Por Samuel Gallego

“En este momento, la paz en Colombia es políticamente el suceso más importante de América Latina, de nuestra América Latina.” Estas fueron las palabras del ex presidente y actual senador de Uruguay, José “Pepe” Mujica, quien estuvo al frente del panel de clausura del “II Foro por la paz de Colombia: justicia social, democracia y soberanía. Por una Latinoamérica libre de militarismo”, evento que se llevó a cabo en Montevideo (Uruguay), los días 5, 6 y 7 de junio pasado, en el cual hubo un espacio para reflexionar acerca de este tema que, como bien lo dijo el ex presidente uruguayo, es crucial para Colombia en primer lugar, pero también para todo el continente, con miras a consolidar el anhelo de integración, soberanía y paz en toda la región.

Con una guerra de más de sesenta años que ha dejado durante su curso una incalculable cantidad de sangre derramada, cientos de muertos y desaparecidos y varias generaciones que no han vivido un solo día en paz, Colombia se la viene jugando desde finales del año 2012 por una salida política y negociada al conflicto armado entre la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC – EP) y el Gobierno, a través de sus fuerzas militares.

No obstante, para poder hablar de los diálogos de paz y comprender el desarrollo de este foro que se realizó en Montevideo, es importante decir que el origen del conflicto armado colombiano está directamente relacionado con la tenencia de la tierra y su despojo a los campesinos por parte de terratenientes y latifundistas que, de manera violenta e ilegítima, se han apropiado de este medio de producción para satisfacer sus intereses particulares.

ES IMPORTANTE DECIR QUE EL ORIGEN DEL CONFLICTO ARMADO COLOMBIANO ESTÁ DIRECTAMENTE RELACIONADO CON LA TENENCIA DE LA TIERRA Y SU DESPOJO A LOS CAMPESINOS POR PARTE DE TERRATENIENTES Y LATIFUNDISTAS.

Este hecho fue el detonante para que en Colombia aparecieran las guerrillas y se desatara este conflicto sin que hasta ahora, con el avance de las actuales conversaciones de paz en La Habana (Cuba), hubiese existido una luz de esperanza que permitiera pensar a los colombianos que se puede acabar la guerra por otras vías diferentes a la armada, con el fin de parar el derramamiento de sangre.

Para los colombianos que hemos repasado la historia de nuestro país, y que comprendemos las causas y el desarrollo que ha tenido el conflicto, es claro que el fin de la confrontación entre el gobierno y las FARC (pero también, eventualmente, con otros grupos armados como el ELN –Ejército de Liberación Nacional–, con el cual se han realizado los primeros acercamientos para avanzar en un posible diálogo de paz) es un primer y definitivo paso para avanzar en la consecución de una paz definitiva, estable y duradera, que no será el resultado únicamente de la firma del acuerdo que se está negociando en este momento (sobre el que ya se pactaron los primeros acuerdos en temas como la política agraria, las drogas y la reparación a las víctimas), sino que dependerá de la implementación de grandes reformas y transformaciones en temas como los derechos humanos, el respeto a las diferencias políticas, las garantías a las minorías, el fin de los monopolios y los oligopolios, además de la dignificación de la vida de cientos de colombianos, acabando la inmensa desigualdad social que hay en Colombia. En pocas palabras, lograr una paz con justicia social.

Respecto de lo anterior, estos fueron los temas que justamente se trataron a lo largo de los tres días del foro, en el que, gracias a la gestión del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica, se reunieron decenas de personas de todo el continente, e incluso de otras partes del mundo, todos pertenecientes a diversas organizaciones sociales, civiles, políticas y de derechos humanos, que manifestaron su compromiso de apoyar incondicionalmente la búsqueda de la paz en Colombia, y coincidieron en asegurar que la obtención de esta no está en manos de las FARC ni del gobierno de Juan Manuel Santos, sino de todo el pueblo colombiano, que debe comprometerse para lograr que desde las instituciones se pongan en marcha los cambios sociales que necesita el país.

colombia2Ahora bien, retomando las palabras del ex presidente Mujica, vale la pena preguntarse: ¿por qué la paz en Colombia es el “suceso más importante” de América Latina?

Nuestro continente vive una “Primavera Latinoamericana”, definida así por el Alcalde Mayor de Bogotá, Gustavo Petro [1], al hacer referencia al proceso de integración que se viene consolidando en la región, y que inició desde que el ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llegó al poder tras las elecciones de 1998 en ese país. En el marco de esa integración, América Latina ha fortalecido su independencia y soberanía, desprendiéndose de la injerencia y la influencia del gobierno de los Estados Unidos, que históricamente ha visto a Latinoamérica como un territorio estratégico para lograr sus propósitos imperialistas.

En ese sentido, la trascendencia de la paz en Colombia cobra vigencia en el entendido de que, al firmarse la paz, la ayuda militar (segunda en el mundo después de la recibida por Israel) y la injerencia de Estados Unidos en Colombia pasaría a un segundo plano, por lo que el riesgo de que el gobierno americano vuelva a tener control e injerencia en Latinoamérica, como sucedió durante décadas, se reduciría, para avanzar hacia la integración, la soberanía y la independencia total de América.

Por esta razón, a pesar de las amenazas que hay para lograr la paz en Colombia por parte de quienes promueven la continuidad de la violencia y el exterminio de la guerrilla por medio de las armas (como el ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez), siguiendo quizás ese deseo no declarado de Estados Unidos de volver a tener el dominio de antes, el apoyo de América Latina en su conjunto y del resto del mundo hace que los diálogos de paz, en lugar de tener un retroceso o ser terminados por estos oscuros intereses, avancen más que nunca.

CON LOS OJOS DEL MUNDO ENCIMA, NI EL GOBIERNO DE SANTOS NI LAS FARC SE VAN A ARRIESGAR A CAER EN LAS PROVOCACIONES Y LAS PRESIONES PARA LIQUIDAR LOS DIÁLOGOS DE PAZ. AMBAS PARTES HAN REAFIRMADO SU DESEO DE AVANZAR HASTA EL FIN, PARA PONER PUNTO FINAL A ESTA GUERRA.

En las circunstancias actuales, con los ojos del mundo encima, ni el gobierno del presidente Santos ni las FARC se van a arriesgar a caer en las provocaciones y las presiones para liquidar los diálogos de paz, porque, a pesar de las crisis por las que estos han pasado y el oportunismo de aquellos que están radicalmente en contra del proceso en La Habana, ambas partes han reafirmado su deseo de avanzar hasta el fin, para poner punto final a esta guerra.

Hoy por hoy, Colombia, Latinoamérica y el mundo están unidos por la paz, ante lo cual no hay marcha atrás. La paz viene caminando. Muy pronto llegará.

 


[1] Ex miembro de la guerrilla colombiana del M – 19, que dejó las armas luego de un proceso de paz como el que hoy se desarrolla en Cuba. En el año 2011, Petro ganó las elecciones a la Alcaldía Mayor de Bogotá. El Alcalde de Bogotá fue uno de los panelistas invitados al foro en Montevideo.