Perla Prigoshin sufrió la violencia de género en carne propia cuando tenía veinte años. En ese momento dejó la carrera de exactas y decidió estudiar abogacía para defender a las mujeres.

Cuando se creó la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género (Consavig), a principios de 2011, Perla quedó al mando y, desde entonces, lucha por el cumplimiento de los derechos que les corresponden al género femenino. “Nuestra visión es un mundo sin violencia para las mujeres, y nuestra misión es precisamente construir políticas públicas para erradicar y combatirla en la República Argentina”, aclara Perla Prigoshin en el sitio web de la Consavig.

¿Por qué se creó la Consavig si ya existe el Consejo Nacional de las Mujeres?

Cuando se sancionó la Ley de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres (Nº 26.485), no se establecieron sanciones para los distintos tipos de modalidades y violencias que consagra la ley. Es una norma de ampliación de ciudadanía y remite, en lo que se refiere a sanciones, al marco normativo general. Por lo pronto, si por ejemplo una empleada se siente violentada por su patrón, puede darse por despedida por justa causa, el tema es: ¿Esas sanciones son reparatorias frente a las violencias? Que una mujer frente a la violencia laboral se tenga que dar por despedida, ¿le sirve? ¿Le sirve cobrar una indemnización y quedarse sin trabajo?

“Nuestra visión es un mundo sin violencia para las mujeres, y nuestra misión es precisamente construir políticas públicas para erradicar y combatirla en la República Argentina”

La idea de crear la Consavig, fue para diseñar un marco sancionatorio de los distintos tipos de violencia que faltaran. Nos dimos cuenta que sanciones hay, incluyendo la violencia mediática, que pareciera la más difícil de sancionar, el problema es que, por ejemplo, a los productores de televisión les importa un pito la sanción pecuniaria porque la tienen calculada como costo de producción.

Nos dimos cuenta que la única sanción en realidad que va a funcionar es la sanción social, porque todas las violencias son como las puntas emergentes de la violencia básica que es la violencia simbólica, que es el patriarcado en sí mismo. Por eso, fuimos dando vuelta el timón y lo que en principio fue el objetivo (diseñar sanciones), se fue transformando en un espacio de difusión como fue armar el grupo en Facebook o trabajar en conjunto con las provincias y sus poderes judiciales. El Consejo Nacional de las Mujeres tiene como objetivo fundamental el diseño de un plan nacional de acción y el control de que ese plan se efectivice porque es la autoridad de aplicación de la ley.

¿A qué te referís con el grupo de Facebook?

La Consavig utiliza mucho el Facebook porque somos muy pocos integrantes y las redes sociales son una herramienta valiosa para estar en contacto con las mujeres.

Me sorprende la trascendencia que tiene el grupo “A la violencia de género le decimos basta”, que ya cuenta con casi 20 mil miembros. esto marca la necesidad de las mujeres de tener un espacio en el cual aprender y que además se ha convertido en una red virtual con anclaje territorial.

Hace un mes y pico una mujer escribe en el grupo que estaba embarazada, que iba a parir por cesárea y le habían dicho que el marido no la podía acompañar, así que desde el grupo hicimos la gestión y lo magnífico fue que no sólo el hospital reconoció que estaba negando el acompañamiento en los casos de cesárea, sino que aceptó este tirón de orejas de que la infraestructura tiene que estar al servicio de los derechos de las mujeres.

Me sorprende la trascendencia que tiene el grupo “A la violencia de género le decimos basta”, que ya cuenta con casi 20 mil miembros

¿El sistema carcelario también es escenario de violencia de género para las mujeres privadas de su libertad?

Las mujeres privadas de libertad sufren las mismas violencias que tienen las mujeres que gozan de su libertad, cuestionando cómo se puede gozar en un sistema patriarcal, pero potenciada por el encierro, el maltrato, la incomprensión.

Para darte un ejemplo, yo hice unos cursos de sensibilización y capacitación en la cárcel de Ezeiza y además fui especialmente a hablar con el equipo médico porque me preocupaba que a las mujeres les daban pastillas anticonceptivas pero no les ponían dispositivos intrauterinos. Y como la mayoría de las mujeres que están encarceladas en Ezeiza es porque han sido mulas, al poco tiempo quedan en libertad y vuelven a su lugar de vulnerabilidad donde no tienen la pastilla.

La dificultad para acceder a un DIU era, por ejemplo, que las integrantes del equipo médico de la cárcel no se lo querían poner porque las mujeres en la cárcel están en contacto con los jueces y “hacen reclamos”, entonces había que llevarlas a los hospitales, y además se quejaban que tenían que estar menstruando y no hay móviles a su disposición. Y así quedan subordinadas a lo que resta de buena voluntad y de recursos.

Por momentos no se sabe si la violencia de género está visibilizándose o está creciendo, ¿qué lectura puede hacer al respecto?

Pienso que las dos cosas. Creo que aumenta la violencia de género no sólo en nuestro país, sino en el mundo. Hay una interacción dialéctica entre estas dos variables porque en realidad la vida no puede pensarse en términos binarios: esto o lo otro. Es esto y lo otro. En la medida en que las mujeres se empoderan, registran que tienen derechos y modifican conductas y posturas, los hombres se crispan, se vuelven más violentos y al no ir en paralelo el cambio cultural con el empoderamiento de las mujeres, aparece esto de que la fuerza es el derecho de las bestias.

Siempre que se habla de violencia de género las especialistas son las mujeres y las que se interesan nos las mujeres, ¿cómo percibe a los hombres y su interés en éstas temáticas?

Yo los veo cada vez más involucrados. Hay una concientización creciente, no tanto de que se conduelan de nosotras, afortunadamente, sino que van registrando lo que se pierde en ellos con el patriarcado.

Yo veo hombres que se sienten muy bien ejerciendo el rol paterno, porque el patriarcado le metió a los tipos esto de que es un peso estar con sus hijos. Además van registrando que el patriarcado les resulta un peso fuerte: tener que ser el macho paredes, el que siempre la tiene erecta, el que tiene que ganar mucha plata, el que tiene que ganar mujeres.

A mí me dan miedo los hombres que dicen: “cómo voy a ser machista si nací de una mujer”. No tenemos por qué valer en función de.

“esta marcha surge como consecuencia de la militancia del movimiento de mujeres después de décadas”

En un contexto en que la violencia de género está en agenda y hoy se marcha al Congreso, ¿qué lectura hacés de la situación social de la mujer hoy?

Quiero poner el acento en la marcha de ayer y mi mirada sobre el “Ni una menos” porque puede ser llenado con distintos significados y planteos. Para mí, esta marcha surge como consecuencia de la militancia del movimiento de mujeres después de décadas. En algún momento el agua se convierte en hielo: cuando le vas aplicando frío. Pero primero tuviste que tener el agua y aplicarle frío. Ahora se hizo cubito, digamos, pero por esto venimos luchando hace mucho tiempo. Para mí hoy es una bisagra, es un eje en el que por primera vez la mujer, acompañada por los varones que tengan perspectiva de género y sensibilidad frente a esto, por primera vez vamos a ganar la calle y vamos a estar en el ámbito público, independientemente de nuestras pertenencias institucionales y simpatías partidarias.

Respecto de la situación de la mujer, cuando tenía 20 años quedé embarazada, producto de una violación, y tuve que hacerme un aborto en el departamento de una partera. Hoy podría hacérmelo en un hospital público. No sería tan fácil pero tengo herramientas para reclamarlo. Algo cambió.

Por momentos se confunde en que el feminismo es la unión de las mujeres contra los hombres, ¿qué significa para vos ser feminista?

Para mí es luchar por los derechos de las mujeres para lograr la equidad de género con los hombres.

Relacionadas:

#NiunaMenos: la violencia y el machismo mediáticoNi una menos: militancia y políticas públicas#NiUnaMenos: los desafíos detrás del hashtagQue la violencia machista no se cargue ni una más