Por Maximiliano Ceci

“Pintó cuidar lo nuestro” fue la frase que de la Municipalidad utilizó al desplegar patrullas para recuperar las fachadas escrachadas, y puso en debate la tensión entre la propiedad privada y el espacio público. Mediante la Ordenanza 11237, sancionada el 10 de diciembre de 2014, el municipio pone escraches, grafitis y arte urbano en la misma bolsa. Esta ordenanza pretende controlar y registrar las intervenciones artísticas en La Plata y es parte de lo que operativamente le dio potestad a la Policía Local para detener a jóvenes por “daños” si se encuentran pintando una fachada, como lo hizo el fin de semana cuando tres menores comenzaban a pintar un paredón en calle 7 entre 63 y 64.

“Con respecto a los grafitis, no es que ningún pibe va a ir a pintar el frente de una casa sin permiso. Imaginate que no es algo que se hace en quince minutos, además de tener un costo alto para los artistas. Esta ordenanza está errónea. Los tipos no pueden decir que el grafiti es vandalismo. No por usar los mismos materiales tienen que decir que es vandalismo. Distinto son los tags o los escraches en las fachadas. Esto avala a la Policía Local a que esté arrestando a pibes que están pintando con un rodillo y unos aerosoles”, contó el artista callejero Lumpen Bola a Contexto. Además, recordó que tras la sanción de la ordenanza la Comuna tapó con cal y la inscripción “Conservemos la ciudad” un mural que él había realizado en la esquina de 19 y 44.

La ordenanza 11237 pone escraches, grafitis y arte urbano en la misma bolsa. busca controlar y registrar las intervenciones artísticas en La Plata y operativamente le dio potestad a la policía local para detener a jóvenes por “daños”, como pasó con tres chicos el fin de semana.

“La Municipalidad tiene que estudiar este fenómeno. Están deteniendo menores y esto habla del proyecto de la nueva Policía. La represión nunca va a ser el medio para que el pueblo quiera a su Gobierno. Están encarando de una forma equivocada. No creo que la Policía Local con dos meses de formación esté preparada para tratar estos temas”, opinó Cons Kamikaze.

La ordenanza pretende crear un “Registro único de Muralistas” en el que deben anotarse los artistas urbanos que quieran intervenir paredes en la vía pública. A la vez, los vecinos que quieran pintar sus fachadas también deberán inscribirlas en la Municipalidad. Bajo esta medida, el intendente Pablo Bruera pretende controlar el arte en las calles, el que modifica el entorno, ese que cualquier ciudadano puede disfrutar mientras los semáforos le cuentan la espera o ese mismo que los transeúntes miran mientras fuman un pucho o patean por la ciudad.

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(Foto: Fabián Aguilar)

“Esto se está haciendo desde un desconocimiento total de la cultura del arte urbano en La Plata. Existe una ignorancia desde el Municipio. Nosotros acordamos con los vecinos cuando hacemos una intervención en la vía pública. No necesitamos que la Municipalidad funcione como intermediario. Necesitamos de soluciones de gente que habla con gente”, explicó Cons Kamikaze, y recordó la absurda solución que dió el intendente dos semanas después de la inundación del 2 de abril: “Yo soy ilustrador e historietista, y si vuelco en una tira la propuesta de la mochila “anti-inundación” que debía tener un chocolate, una botella de agua y otro juego de llaves es gracioso y funciona porque es totalmente absurdo. Esto tiene la misma lógica”.

“Existe una ignorancia desde el Municipio. Nosotros acordamos con los vecinos cuando hacemos una intervención en la vía pública. No necesitamos la Municipalidad como intermediario. Necesitamos de soluciones de gente que habla con gente”, dijo Cons Kamikaze.

Cons Kamikaze destacó la diferencia de espíritu entre el grafiti y el arte urbano: “El espíritu del grafiti es un espíritu revolucionario. Siempre va a querer estar por fuera del sistema. Por eso, la solución no es reprimirlo ni tampoco concientizarlo, porque va en contra de su esencia. En cambio, el espíritu del arte urbano viene por querer mostrar algo, cambiar el entorno y pensar en el otro y que haya un acuerdo de lo público por más que no guste lo que hacemos”.

Además, otra disposición de la ordenanza es que los muralistas deben presentar un curriculum profesional para poder acceder a las paredes. “Imaginate que hay pibes de 17 años que pintan y van a pedirle que presenten un curriculum. Muchos recién están empezando a pintar, y expresarse en las paredes les ha abierto muchas puertas. Conozco chicos que ahora están haciendo grafitis para Nike”, contó Lumpen. Y concluyó: “Lo que quieren lograr estos tipos es hacer lo que hicieron en Colombia hace unos meses atrás. Colombia era uno de los lugares que más arte urbano tenían, y con la Policía local lo fueron prohibiendo”.


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