PASO 2015: el caudal bonaerense en disputa

PASO 2015: el caudal bonaerense en disputa

A cuatro años de las primeras PASO bonaerenses, el escenario parece más fragmentado que nunca. Cuatro candidatos del FpV disputan un amplio electorado. La oposición no logra ganar terreno. ¿Un reflejo de la despersonalización o el auténtico propósito de las primarias?

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Por Mariana Sidoti

El “baño de humildad” propuesto por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner empapó tanto al oficialismo como a la oposición. Tras una avalancha de precandidaturas a gobernador bonaerense, fueron pocos los que quedaron en carrera: Aníbal Fernández, Julián Domínguez, Sergio Berni y Fernando Espinoza por el Frente para la Victoria, una solitaria Mónica López por el Frente Renovador, y María Eugenia Vidal bajo el ala de un Mauricio Macri que por primera vez despega de Capital Federal con la mira puesta en la Casa Rosada. Lo que hay es lo que queda: una oferta mucho más amplia que en 2011, a pesar de las bajas.

¿Los personalismos quedaron en la historia? Cuando se inauguraron las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), el peso de Daniel Scioli –que cerraba su primer período al frente de la gobernación– aplastó al dirigente Mario Ishii, que apenas logró pasar los seis puntos. En aquel momento, el FpV fue la única fuerza que presentó internas. Este año la oferta se duplica y todos los candidatos gozan de una equilibrada aceptación, además de una garantía elemental: el kirchnerismo es el mejor posicionado a nivel nacional.

Según Analía Del Franco, socióloga y directora de la consultora Analogías, la historia electoral en la provincia de Buenos Aires dice que “es difícil que se corte boleta de Presidente y Gobernador”.

Según Analía Del Franco, socióloga y directora de la consultora Analogías, la historia electoral en la provincia de Buenos Aires dice que “es difícil que se corte boleta de presidente y gobernador”. Con el camino libre para que todos hagan sus apuestas, el “aparato” no muestra tanto interés en trabajar sobre los candidatos, sino que son los candidatos quienes pujan en busca de la trascendencia. Martín Rodríguez, columnista de El Dipló y Gente de a Pie (AM 870), postula que la pluralidad de candidatos corresponde al todavía difuso lugar que ocupará CFK en su rol de conductora política a partir de octubre. “Esa incertidumbre funcionó como un suspenso en el que cualquiera se sintió en condiciones de jugar”, afirma. Y recuerda que en 2011 el ordenamiento era más lineal y también más drástico.

El cambio de paradigma es evidente. Las dos últimas grandes propuestas del PJ para la gobernación bonaerense habían venido de la mano de Carlos Ruckauf (y Felipe Solá, que luego consiguió la reelección) y Daniel Scioli: ambos fueron vicepresidentes y ambos provienen de Capital Federal. Para el periodista y politólogo Nicolás Tereschuk, “lo que está haciendo el FpV es, sobre todo, pensar en algún bonaerense”.

Con ese paisaje, la oposición no encuentra muchas grietas por donde infiltrarse. Según los números de Analogías, hasta que formalizó su baja como precandidato, Francisco De Narváez “iba segundo” en intención de voto. Con esa vacante y la ratificación de Sergio Massa como candidato a presidente, el Frente Renovador en la provincia comenzó a desdibujarse. En palabras de Del Franco: “quedó como jamón del sándwich entre un modelo bien puro –como les gusta decir a los del PRO– de centroderecha, y el FpV con el proyecto kirchnerista”.

Para Tereschuk, al massismo también lo sobrepasó la coyuntura: Massa “apostó a un escenario, que es muy probable siempre en Argentina, que es que el presidente se vaya con una situación de falta de capacidad de decidir sobre la realidad, y también de estancamiento, de caída en la apreciación pública. Eso no estuvo ocurriendo con Cristina”, afirma.

Así, el FR se topó con una despedida poco común –sin hiperinflación, hiperdesocupación o hiperendeudamiento– mientras intentaba construir un liderazgo peronista por fuera de Cristina. Y para eso, asegura, “no hay lugar físico”.

“LA REBELIÓN MASSISTA FUE EXITOSA, PORQUE FUE UNA AMBULANCIA QUE RECOGIÓ HERIDOS EN EL REPARTO DE PODER CERRADO QUE SE DIO A PARTIR DE 2012”. PERO EL KIRCHNERISMO HIZO SU JUEGO Y LOGRÓ REABSORBER LAS DEMANDAS DE LOS BONAERENSES.

En otra perspectiva, Rodríguez opina que, después del contundente 54% logrado en 2011, Cristina patrimonializó su caudal electoral directamente en las masas. Sindicalistas, intendentes y gobernadores se sintieron desplazados, y así “la rebelión massista fue exitosa, porque fue una ambulancia que recogió heridos en el reparto de poder cerrado que se dio a partir de 2012”. Pero el kirchnerismo hizo su juego: logró reabsorber las demandas de los bonaerenses en varias figuras medulares, y eso acotó aún más las chances de los que todavía apuestan al “cambio justo”.

¿Son entonces las PASO BA 2015 un reflejo de la carencia de líderes fuertes? ¿O, por el contrario, una apertura de ofertas electorales que antes el PJ se encargaba de seleccionar? Rodríguez asegura que, a pesar de la historia ganadora de los oficialismos, todavía queda pendiente la reconstrucción de los partidos políticos. “Sucede que cuando fueron fuertes (’80 y ’90) al país le fue mal”. Tereschuk admite que, después de la crisis partidaria de 2001, sólo el peronismo pudo capitalizar las nuevas coyunturas, y remarca la importancia del acuerdo UCR-CC-PRO en la captación de votos no peronistas luego de la crisis radical. “El liderazgo de Cristina es fuerte”, apunta, “y eso genera que los otros liderazgos no sean tan fuertes”.

“EL LIDERAZGO DE CRISTINA ES FUERTE, Y ESO GENERA QUE LOS OTROS LIDERAZGOS NO SEAN TAN FUERTES”, APUNTA EL POLITÓLOGO NICOLÁS TERESCHUK.

En la provincia de Buenos Aires disputan la interna –al igual que hace cuatro años– solamente los kirchneristas. Con la tranquilidad de saberse “arrastrados” por cualquiera de las dos boletas oficialistas a nivel nacional, algunos bombardean publicidad –Julián Domínguez es un claro ejemplo– y otros parecen estar tentando a la suerte, sin siquiera hacer campaña, como el ministro de Seguridad Sergio Berni. Este fin de semana se definirán las listas y ningún analista descarta nuevas bajas. Pero hay algo seguro: quienes buscan ser herederos de Scioli deberán mantener, sobre todo, la linealidad económica –en esto coinciden todos los especialistas– y forjar, precisamente, nuevos aires y liderazgos que sobrevivan hasta 2019.