“Lo que pasa dentro de las canchas no son actos de locura”

“Lo que pasa dentro de las canchas no son actos de locura”

Entrevista a José Garriga Zucal. El doctor en Antropología e investigador del CONICET estudia las lógicas de la violencia en el fútbol. “Si prohibís al hincha visitante, lo que estás diciendo es que el rival es malo, que te puede poner en peligro”.

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Por Maximiliano Ceci

“¡River Plate, que puto que sos!”. El cántico bajaba desde las tribunas mientras los jugadores del equipo de Núñez se revolcaban en el césped. Las camisetas manchadas con gas pimienta, los ojos millonarios estallados en ardor y periodistas “orquestando” contra los “cuatro inadaptados” que provocaron la suspensión del partido.

El viernes amaneció con la Bombonera clausurada, con peritajes de la Policía Federal que determinaron que la agresión provino de adentro de la cancha y no desde las tribunas, y con un video en el que el arquero suplente de River, Julio César Chiarini, culpa a un policía de arrojarles el gas. Sin embargo, esa misma noche el presidente del club de la ribera, Daniel Angelici, repetía lo de los tres o cuatro inadaptados y deslindaba de culpas a la barra.

Hoy la Conmebol tiene que resolver la sanción para Boca y tomar la decisión sobre la continuidad de los 45 minutos que definirán el paso a la siguiente fase de la Copa Libertadores. En este marco, un “quemero” se suma a la discusión de los actos de violencia en el fútbol. José Garriga Zucal, antropólogo que integra un colectivo de académicos que desde hace años analizan la denominada “cultura del aguante”, expresó que los hechos de violencia se tienen que “trabajar en varios frentes, teniendo en cuenta todos los actores: las hinchadas, la policía y los periodistas”.

 

¿Cómo tenemos que comprender los hechos violentos en el fútbol?               

Lo que pasa dentro de las canchas no son actos de locura, son prácticas sociales que tienen sentido social. Es sumamente importante para entender y pensar políticas de planificación, políticas de acción. Si vos entendés que la violencia tiene sentido, podes trabajar para deconstruirlo, para cambiarlo, para modificarlo. En cambio, si vos pensás que es un acto de locura, a la persona que cometió un acto violento sólo le cabría la represión o el manicomio.

“SI LE PREGUNTAS A UN BARRA SI SE LA AGUANTA, TE VA A DECIR QUE SÍ Y TE VA A CONTAR UNA PELEA. EL AGUANTE ESTÁ DIRECTAMENTE LIGADO A LA VIOLENCIA.”

¿Cuál es la lógica de la cultura del aguante?

La lógica de la cultura del aguante tiene dos sentidos. Uno ligado a las barras. Si vos le preguntas a un barra si se la aguanta, te va a decir que sí y te va a contar una pelea. En verdad, el aguante está directamente ligado a la violencia. Por otro lado, hay otro tipo de aguante que está más ligado a la fidelidad, al fervor: el hincha que canta por más que esté perdiendo y que sigue al equipo a todas partes.

Las dos lógicas del aguante están conectadas. Están entrelazadas de una forma confusa. El aguante no debería estar vinculado para nada con la violencia. Se deben marcar diferencias entre estas lógicas y entender que no se debe legitimar la violencia en el fútbol.

¿Cómo analizás la política de prohibición del público visitante?

Noto políticas aisladas, que no tienen conexión unas con otras. No estoy de acuerdo cuando la política de prohibición del hincha visitante se convierte en una política estructural en la que no se sabe cuándo va a volver el público visitante. En primer lugar, esta medida no logra para nada reducir la violencia porque no cambia la lógica del aguante. Lo único que se modifica es el otro al que le tenés que demostrar que te la bancás. Cuando había público visitante, vos tenías que demostrarle al rival de turno que te la bancabas, quitarle simbólicamente el aguante. Ahora, cuando no hay rival de turno, al no modificarse, la lógica se reproduce internamente.

Por otro lado, como política pública me parece errado ideológicamente porque refuerza la idea de peligrosidad del otro. Si prohibís al hincha visitante, lo que estás diciendo es que el rival es malo, que te puede poner en peligro. Generaliza a todo público visitante frente a uno que puede cometer un acto de violencia. Construye una idea de la alteridad como peligrosa. Cierra en una política ideológica cada vez más exclusiva.

“LA PROHIBICIÓN DEL PÚBLICO VISITANTE REFUERZA LA IDEA DE PELIGROSIDAD DEL OTRO. SI PROHIBÍS AL VISITANTE, lo que ESTÁS DICIENDO ES QUE EL RIVAL ES MALO, QUE TE PUEDE PONER EN PELIGRO.”

En varios momentos intentaron acercarse al Estado proponiendo políticas de planificación. Estos estudios acerca de deslegitimar la violencia y cambiar la lógica del aguante se están implementando en Colombia. ¿Qué resultados están dando?

El escenario es distinto en Colombia. Hay una diferencia profunda en cómo confluye el aguante, y tampoco existe una connivencia tan marcada entre barras y dirigentes como en Argentina. Entonces, de alguna manera, modificar la lógica del aguante era un poco más sencillo. Han tenido políticas de inclusión para los jóvenes que participan en la barra, que los llaman los parchis, que han sido bastante efectivas. Estas políticas de inclusión intentan que los jóvenes sean parte de un colectivo que no esté orientado por la violencia. En esta línea sería interesante pensar políticas para la Argentina.

 

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