Comerciantes agrupados en la Unión de Kiosqueros de la República Argentina, UKRA, marcharon ayer a la Municipalidad de La Plata para reclamarle al intendente Pablo Bruera que dé marcha atrás con la ordenanza que los obliga a cerrar a las diez de la noche. La medida, impulsada por el oficialismo en el Concejo Deliberante como estrategia para combatir la venta de alcohol después de las 21hs, como establece la ley, pone en riesgo 2.000 puestos de trabajo y “podría generar comercio en negro”, advirtieron. “Además de los empleados, peligra la supervivencia de mil kioscos de la zona, que podrían llegar a cerrar sus puertas”, denunciaron.

“Si bien el principal problema de la nueva ordenanza es el cierre a las 22 horas, la propuesta es redundante porque ya existe una ley provincial que puntualiza los horarios para el expendio de bebidas alcohólicas”, explicó a Contexto Emilio Suárez Basso, kiosquero de la zona de Plaza Rocha. “Más allá del perjuicio económico y laboral que provoca a quienes cumplimos con la ley, este tipo de normativas podría generar comercio en negro, favoreciendo además a bares y supermercados”, completó.

Frente al palacio municipal, los kiosqueros pidieron que la ordenanza no entre en vigencia. Es que advierten que “además de los empleados, peligra la supervivencia de mil kioscos de la zona, que podrían llegar a cerrar sus puertas”, explicó el presidente de la cámara que nuclea a los kiosqueros de la República Argentina, Néstor Adrián Palacios.

La ordenanza fue aprobada el 27 de mayo en el Concejo y establece que los kioscos y almacenes que venden bebidas alcohólicas –entre 6 y 8 mil comercios habilitados en La Plata– deben cerrar antes de las 22, a riesgo de ser sancionados con multas de hasta $175.000, clausuras o cierres definitivos. El único bloque que votó en forma negativa fue el FpV – PJ Nacional y Popular.

La normativa fue impulsada por el titular de la Dirección de Control Urbano, Gustavo Luzardo, con el objetivo de cortar con la “violación sistemática” de las Ley de Nocturnidad provincial que prohíbe vender alcohol entre las 21 y las 10 de la mañana. Y, de entrar en vigencia, los almacenes y pulirrubros deberán cerrar más temprano o no ofrecer bebidas alcohólicas en ningún momento del día. Los comerciantes denuncian que la medida beneficia a los supermercados que permanecen abiertos hasta las 21.

Para el presidente de la UKRA, la ordenanza “generará un marco ideal para la aparición de nuevos deliverys de alcohol y coimas, fomentando un esquema de ilegalidad”. Justamente lo contrario de los objetivos de la ordenanza. “Hemos planteado la situación a las autoridades municipales, presentando un petitorio formal al intendente para que revea la ordenanza y así poder dar nuestra opinión, basada en la experiencia que tenemos en otras provincias”, detalló.

En el mismo camino, Suárez Basso detalló que los kiosqueros “buscamos abrir un diálogo con la municipalidad y los representantes de Control Urbano. Queremos que nos convoquen a debatir y nos ofrecemos a implementar y aportar nuevas ideas”.

Además, los remarcaron que están a favor de “la concientización en la prevención de adicciones generadas por el consumo de alcohol”, y que están dispuestos a “ayudar y aportar”. Pero se oponen a que la incapacidad del municipio y Control Urbano de hacer cumplir la normativa a quienes violan la ley afecte el empleo y la economía de los que cumplen con las normas.


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