Por José Welschinger

La plaza Syntagma, frente al parlamento griego, amaneció el miércoles ocupada por una multitud de manifestantes que se congregó en rechazo a las medidas de ajuste que el Primer Ministro Alexis Tsipras acordó implementar en su país junto a los acreedores internacionales, en la última cumbre del eurogrupo celebrada el domingo 12. “La negociación tuvo pocos aspectos ventajosos para Grecia, y posiblemente el más ventajoso haya sido el desembolso de 50.000 millones de euros para asegurar la liquidez a corto plazo. Sin embargo, la propia existencia de un acuerdo es todo un éxito para Grecia, ya que el escenario estaba dispuesto para que el país no tuviera ninguna opción de negociar sus condiciones”, explicó el economista Arnaldo Bocco.

En diálogo con Contexo, el ex presidente del Banco Central analizó el acuerdo que el Gobierno de Atenas alcanzó con la Unión Europea para un tercer salvataje finaciero a cambio de reformas laborales y económicas de ajuste que provocaron protestas y agudizaron la conflictividad social. “Esto va a tener un desenlace crítico en las próximas semanas, ya que es inminente la fragmentación política del partido que gobierna en la república helénica, debido a las condiciones aceptadas por Tsipras”, advirtió.

El miércoles, mientras las fuerzas antidisturbios se enfrentaban al pueblo griego, los parlamentarios aceptaban las condiciones impuestas por la troika prestamista, con el apoyo de los nacionalistas y la centroderecha, y el voto positivo de 45 de los 149 diputados oficialistas. La jornada culminó en la calle con un móvil del canal de televisión estatal en llamas y al menos treintaicinco personas detenidas. Ya aprobado, el jefe de Estado coincidió con la oposición en que se trata de “un mal acuerdo”.

 

El Jefe de Estado coincidió con la oposición en que se trata de “un mal acuerdo”.

El mal acuerdo fue aprobado bajo presión, y para Bocco todo el proceso deja la impresión de que Tsipras terminó por ceder ante la posición de Alemania. Sin embargo, aclaró: “Incluso podría decirse que la posición de Alemania es más dura que la del Banco Mundial, o el Banco Central europeo, ya que es su hegemonía como conductora de la Unión Europea, la que se ve enfrentada por el pueblo de Grecia, y de varias naciones europeas”, explicó.

“La reunión del sábado a la noche fue durísima, y el escenario que se presentó fue realmente muy complicado”, recordó.

Un pacto de Versalles

El ex presidente del Banco Central comparó las condiciones propuestas a Grecia por los organismos financieros con el tratado de rendición al que se sometió Alemania en 1919: “La situación griega condujo hasta un referéndum, donde Syriza salió fortalecido; y con ese impulso Tsipras llegó a la negociación, pero lo que se encontró en la reunión fue prácticamente comparable al Pacto de Versalles”.

“Tsipras llegó fortalecido a la negociación, pero lo que se encontró en la reunión fue prácticamente comparable al Pacto de Versalles.”

“Sin lugar a dudas –prosiguió Bocco–, el acuerdo exigió tantas horas de reunión porque las partes no podían encontrar una posición en la que se pudieran reconciliar las dos posturas; y Tsipras cedió para no romper con la Unión Europea”.

Muchos sectores políticos de Grecia, con la expectativa internacional que estaban recibiendo, se mostraron optimistas de cara a la negociación, y lo que se percibe es que Alemania terminó por imponer sus condiciones”.

“Sin embargo –consideró Bocco–, tampoco puede decirse que la propia Alemania vaya a salir ilesa de este enfrentamiento, ya que la inflexibilidad de su posición fue muy criticada, incluso por medios alemanes como la revista Der Spiegel. Claramente, ese autoritarismo tan propio de la política y la economía alemanas, donde siempre es necesario dejar claro quién es el que manda, está resultando ineficiente para administrar la zona euro, si bien ellos tienen la principal economía y términos de intercambio muy favorables; son los únicos que no están en crisis. Todo parece apuntar a que el desenlace será más complejo de lo que se pudo ver hasta ahora”.

“Tampoco puede decirse que la propia Alemania vaya a salir ilesa de este enfrentamiento, ya que la inflexibilidad de su posición fue muy criticada, incluso por medios alemanes.”

“Grecia no es un país cuya economía esté preparada para la subsistencia: necesita un padrino”, afirmó el economista. “Conozco bien la economía griega por haber trabajado en ese país, y la verdad es que su economía es muy simple: el primer producto para la generación de divisas es la construcción de barcos y el transporte por vías marítimas; el segundo son las remesas de los griegos residentes en el exterior, los emigrantes de los últimos cuarenta años. Son trabajadores que se han desplazado hacia Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, y otros países anglosajones, que le giran dinero a sus familias desde el exterior. En tercer y cuarto lugar aparecen el turismo y la exportación de alimentos, respectivamente: frutas y verduras que van al resto de Europa”.

“La estructura del país –continuó Bocco–, también es simple, y su territorio está compuesto en gran parte por sierras semiáridas, similares a las provincias de La Rioja o San Juan en nuestro país.  Producen vino de buena calidad, pero su economía no es sofisticada, y les resulta imprescindible el vínculo comercial”.

Para finalizar, redondeó: “Por eso es comprensible que Tsipras evalúe como fundamental no cortar con la Unión Europea. Eso sólo sería viable bajo las condiciones de una crisis política muy grande, una implosión del sistema, y en ese aspecto lo que la Unión Europea más teme es que se produzca un efecto dominó en el que Grecia arrastre a otros países consigo”.


Relacionadas:

Grecia desafía a la Unión Europea con las urnas – El renacimiento de la democracia europea viene por Grecia