de las rocas calientes al agua que se filtra o que está en los acuíferos subterráneos. Llambías dice que aquellos yacimientos de alta entalpía “son los que pueden producir energía eléctrica con costos competitivos, ya que la transformación de agua en vapor la hace la naturaleza”.

Los yacimientos de baja entalpía con temperaturas más moderadas, son utilizados principalmente “en calefacción urbana, calefacción de viveros y en otros usos agrícolas, piscinas y balnearios termales”, agrega el especialista.

En cambio, los de alta entalpía, asociados a la actividad volcánica y con mayor presencia en las zonas cordilleranas, contienen agua muy caliente a alta presión que al ser perforados para ser llevada a la superficie, produce una “rápida y fuerte descompresión de gases con elevada energía, capaz de mover turbinas y generar electricidad”.

En este caso, “el sistema de generación de energía es el de una clásica máquina de vapor, donde la energía térmica del agua se transforma en energía mecánica”, y si este sistema iene una reposición correcta igual al agua que se extrae, “la fuente de energía térmica es prácticamente infinita”, destaca Llambías.

“El yacimiento mejor estudiado en Argentina y con resultados más prometedores es el del volcán Copahue.”

“El yacimiento mejor estudiado en Argentina y con resultados más prometedores es el del volcán Copahue, que promedia los mil metros de profundidad y tiene una mezcla de agua y vapor a 230 grados”, dice Llambías, lo que se traduce en un excelente lugar con gran potencial para producir electricidad barata y accesible.

La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable indica en su web que, actualmente, Copahue es el eje de uno de los proyectos del gobierno nacional para construir una central geotérmica que busca generar 100 megavatios, suficientes para abastecer de electricidad a un poblado de 15 mil habitantes.

De cualquier manera, “los recursos provistos por el desarrollo de proyectos geotérmicos son cada vez más necesarios porque el consumo de energía en el planeta, y en particular en el país, aumenta constantemente. Debido a los problemas de contaminación ocasionados por las fuentes de energía basadas en el consumo de combustibles fósiles, la fuente geotérmica es una alternativa atractiva, ya que es un recurso limpio y su potencial aún no ha sido debidamente explorado”», agrega Llambías.

“Es imprescindible llevar a cabo estudios de factibilidad a fin de poder contar con este recurso cuando sea necesario.”

Pero aunque los recursos geotérmicos en Argentina se encuentren en lugares alejados de la población y de las redes de distribución principales, como es el caso de las zonas cordilleranas, “es imprescindible llevar a cabo estudios de factibilidad a fin de poder contar con este recurso cuando sea necesario”, puntualizó el experto.

“Sin energía no se mueve la industria, y ésta es más competitiva cuanto mayor disponibilidad de la misma tenga el país. Argentina debe hacer un gran esfuerzo para implementar políticas a largo plazo para alcanzar un nivel energético no convencional que le permita colocarse entre los más desarrollados en este tema», concluyó Llambías.