Por Eduardo Aller

Como todo proceso que genera resistencia en los sectores más conservadores, la lucha por los derechos humanos y contra la violencia institucional es permanente, y toda oportunidad para continuarla es importante, aunque no sea ni grandilocuente o suceda a cientos de kilómetros de la luces de una capital. Por eso, Rosa Schöenfeld de Bru llegará hoy a la localidad de Pigüé, cabecera del partido de Saavedra, en el sudoeste bonaerense, para participar de una jornada que tendrá como protagonista a su hijo, Miguel Bru, el estudiante de Periodismo de La Plata que desapareció en 1993 tras permanecer detenido en la Comisaría 9º.

La titular de la “Asociación Miguel Bru” es también Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Plata y este año recibió el Premio Rodolfo Walsh de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, donde asistía su hijo. Pero, a pesar de sus pergaminos, de sus años y de algunos contratiempos personales que hoy le toca pasar, desde esta madrugada recorre los 600 kilómetros de distancia hasta el lugar para poder estar al mediodía.

Concretamente, Rosa va a participar de una jornada de concientización sobre abusos policiales y además encabezará el acto formal por el cual un colegio, la secundaria Nº 5, llevará el nombre “Miguel Bru”, tras una votación casi por unanimidad de la comunidad educativa.

ROSA VA A PARTICIPAR DE UNA JORNADA de CONCIENTIZACIÓN SOBRE ABUSOS POLICIALES Y ADEMÁS ENCABEZARÁ EL ACTO FORMAL POR EL CUAL UN COLEGIO, LA SECUNDARIA Nº 5, LLEVARÁ EL NOMBRE “MIGUEL BRU”, TRAS UNA VOTACIÓN CASI POR UNANIMIDAD DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA.

“No lo podía creer cuando me avisaron. Lo sorprendente es el vuelco que ha hecho Pigüé, una sociedad muy conservadora. Que ahora se hable así de temas de violencia institucional o de gatillo fácil es increíble”, contó Rosa en declaraciones televisivas antes de salir.

“Empezó todo con el trabajo de la Comisión Provincial por la Memoria, y del programa Jóvenes y Memoria, cuando me invitaron a una charla a Pigüé. Después me enteré de que una escuela que no tenía nombre iba a llevar el nombre de Miguel. Se lo pusieron el 17 de agosto pasado (día que se recuerda su desaparición), pero nunca habíamos podido arreglar para ir”, agregó.

La relación se remonta a 1970, cuando Miguel nacía en Pigüé porque su padre Néstor era de allí y porque Rosa había llegado a los once años desde Coronel Suárez. Cuando Miguel todavía era un chico de dos años, la familia se trasladó a la ciudad de las diagonales.

Pero en Pigüé siempre recuerdan su figura y hasta la actividad de Rosa fue declarada de interés municipal el 25 de junio, también por decisión de todos los bloque políticos. Hoy recibirá en mano esa distinción.

En uno de sus párrafos, el texto resalta “Que cada vez que alguien es víctima de violencia institucional en cualquier lugar del país, y se la convoca, Rosa está presente para ayudar, acompañar, reclamar y exigir justicia acompañando a las víctimas del autoritarismo que seguimos sufriendo a pesar de vivir en democracia”.

El proyecto, además, destaca que bajo la consigna “Dónde está Miguel” se inició “una larga lucha para lograr el esclarecimiento de la desaparición; donde Rosa encabezó siempre las marchas y desfiló por los pasillos de los tribunales y despachos gubernamentales, y su amor inquebrantable de madre la convirtió en un ícono de la lucha por los derechos humanos”.

El caso Bru

El 17 de agosto de 1993, el estudiante Miguel Bru, que tenía 23 años y estudiaba Periodismo en La Plata, fue visto por última vez en la Comisaría 9º. El cuerpo nunca apareció, pero la Justicia, en un fallo inédito, condenó a dos policías por su muerte y a un tercero por haber fraguado los libros de ingreso de la dependencia policial.

Sin embargo, en la actualidad no hay detenidos. En diciembre pasado la Justicia Penal de La Plata decidió otorgarle la libertad condicional al ex sargento Justo López, condenado a prisión perpetua por torturar hasta matar a Miguel.


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