Por Roberto Álvarez Mur

Andrés Asiain, economista y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), presentó esta semana en La Plata su libro Manual de zonceras económicas, donde se propone desmenuzar los diversos imaginarios reproducidos de manera constante por los grandes medios, en relación con las políticas económicas nacionales. En una pausa de la presentación, conversó con Contexto sobre la actualidad de la Argentina: los desafíos y ventajas frente a la economía internacional, el rol del Estado y la injerencia del discurso hegemónico.

-La discusión del “rol del Estado vs. liberalismo de mercado” es histórica, y encuentra una reproducción permanente en los medios y la opinión pública. ¿Cómo observás ese debate en la actualidad?

-Creo que se trata de una falsa dicotomía la del Estado y el mercado, creada por una concepción del liberalismo que esconde la existencia del poder corporativo, el cual tiene poder tanto en el mercado como en el Estado. Entonces, no existe el liberalismo; lo que existe, en todo caso, es el dominio del poder corporativo en el mercado y con un sector del Estado que lo avala; también las organizaciones de distintos ámbitos de la sociedad civil, sindicales, sociales, políticas, que intentan regular y contrarrestar ese poder. Entonces creo que es una falsa discusión, según lo entiendo yo.

-¿Cuáles son las consecuencias de la instalación de ese discurso?

-Esa idea que genera contradicciones que no son reales. En la Argentina no hay una contraposición entre Estado y mercado, todo lo contrario. Si en Argentina no hay un Estado fuerte que regule ciertos sectores económicos, es difícil que se desarrolle el mercado. Quedaríamos más bien subsumidos en un mercado internacional dominado por las grandes corporaciones multinacionales. En cambio, para el ámbito privado empresarial es necesario un Estado que ponga ciertas regulaciones que hagan que el mercado funcione o sea funcional relativamente a los intereses del país, de la gente.

“ENDEUDAR AL PAÍS PARA CONSEGUIR DÓLARES AHORRO, DÓLARES TURISMO O DÓLARES PARA IMPORTACIÓN NO SOLUCIONA LOs PROBLEMAS DE FONDO. ES PATEAR EL PROBLEMA PARA LAS GENERACIONES FUTURAS.”

-La política de restricción al dólar ha sido uno de los ejes críticos más impostados, desde la oposición, en materia de economía. ¿Cuál es el potencial real de esta medida?

-Considero que la restricción cambiaria no es una solución definitiva a los problemas, sino, justamente, lo que representa es una medida que ataca las consecuencias de otras circunstancias, evitando que la corrida cambiaria derive en una híper devaluación con agotamiento de reservas. Entonces, algunos piensan “la restricción cambiaria no resolvió la falta de instrumentos de ahorro de moneda nacional, el déficit energético”. Y eso no lo va a resolver. Es una medida coyuntural de fondo que tiene que ver con regular financieramente a los bancos para tener una política que avance acorde a una economía inflacionaria.

-Entonces, ¿qué subsiste detrás de las críticas a este tipo de medidas?

-Esto hay que decirlo, están los sectores que no quieren resolver las problemáticas de fondo y sólo quieren levantar las restricciones, que apuestan a una fuerte devaluación de la moneda, o que piensan antes salir a arreglar con los fondos buitre y colocar deuda como instrumento para conseguir los dólares. Pero imaginate que endeudar al país para conseguir dólares ahorro, dólares turismo o dólares para importación no soluciona los problemas de fondo. Es patear el problema para las generaciones futuras.

-¿Cuáles considerás que han sido los ejes más importantes en el cambio de paradigma económico de la última década?

-Yo creo que el cambio de paradigma más importante se vio reflejado en la recuperación del manejo soberano de la política económica, a partir de la ruptura de la dependencia de los permanentes refinanciamientos que hacían que el FMI fuera el que gobernara a la Argentina. Creo que esa fue la herramienta fundamental que después pudo ser utilizada para empezar a recomponer el aparato productivo con empleo y la aplicación de políticas redistributivas como las moratorias jubilatorias, el aumento de los mínimos, la asignación universal. El eje fue ese, como etapa central, junto con una recuperación frente a lo que eran ya casi tres décadas de permanente deterioro de las estructuras económicas y sociales del país.

-¿Cómo se perfila Argentina en el escenario económico a nivel internacional?

-Argentina, al igual que las economías de varios países de América Latina, atraviesa una situación ambigua, más allá de la baja coyuntural del último año en materias primas. Es una situación ambigua donde hay una oportunidad por el despegue económico de China y la demanda de materia prima que esto reclama. Esto da un ingreso de divisas, tanto por inversiones como en aumento de la exportación primaria, que le permite a nuestra economía ganar independencia frente al capital financiero más ligado a Washington. Por otro lado, el riesgo que subsiste es que eso se transforme en una repetición de los viejos modelos primarios exportadores, donde sólo se llegaba a una oligarquía poseedora de los recursos naturales, mientras que no se generaba una estructura económica y social que contuviera al resto de la gente.

“SEGUIR FORTALECIENDO NUESTRO BLOQUE REGIONAL, QUE PERMITA UNA CAPACIDAD DE NEGOCIACIÓN CADA VEZ MÁS FUERTE FRENTE A LOS GRANDES PODERES INTERNACIONALES Y LAS GRANDES CORPORACIONES, CREO QUE es eL DESAFÍO DE LA PRÓXIMA DÉCADA.”

-¿Cuáles son las ventajas y los riesgos que encuentra la economía local frente al panorama internacional?

-El desafío se despliega en un contexto donde Europa y Estados Unidos tienden a deteriorar parte de los logros que habían tenido en términos de bienestar de su población, desmantelando los recursos salariales y jubilatorios del Estado de bienestar, en un escenario global donde las mismas multinacionales fuerzan a que eso suceda, ya que la mano de obra barata en China y otros países genera fuerte competencia. Eso ha desembocado en la creación permanente de burbujas financieras para tratar de compensar la falta de demandas, justamente por el deterioro de los ingresos de los trabajadores del primer mundo. En ese contexto internacional en retroceso, creo que nosotros tenemos una oportunidad ligada al despegue del sudeste asiático, en China o India, en cuanto a la demanda de materias primas. Pero a su vez son una gran competencia en lo que refiere a industria pesada. Entre esos ejes creo que nuestro país debe medir sus ventajas y desventajas.

-A futuro, ¿cuáles son los puntos en los que Argentina debe profundizar o reforzar en sus políticas financieras?

-Nosotros como economía debemos aún resolver algunos problemas internos ligados a un manejo algo desordenado del tema del dólar, las finanzas acorde a una economía inflacionaria, cuestiones como el déficit energético, y una tarea un tanto más compleja que es el desarrollo de la actividad industrial que permita resolver el déficit de divisas. Ese es, hoy por hoy, el horizonte nuestro. Ya a nivel geopolítico, debemos seguir fortaleciendo nuestro bloque regional, que permita pensar en una capacidad de negociación cada vez más fuerte, tanto frente a los grandes poderes internacionales como a las grandes corporaciones, y en un mejor posicionamiento en el esquema global. Creo que esos son los desafíos de la próxima década.


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