Por Maximiliano Ceci

El fusilado Victor Jara, el cantante de los estudiantes uruguayo Alfredo Zitarrosa, el proscripto cantante del pueblo Antonio Tormo, Don Atahualpa Yupanqui, la luchadora Violeta Parra, fueron parte de la atmósfera de conciencia social que León Gieco eligió para musicalizar, junto a Las guitarras del amor, la antesala de la entrega del Premio Rodolfo Walsh a Rosa Bru en el Teatro Argentino.

Tras un homenaje a las mujeres que luchan, en el marco del recital Rock y Folclore a beneficio de la Asociación Miguel Bru, Rosa subió al escenario para recibir el Premio que le otorgó la Facultad de Periodismo y Comunicación Social por su aporte a la comunicación popular en la lucha que llevó adelante luego de la desaparición de su hijo en 1993 en manos de la Policía bonaerense. “Este es un premio para los que lucharon, para los que luchan y van a seguir luchando con y para los humildes, los sedientos de justicia, para todos a los que les sigue faltando tanto por luchar. No es un premio neutral, académico, es un premio político que apuesta claramente a la vida”, destacó Florencia Saintout, decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social.

“Rosa siempre ha trabajado en la construcción de un camino alternativo de producción social de sentido y de circulación de la información en su militancia por el esclarecimiento de la causa manipulada por el Poder Judicial, donde su organización se convirtió en una vía eficiente y transformadora de comunicación popular y de militancia por los derechos humanos, haciendo un profundo aporte a la construcción de nuestra identidad”, señalan los fundamentos del galardón que aprobó la unidad académica.

“Entregamos este premio a una mujer valiente y muy fuerte, que luchó en tiempos en que todo el pueblo parecía dormido, en tiempos ásperos, en tiempos de desiertos; que luchó con profundo amor y, también, con profunda ferocidad”, continúo la decana, y añadió: “Además, entregamos el premio en esta ciudad que se supo llamar Eva Perón, la ciudad de la lucha de las Madres y Abuelas en los setenta, y es la ciudad donde también nació nuestra presidenta Cristina. Mujeres que hicieron a través de la política el amor a los olvidados”.

Rosa Bru recordó la primera vez que Adelina Alaye le dijo que debía ponerse el pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo y agradeció a Estela de Carlotto cuando le abrió la puerta a la Asociación Miguel Bru para juntarse con todos los organismos que luchan por los derechos humanos. “Hoy el cielo te premió y te devolvió a tu nieto”, dijo Bru, al tiempo que reconoció que la lucha por Miguel “siempre fue guiada por los jóvenes”.

La ceremonia estuvo precedida por un audiovisual que recorrió la constante lucha que Rosa realizó a través de la Asociación. “Rosa es una mujer que transformó el dolor en caminar buscando la verdad sobre su hijo, nada más ni nada menos. Muchas veces el dolor se transforma en odio, en rencor, pero Rosa no tiene nada de eso. Ella tiene la mirada franca y la valentía y el coraje de la lucha”, dijo Estela de Carlotto.

Por su parte, Gieco, personalidad también distinguida por “la dignidad de Rodolfo Walsh”, como dice su canción “La memoria”, expresó: “Este premio es tan importante acerca de los derechos humanos que Rosa se lo merece por todo el trabajo que hizo”.

“La vida continúa, y vaya si continúa. Los asesinos de Miguel: Walter Avila está muerto, Lopez ya recuperó la libertad, Ojeda sigue su vida normalmente. Pero la vida continúa y nosotros nos seguimos preguntando: ‘¿Dónde está Miguel?’. Si bien esto nos destrozó la familia, hoy tengo cuatro nietos y un bisnieto, entonces creo que la vida también nos premió. Creo que nos premió más que nada con la memoria por Miguel, con la lucha por Miguel”, concluyó Rosa Bru.


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