Por Carlos Ciappina

Ambos hemos tenido las mismas repulsiones contra los bárbaros desorganizadores como Artigas, a quienes hemos enterrado históricamente.

Carta de Bartolomé Mitre a Vicente Fidel López, 1881

Artigas fue un malvado, un caudillo nómade y sanguinario, señor de horca y cuchillo, de vidas y haciendas, aborrecido por los orientales que un día llegaron hasta resignarse con la dominación portuguesa antes que vivir bajo la ley del aduar de aquel bárbaro. Vicente Fidel López, 1883.

Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López “fundaron” la historia liberal, eurocéntrica y oligárquica (que ellos llamaron, por supuesto, “erudita”) en el Río de La Plata. Los dos párrafos que inician este artículo nos muestran claramente dos cosas: que eran conscientes del valor político de la historia (como bien se lo recuerda Mitre por lo de enterrar a Artigas y los caudillos) y, por otro lado, que para construir la verdad histórica había que barbarizar todo proyecto popular, federal y americano.

No es casualidad, pues, que durante décadas sólo nos ha sido dada a conocer la Independencia del Congreso de Tucumán, el 9 de julio de 1816. Transitamos las aulas viendo esas prolijas imágenes de hombres con galera, trajeados, elevando su mano en pleno centro de la ciudad de Tucumán, discutiendo y discurriendo calmadamente sobre la necesidad de “declarar” la independencia. Representantes de Córdoba, Buenos Aires, San Juan, Salta, Charcas, Catamarca, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Santiago del Estero, Tucumán, Chichas, constituyeron ese Congreso de Tucumán, que a instancias casi desesperadas de parte de San Martín, y con el recelo porteño, finalmente declaró la independencia del rey español.

La lista de firmantes de la Independencia de 1816 nos plantea un primer interrogante: no hay diputados de Entre Ríos, Corrientes, Las Misiones, Santa Fe y la Banda Oriental. ¿Por qué no asisten? La respuesta es sencilla: la independencia ya había sido declarada por ellos el 29 de junio de 1815, en Arroyo de la China (hoy Concepción del Uruguay, Entre Ríos) de la mano del “Protector de los Pueblos Libres”, José Gervasio Artigas.

en LA INDEPENDENCIA DE 1816 NO HAY DIPUTADOS DE ENTRE RÍOS, CORRIENTES, LAS MISIONES, SANTA Fe Y LA BANDA ORIENTAL. ¿POR QUÉ? PORQUE LA INDEPENDENCIA YA HABÍA SIDO DECLARADA POR ELLOS EL 29 DE JUNIO DE 1815, EN ARROYO DE LA CHINA (ENTRE RÍOS) DE LA MANO DE ARTIGAS.

¿Pero qué programa político-social encarnaba Artigas? Cuatro ejemplos de su obra como primer caudillo nacional nos ponen sobre la pista: 1) Los diputados artiguistas concurrirán a la Asamblea del Año XIII con mandatos claros: se debe declarar la independencia de inmediato, establecer una capital que no sea Buenos Aires e implementar el sistema federal. Los porteños ni siquiera los dejarán ingresar a la Asamblea. 2) En el año 1813, Artigas convocará a la redacción de dos Proyectos de Constitución, uno para la Asamblea del Año XIII y el otro para la propia Banda Oriental del Uruguay: en ambos, este “bárbaro” sostiene el sistema federal, la división de poderes, la libertad de imprenta, la libertad de creencias y la soberanía popular. 3) El Congreso de los Pueblos Libres convocado por Artigas sancionará la Reforma Agraria de 1815. Digamos, para resumir la profundidad del ideario social artiguista, que comenzó a distribuir la tierra según el siguiente criterio: “los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los más infelices serán los más privilegiados […] los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suerte de estancia… serán igualmente agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos. Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros, y éstos a cualquier europeo”. 4) En el Reglamento de Aranceles Aduaneros de 1815, Artigas propondrá el reparto equitativo de las rentas de aduanas entre todas las provincias (en contra, otra vez, de Buenos Aires, que se apropia de toda la renta) y establece aranceles diferenciales según los productos se produzcan en las provincias o no (privilegiando la producción nacional).

Independencia, Constitución federal, distribución de la tierra con integración social y protección de la producción nacional; este es el programa del “Protector de los Pueblos Libres”. Un programa contrario a los intereses de las élites librecambistas, oligárquicas y liberales del puerto de Buenos Aires. Un programa popular, que tomaba en cuenta a los olvidados y excluidos del viejo orden colonial español y los transformaba en ciudadanos. Un programa que se basaba en un ideario político popular: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”.

¿Una independencia declarada por una fuerza popular en marcha compuesta por criollos, mestizos gauchos, guaraníes, charrúas, esclavos libertos, mestizos zambos, bajo la conducción artiguista? ¿Una independencia declarada contra el absolutismo español, pero también contra el colonialismo portugués y contra la prepotencia porteña aliada de Gran Bretaña? Una independencia con estas características es inaceptable para la Argentina oligárquica de los siglos XIX y XX.

¿UNA INDEPENDENCIA DECLARADA POR UNA FUERZA POPULAR COMPUESTA POR CRIOLLOS, MESTIZOS GAUCHOS, GUARANÍES, CHARRÚAS, ESCLAVOS LIBERTOS, MESTIZOS ZAMBOS? NADA MÁS ALEJADO DE LA IMAGEN QUE LA éLITE OLIGÁRQUICA QUERÍA (Y QUIERE) PARA SU PROYECTO DE PAÍS. POR ESO, LA HISTORIOGRAFÍA LIBERAL DECLARÓ ESA INDEPENDENCIA “INEXISTENTE”, CASI DIRÍAMOS “DESAPARECIDA”.

Nada más alejado de la imagen que la élite oligárquica quería (y quiere) para su proyecto de país-factoría. Por eso, la historiografía liberal declaró esa independencia “inexistente”, casi diríamos “desaparecida”.

Y sin embargo existió: la independencia que se votó en el Congreso “de los pueblos libres” y fue consecuencia necesaria del proyecto emancipador artiguista.

Hoy, 29 de junio, se cumplen doscientos años de la Primera Independencia en las Provincias del Río de la Plata. Un año después, el 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán sancionará, otra vez, la independencia de estas provincias. Con motivo de ese hecho, Artigas le escribirá una carta al Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón : “Ha más de un año que la Banda Oriental enarboló su estandarte tricolor y juró su independencia absoluta y respectiva. Lo hará vuestra excelencia presente al Soberano Congreso para su Superior conocimiento”. En palabras simples, Artigas avisaba: ya nos declaramos independientes hace un año atrás.

Ambas declaraciones son fundacionales e imprescindibles. Pero una de ellas, la popular, antiunitaria y emancipadora, había sido borrada de nuestra historia en el permanente intento de nuestras élites y sus historiadores de construir un sentido de la historia que oscurezca y defenestre a los pueblos y sus líderes.

Hoy la volvemos a recuperar, de la mano de los proyectos nacionales, con todo su sentido primigenio, como parte de la tradición nacional popular latinoamericana.

* Profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP.


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