A finales de los 90, un joven Ignacio Bruno encajaba a la perfección en el estereotipo “rolinga”. Portador de un flequillo envidiable y camisas voladoras, recorría los pasillos de la vieja Facultad de Periodismo sacando pecho y con la armónica siempre a mano, orgulloso de saberse el comodín musical de La Jaula del Rey Elvira. Pero tras la disolución de la banda, y con la angustia a flor de piel por el oscuro episodio que significó la tragedia de Cromañón, Bruno decidió descartar el proyecto de un grupo de reggae para militar su propia banda de rock. Así en 2005, con la necesidad de transmutar dolor en arte, nace Narvales.

“Hay estúpidos fascistas como Sergio Marchi que dijeron que la futbolización del rock fue la causante de todo”, dice Bruno acerca de Cromañón

“Con el Limado hace 15 años que toco y era el baterista de La Jaula, pero en cada entrevista que nos hacían decía que era violero -el muy hijo de puta-, así que le tuve que armar una banda para que sea guitarrista” bromea Nacho, refiriéndose a Leandro García, que es el otro pilar fundacional del grupo. Completan la formación “Nocha” Vidart (bajo), Facundo Klement (guitarra) y Víctor Holgado (batería).

¿Cómo fue el debut en La Plata?

Acá debutamos en la extinta Galería del Rock, un lugar muy oloroso que quedaba en 49 entre 4 y 5, a unos metros del Viejo Varieté. De hecho el primer gran gasto que hicimos con la banda para esa fecha fue de 100 pesos, que en aquel momento era un montón de guita, para comprar sahumerios y Poet, porque había un olor a mierda en ese lugar que no te puedo explicar. Ahí arrancamos, siempre en esos lugares extraños. Es parte de nuestra idiosincrasia: encontrar y tocar en lugares no convencionales.

¿Cómo vivieron Cromañón y lo que vino después?

Cromañón nos destrozó, padecimos mucho no poder salir a tocar. Y no solo eso, sino que también nos apagaron los micrófonos los medios de comunicación, nos borraron de sus páginas los medios gráficos. Hay estúpidos fascistas como Sergio Marchi que dijeron que la futbolización del rock fue la causante de todo esto, opinión que no comparto en absoluto. Si hablamos de futbolización tenemos que hablar de una sociedad entera futbolizada y me parece que nosotros no somos culpables de la violencia ni de los grandes males de la sociedad. Ya lo dijo Estela de Carlotto: la música no mata. Igual sobrevivimos porque todos en esta movida siempre fuimos bandas que abrazan los corazones de los pibes. También muchos músicos optaron por hacer las valijas o cambiar sus cortes de pelo y tocar música más tierna, porque vieron que ahí estaba la veta.

¿Ves una relación entre el desprestigio que sufrió el rock barrial y el auge del indie en La Plata?

En parte sí. El rock indie lo que hizo fue aprovechar un vacío que quedó en el circuito rock y lo hicieron de una manera muy buena. Han sabido manejarse comunicacionalmente mejor que nosotros, encontraron formatos diferentes, más sencillos, desde lo musical y desde lo estético, supieron invertir mejor el dinero y les fue mejor. No existe una rivalidad rock barrial versus indie, nunca lo vi de esa manera, pero obviamente a mí no me gusta para nada ese estilo.

¿Qué cambios observás después de diez años de laburo, con un EP y dos discos editados?

Maduración, musical y humana. Del primer demo hasta nuestro primer disco, El fin del principio, hay una gran diferencia. Y de ese al último, Un segundo, crecimos muchísimo musicalmente. Y después en lo personal cambian mucho las cosas y se hace mucho más difícil, porque ahora soy papá y a las 5 menos diez no estoy más tomándome un copetín porque tengo que estar en la puerta del Normal 1 esperando a que salga mi niña. A nosotros la vida nos cambió para bien, y no es que me queje, pero de toda esa felicidad personal y colectiva extraño un poco la oscuridad y la tristeza, porque es lo que me mueve a escribir lindas canciones.

Narvales festeja sus 10 años en Lucamba Club Cultural (117 y 67) el viernes 5 de Junio a las 21hs.