Por Roberto Álvarez Mur

“Cada vez que escribo algo que molesta más de lo habitual aparece esta historia. Son operaciones basadas en mentiras, en falsedades, en inventos. Es una técnica que vienen utilizando hace 25 años”, declaró el periodista Horacio Verbitsky en una entrevista ofrecida a la Agencia Paco Urondo (APU), luego de las acusaciones realizadas desde el diario Clarín, donde el colaborador del grupo mediático Gabriel Levinas presentó una presunta investigación en la que se vincula al presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales como cómplice de la última dictadura militar.

La nota presentada esta semana por Clarín es un adelanto de un libro de Levinas sobre el periodista, en el que expone un manuscrito usado en un discurso del brigadier Orlando Graffigna, cuya redacción adjudica a Verbitsky. En ese texto se lee lo siguiente: “Estamos unidos en sociedad por las grandes coincidencias del amor a Dios, a la Patria, a la Libertad, a la Propiedad, a la Justicia, a la Paz, al Derecho y al Orden, que son los grandes valores aglutinantes cuyo culto permitirá que se mantenga indestructible la unidad de nuestra Patria, de nuestros hogares, y de nuestras familias, todavía no afectadas en sus partes vitales por el cáncer de la disolución totalitaria que las Fuerzas Armadas hemos venido a extirpar”.

“SON OPERACIONES BASADAS EN MENTIRAS, EN FALSEDADES, EN INVENTOS. ES UNA TÉCNICA QUE VIENEN UTILIZANDO HACE 25 AÑOS.”

Por su parte, Verbitsky publicó otro documento de su puño y letra donde se puede visibilizar la diferencia caligráfica frente al presentado por Levinas. A esa presunta prueba, el escriba de Clarín sumó un supuesto contrato con la Fuerza Aérea, firmado por el periodista de Página/12 en los años setenta.

El autor de Ezeiza, en tanto, se encargó de desmentir paso a paso las supuestas evidencias que, bajo el estridente título de investigación, presentó el productor de Jorge Lanata, hoy devenido panelista de Gran Hermano. “En primer caso, no presentan un contrato porque no existe. Lo que ellos muestran es un texto donde una organización vinculada con la Fuerza Aérea, no la Fuerza Aérea, dice que me van a contratar. No existe ese contrato y ahí se refieren a un libro que nunca existió. Es todo una gran invención”, dijo a APU.

“Lo único que hice, sin contrato de por medio, fue ayudar a Pedro Güiraldes a ordenar sus papeles, artículos previos que él había escrito cuando era presidente de Aerolíneas Argentinas sobre transporte aerocomercial. Son cosas que siguen teniendo vigencia hoy, son propuestas interesantes. Lo ayudé con eso. Hay una carta en la que me agradece que yo le aconsejara que el libro se limitara al tema de los aviones y no hiciera ninguna referencia política. Tengo esa carta. El hijo le atribuye a su padre ser un miembro orgánico de la Dictadura. No creo que su familia esté muy contenta con eso”, continuó.

“EL GRUPO CLARÍN TIENE UNA POLÍTICA DE DEMOLICIÓN CON TODOS AQUELLOS QUE NO SE ALINEEN EN SU DISPUTA CON EL GOBIERNO NACIONAL. NO ME SORPRENDE NADA.”

Este tipo de maniobras pone de manifiesto la insistencia de las corporaciones mediáticas, a través de sus mandaderos de turno, por deslegitimar a cualquier referente de las luchas y conquistas en materia de derechos humanos que demuestre un acercamiento y simpatía con el Gobierno nacional, incluso aunque sea a fuerza de falacias camufladas de investigación periodística.

Esta no es la primera vez que Verbitsky es blanco de la hostilidad mediática; ya en la década de los noventa, en los tiempos de su libro Robo para la corona, recibió diatribas similares por parte del gran diario argentino. “El Grupo Clarín tiene una política de demolición con todos aquellos que no se alineen en su disputa con el Gobierno nacional. No me sorprende nada: si le atribuyeron a Nilda Garré y Máximo Kirchner una cuenta conjunta, hecho que fue desmentido de todas las maneras posibles, y todavía no se rectificaron, no me sorprende lo que puedan hacerme a mí. Están lanzados en una cosa absolutamente desesperada”.

Que el instrumentador de la embestida del Grupo Clarín fuera el ex director de El Porteño devenido en operador político y panelista de GH no sorprendió a Verbitzky. “Tenía una relación superficial, correcta, con él (con Levinas). Escribí una nota sobre la colaboración de él con Rubén Beraja sobre AMIA. Un día me vino a ver y me ofreció una primicia sobre un piso que un funcionario de Menem le habría puesto a una amante. No terminé de caer muy bien en lo que me estaba proponiendo hasta que me dijo: ‘necesito un bizcocho, papá’. Me estaba ofreciendo venderme el dato. Ahí se terminó la relación superficial. No me extraña que se lleve mejor con otro tipo de periodista”, explicó.

El Grupo Clarín, de la misma manera que arremete contra figuras como Máximo Kirchner o Víctor Hugo Morales, continúa su cruzada contra quienes se atreven a tomar la palabra en contra de la concentración del poder político, económico y mediático. Y lo hace, siempre, de la única manera que puede: mintiendo.


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