Por Flavio Rapisardi

El debate no está saldado. ¿El Mercosur es meramente una unión arancelaria o se pretende conformar en un bloque de poder contrahegemónico? Hasta el presente, a la sombra de las decisiones de política económica, las fuerzas políticas populares impulsaron instancias de articulación, como las reuniones ministeriales, redes de derechos humanos, articulación de organizaciones sociales, el proyecto Niños/as Sur y el único organismo regional: Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur con sede en la ciudad de Buenos Aires.

Este órgano, cuya presidencia es pro tempore como el propio Mercosur, tuvo una primera coordinación a cargo de nuestro país, y en la actualidad Brasil cumple dicha función. En este marco, el Parlasur es una asamblea que funciona en la ciudad de Montevideo sin función legislativa, creado en el año 2005, pero que comenzó a funcionar en 2007.

Así elaboró, durante el año 2014, un mecanismo electoral que fue elevado a la instancia superior hasta el momento, que es el Consejo del Mercado Común, que trata con ahínco cuestiones arancelarias y, secundariamente, de política social, derechos humanos, educación, salud, géneros, etcétera.

debemos estar a la altura de apropiarnos, debatir y, de ser necesario, combatir en pos de políticas populares de integración participativa y democrática.

Por este mecanismo electoral, por primera vez votaremos en las próximas elecciones a parlamentari*s en todos los países del bloque. Seguirá siendo un ámbito colegiado y no vinculante, pero quienes trabajamos sabemos lo que Lynn Hunt denomina “la fuerza de declarar”, es decir, ese acto material/simbólico que configura umbrales donde las fuerzas sociales debemos estar a la altura de apropiarnos, debatir y, de ser necesario, combatir en pos de políticas populares de integración participativa y democrática.

Si las redes informales que funcionaron hasta el presente permitieron fundar un organismo (el Instituto) y un bloque internacional informal, paralelamente al ALADI y el GRULAC en multilaterales, este avance, a pesar de lo que allí se decida, no obliga a cumplimiento. Pero es claro que lo que allí se discuta serán nortes, horizontes como la Declaración de Derechos Humanos de 1948, que fue y es un umbral que siempre estamos ampliando en luchas, legislaciones, jurisprudencia y políticas públicas.

El Parlasur se reunirá una vez por mes y se calcula que para el año 2020 legislará de manera vinculante para la región. Es decir, un nuevo escenario o arena de la lucha política, pero que por su carácter regional funcionará como un marco articulatorio donde los que consideran que la unidad regional es un lastre o una amenaza contra el poder hegemónico global deberán rendir cuentas públicas en sus debates.

Así, el Parlasur será un ágora que los movimientos sociales y populares podremos utilizar como plataforma para articulaciones trasnacionales que nos permitan incidencia frente a la movilidad que impone el imperativo de la competitividad al capital y al trabajo.

el Parlasur será un ágora que los movimientos sociales y populares podremos utilizar como plataforma para articulaciones trasnacionales.

Párrafo aparte merece que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no figura en su lista frente a una derecha mediática que graznó a diestra y siniestra que esta instancia era creada para mantener sus foros luego del 10 de diciembre. Lo lamentamos, se volvieron a equivocar. Nosotr*s vamos por más.