Por Florencia Abelleira

Cromañón marcó un quiebre en la sociedad argentina. Vino a decir que la corrupción –a veces– tiene patas cortas, que no siempre le salen las cosas bien, y que cuando predomina en el Estado la lógica del dinero por sobre la dignidad de las personas, una simple bengala revienta todo un sistema de negligencias, coimas y encubrimientos.

Mayra Bottero, a través del arte de la cinematografía, recopila los diez años de historia que lleva la lucha por la búsqueda de justicia que iniciaron sobrevivientes y familiares de víctimas de la tragedia.

La noche del 30 de diciembre en el boliche llamado República de Cromañón, alguien encendió una bengala en el recital de la banda de rock Callejeros. El techo estaba cubierto por una media sombra inflamable que produjo el incendio del local y que, junto con muchas otras irregularidades que presentaba Cromañón, desencadenó la muerte de 194 jóvenes.

“más allá de lo que pase en las sentencias, nadie quita lo conseguido. Por primera vez se condenó a funcionarios públicos.”

La lluvia es también no verte se estrenará el próximo 23 de julio, el mismo día que se espera que confirmen las sentencias judiciales. “Cuando estábamos terminando el documental, varias de las personas que estaban cumpliendo pena pidieron un recurso a la Corte Interamericana y pudieron salir. Ya estábamos con el corte final de la película, así que grabamos algunas cosas que se volvieron el cierre”, comenta Bottero.

Pero, hace un mes, las partes se encontraron para dejar sentado ante la Justicia su disconformidad con las penas, y ahora el tribunal va a dictaminar por última vez las sentencias finales.

Para la directora, que perdió a un amigo suyo esa noche y está actualmente en pareja con un sobreviviente, fue importante hacer la película para poder cerrar un ciclo personal. “El proceso fue difícil porque el tema estaba presente todo el tiempo. Yo me pasaba editando nueve horas por día y Santiago (su pareja) organizando los eventos por los diez años, y fue realmente muy pesado. Poder hacerla fue cerrar un ciclo y poder asumir otras luchas”.

“La gente no sabe que el 30% de los chicos que fallecieron esa noche fue por salir a buscar amigos o gente que no conocían.”

Un documental y una investigación

La lluvia es también no verte reúne la rigurosidad de una investigación sobre las causas y las consecuencias que tuvo el hecho, pero también rescata el testimonio de sobrevivientes y familiares de víctimas que le ponen palabras certeras a lo que en realidad significó –y sigue significando– la tragedia Cromañón en la sociedad argentina.

Muchas veces, fogoneado por la cobertura que los medios hegemónicos hicieron del hecho, la imagen que quedó de Cromañón fue la negligencia no sólo del poder político y empresarial, sino sobre todo de jóvenes que, fanatizados por una banda de rock, fueron a suicidarse. Muchas de las noticias decían que había guarderías para niños, algo que se demostró que no fue cierto.

“La gente no sabe que el 30% de los chicos que falleció esa noche fue por salir a buscar amigos o gente que no conocían”, dice una de las sobrevivientes entrevistada en el filme.

El documental reúne material de archivo, testimonios que por momentos reconstruyen la historia y por otros destilan emoción, imágenes de las movilizaciones e intervenciones en el espacio público que se hicieron desde entonces. El ritmo es ágil, genera climas de tensión, indignación y lágrimas, intercalados con recursos propios del cine experimental.

Al comienzo, entre fotos rescatadas de aquella noche, se empieza a escuchar el testimonio de una madre que recuerda la plaza de Once mojada, como si esa noche hubiera llovido. “Es parte de una memoria que se inventó para sí misma”, dice Bottero, y aclara que esa imagen le disparó el nombre junto con la cadencia de la lluvia del VHS en el que tiene el material de archivo.

¿La música mata?

En La lluvia es también no verte se pone en tela de juicio si la banda de rock Callejeros tuvo parte de la responsabilidad de la tragedia. “En lo personal, considero que Callejeros cometió negligencias muy grandes, que tiene responsabilidad y tiene que hacerse cargo”, opina la directora, y aclara que no cree en el sistema penal ni que “la cárcel realmente nos ayude como sociedad así como la conocemos, aunque es el pacto que tenemos para quien comete un delito”.

Respecto de la sentencia del jueves 23, Bottero aclara que “más allá de lo que pase en las sentencias, nadie quita lo conseguido. Por primera vez, en Cromañón se condenó a funcionarios públicos y eso existe como antecedente pase lo que pase”. Para la directora de la película podría volver a ocurrir un Cromañón: “convivimos con ese miedo de que es posible que vuelva a suceder”.

A partir del jueves, La lluvia es también no verte comienza una recorrida por todos los espacios alternativos que quieran proyectarla y por los espacios INCAA, que, según Bottero, “por suerte está el país minado con salas de este tipo”.