Por Maximiliano Ceci

“El grafiti no se censura”, “Seamos transgresores”, se pintó en las paredes de entrada de la Sede de Fonseca de la Facultad de Bellas Artes. Desde el mediodía, estudiantes, grafiteros y raperos intervinieron y desplegaron sus herramientas de expresión en el marco de la jornada Sembrando Cultura que convocó la agrupación estudiantil Bellas Artes por el Cambio.

El color de las paredes acentuaba las palabras de los jóvenes que se acercaron a debatir sobre la ordenanza de murales y la apropiación del espacio público y repudiaron el accionar de la Policía Local al arrestar a tres jóvenes a principio de mes cuando se disponían a pintar un paredón de calle 7 entre 62 y 63.

“Nosotros estamos en contra del accionar de la Policía Local de demorar a unos pibes. No estamos totalmente en contra de la ordenanza. Quizás el Registro de Muralistas pueda servir para el vecino que quieran realizar un mural y no conozcan a ningún artista. Pero el arte callejero no se debe censurar. El contacto del artista con el vecino no se debe reglamentar. Al contrario, se debe fomentar la expresión cultural”, dijo Natalia Roche, referente del Centro Cultural Juana Azurduy.

Mediante la Ordenanza 11.237, sancionada el 10 de diciembre de 2014, el Municipio pretende controlar y registrar las intervenciones artísticas en La Plata. “A la hora de legislar, se debe preguntar para quién. Esta ordenanza no representa los intereses de los artistas, por eso tuvo tanta reticencia. Es parte de entender el rol que tiene el municipio”, explicó Roche a Contexto.

Durante la jornada también se discutió sobre el perfil profesional del artista y la política de inclusión de las culturas populares. “Debemos entender al artista como un trabajador de la cultura. Es importante que debatamos la cultura que queremos difundir. A la hora de hablar de soberanía, de emancipación, necesitamos de una producción cultural que represente y cuente las historias del pueblo”, dijo Roche.

Sembrando Cultura es un espacio que fomenta la expresión cultural de los jóvenes, compartiendo herramientas de expresión en diferentes espacios públicos. En esta misma línea, en una escuela de City Bell se trabajó con grafiteros y raperos para compartir con los estudiantes un modo de contar historias, percibir el mundo y expresarse.

“Desde el Juana tenemos una militancia constante por una política de Estado inclusiva y que dé apertura a nuevos espacios de expresión y contención para los artistas. Nosotros somos trabajadores de la cultura y hace tiempo venimos articulando con otros centros culturales por un proyecto más amplio que el que se aprobó en 2008, y que es importante porque brinda herramientas para gestionar recursos y plantea nuevas condiciones de trabajo”, dijo Roche.

El proyecto de ordenanza de los Centros Culturales fue presentado en el Concejo Deliberante por el Frente para la Victoria Nacional y Popular. Busca incluir una definición completa y abarcativa de todas las expresiones culturales, separando en forma clara la actividad comercial de la cultural, regulando la autogestión de los espacios, fomentando la actividad cultural e implementando subsidios mensuales, además de ofrecer un asesoramiento legal y contable, incluyendo a los centros en un registro de inscripción público y la creación de una Comisión Permanente de Espacios Culturales.


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