Por Leandro Gianello

La exhibición, que permanecerá abierta del 8 de julio al 2 de agosto en el Museo de La Plata, busca que quienes participen reflexionen sobre la censura y aporten a la construcción de la memoria colectiva de una época oscura de la sociedad argentina que desarticuló todas las estructuras culturales de una generación.

Considerada como potencialmente peligrosa, la literatura infantil y juvenil fue objeto de censura porque suponía un medio de transmisión ideológica contestatario del régimen de facto, un hecho que supuso la introducción del autoritarismo y la represión cultural en el ámbito educativo.

Considerada como potencialmente peligrosa, la literatura infantil y juvenil fue objeto de censura.

Desde el Grupo la Grieta, los curadores de la muestra señalaron que a través de la propuesta buscan centrar la atención “en el cotidiano de quienes se criaron en contextos de autoritarismos, para así invitar a pensar los actos de resistencia de quienes ocultaban libros para salvarlos de su persecución”.

La muestra propone “indagar sobre nuestro pasado reciente a través del arte, la lectura y la conversación”, agregaron los responsables, indicando también la necesidad de una aproximación a la literatura para entender el marco social y cultural que explique por qué estos libros “significaron una fricción en la noción de literatura infantil que se pensaba hasta ese momento”.

Gabriela Pesclevi, organizadora de la exhibición, indicó a Contexto que es “una muestra por la que pasaron varios estigmas” sociales, políticos y culturales, reflejados en cientos de publicaciones infantiles y juveniles.

“Estos libros recuperados resurgieron como piezas documentales”, dice Pesclevi, asegurando además que su aparición significó “una ruptura de una lectura moralizante de los textos que había circulando en esa época”.

“Nos interesa la fricción que ocurre cuando son leídos y nos remite a una historia del libro en Argentina que había sido dejada al costado. Por otra parte, que la muestra tenga como marco contenedor al Museo de La Plata es destacable, porque desestructura otros conceptos”, destacó Pesclevi.

“Nos interesa la fricción que ocurre cuando son leídos y nos remite a una historia del libro en Argentina que había sido dejada al costado.”

“Libros que Muerden” plantea conocer el universo ficcional que era representado en la época de la represión en las editoriales, los autores, ilustradores y los diversos relatos, “generando lecturas que interpreten el pasado y el presente así como abriendo preguntas acerca del porqué, para qué, cómo y por quiénes fueron censurados estos libros”, detallaron desde la organización.

La muestra y los talleres

“Libros que Muerden” comenzó en marzo de 2006 para recordar los treinta años del golpe de Estado, y es una muestra que recupera los libros infantiles que fueron proscriptos y prohibidos y los hace presentes como objetos que retornan de su desaparición y olvido social.

En el marco de las actividades se brindarán talleres destinados a grandes y chicos que, según los responsables, serán “un espacio lúdico y participativo para hablar sobre la censura y la memoria, como también sobre las palabras, los dibujos, los colores, la infancia y los recuerdos”.