“El arte es una forma de paliar la soledad”

“El arte es una forma de paliar la soledad”

A punto de festejar diez años con Pájaros, el cantante Fernando Rickard analiza la arquitectura de un proyecto calibrado para el formato canción. Por Alejandro Reyes

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Foto Leo Vaca

Se perciben altas dosis de anacronismo en la esencia de Pájaros. La banda liderada por Fernando  Rickard está cumpliendo diez años de vida, pero sorpresivamente muchas de sus canciones superan en edad la década de existencia. Tal vez sea esta la razón por la cual esa lírica nostálgica y sensiblera que caracteriza al grupo sobrevive en una escena local de predominante tinte indie y sofisticaciones estilísticas, e incluso sea atractiva para muchos detractores de la canción romántica y arrabalera. El mérito de este singular fenómeno se encuentra en los aportes sonoros de Rodrigo Velázquez y Julián Alfaro (ambos laderos del Pájaro en las desaparecidas bandas Cravs y 40 escalones), y de Gastón Peirano, quienes visten las composiciones de Rickard, elevando el producto final por encima del estándar.

“Nos pasa como a la selección Argentina: por momentos vamos derechito al gol y después nos dormimos y se nos cae encima todo”, dice Rickard

Fuertemente influenciado por el rock nacional de los 70, el post-punk inglés de los 80 y los cantantes románticos (con Sandro, Nino Bravo y Camilo Sesto a la cabeza), Rickard fue profundizando su perfil compositivo. “Yo traía algunas baladas y después ellos las llevaban a lugares más estridentes”, recuerda. “Siempre aproveché que ellos son grandes músicos para recargar esas baladitas con sonoridades que iban un poco más arriba. Hicimos algo que con las bandas anteriores no habíamos hecho: trabajar sobre temas míos que tenían esa impronta cancionera. Las melodías siguen siendo las mismas, medias aboleradas, sobre un colchón de rock clásico. Eso no fue buscado, sino que es la impronta musical que se genera. Se da una mixtura libre y el sonido sale solo.”

El primer disco tardó bastante en salir [2009], pero en aquel momento ya eran una de las bandas más observadas de la escena local. ¿Por qué crees que se dio eso?

Antes del primer disco, con los dos demos, ya nos empezaron a pasar bastante en la radio. Sobre todo en las dos radios públicas: Universidad y Provincia. El primer larga duración –Pájaros– lo grabamos en 2008, pero nos tomamos nuestro tiempo para laburar el sonido con Alfredo Calvelo, así que salió al año siguiente. Con Capitales en llamas tratamos de ser mas prolijos y más precisos, lograr un sonido más compacto. Y lo sacamos en un buen momento, porque si bien las canciones tienen la misma esencia,  están mejor tocadas. El año pasado editamos el EP Tu hombre esta acá con temas que quedaron fuera de los anteriores, pero re mezcladas por Alfredo, mas el cover de los Pixies.

Se apropiaron de ese tema y es una de las canciones más festejadas por su público.

Sí, siempre nos gustaron los Pixies. Yo me considero grunge, mirá (se abre la camisa escocesa y se vislumbra una gastada remera de Pearl Jam). Fue el último estilo que marcó una diferencia, incluso como movimiento. Ahora es todo otra cosa, no hay grandes movimientos musicales, salvo el hip-hop y toda esa movida, pero que a nosotros nos queda bastante lejano.

Pájaros por momentos desaparece de escena y entra en periodos de inactividad. ¿Pensás que esas intermitencias perjudicaron el crecimiento de la banda?

Puede ser. También cada uno tiene sus proyectos paralelos y sus obligaciones. Igual somos medios zombies y cada tanto revivimos y salimos como de abajo de la tierra. Nos pasa como a la selección Argentina: por momentos vamos derechito al gol y después nos dormimos y se nos cae encima todo. Tal vez nuestra música no haya trascendido tanto porque no hemos sido insistentes. El otro día tocamos con Andando Descalzo y mucha gente que nos escuchó por primera vez me dijo que les había gustado mucho la banda, y eso me pone contento, pero estamos flacos de prensa tal vez. Igual hay cosas que todavía me asombran, como por ejemplo: hoy pase por una disquería y estaba sonando un tema nuestro.

¿Después de diez años de existencia, y con el auge actual del rock platense, te sorprenden esas cosas?

Me emociona más que sorprenderme. Como las primeras veces que nos pasaron por radio. Salir en el auto y escuchar un tema nuestro por la radio es algo que no se puede explicar. Por suerte en La Plata hemos tenido mucha difusión. Yo como soy el anti todo me tiro abajo, desmitifico permanentemente, y no sé si eso hace bien, porque a veces hay que creérsela un poquito para ir a buscar el gol, porque si no te quedas jugando de 8.

¿Cuáles son los planes para el futuro, después de los festejos por los 10 años?

Necesitamos sacar un buen disco. Estamos componiendo en conjunto, llevando cada uno material propio, que es algo que no hemos hecho con Pájaros. Yo creo que el tiempo y las responsabilidades nos han puesto medio remolones en ese sentido, y en lo personal he pasado por un montón de etapas que me han vuelto difuso. Recién ahora me reencuentro con la composición. Pasé por un periodo que hacía un tema cada tres meses, cuando en una época componía tres por semana. El hecho de no estar soltero hace que uno pase mucho tiempo alejado del instrumento, porque se lo dedicás a tu pareja y pescás menos porque estás menos rato con la caña. Es una forma sanadora el tema de la creación y cuando uno está solo va mucho ahí, de alguna manera es un desahogo, un descargo. Y el arte también es una forma de paliar la soledad.

Pájaros festeja los diez años junto a Crema del Cielo este viernes 4 de julio en Zenon (diag. 74 y 64). 24 hs. 

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