Por Florencia Abelleira

Están por las calles de la ciudad con sus chalecos verdes brillantes. Mujeres y hombres de todas las edades arrastran carros, palas, bolsas de consorcio llenas de la basura que se acumula en los cordones. Están de mañana, tarde y noche, de lunes a lunes, inclusive feriados. No tienen recibos de sueldo, ni obra social, ni ART. Ni hablar de conocer los derechos y obligaciones que tiene un asociado de una cooperativa.

Ellas y ellos son trabajadores de las “cooperativas” Ciudad Limpia de la Municipalidad de La Plata, que se encargan de mantener la limpieza de la ciudad. Están muy lejos de lo que propone el Instituto Nacional de Acción Cooperativa (INAES), que establece que “una Cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controladas”.

Para el concejal del Frente Amplio Progresista Gastón Crespo, las cooperativas municipales “son sinónimo de precarización laboral y tercerización laboral”. Además aclara que no están inscriptas en el INAES como indica la ley, no tienen realizados balances, no se sabe dónde figuran inscriptas. En distintas ocasiones, el concejal hizo pedidos de informe al Ejecutivo municipal, pero nunca obtuvo respuesta.

“Lo primero que tendrían que tener los trabajadores, más allá de que sea una cooperativa o no, es saber cuánto ganan, tener un recibo de sueldo, tener obra social, ART, y nada de esto está claro que lo tengan”, agregó.

Según el Presupuesto Municipal del año 2015, a Recolección de Residuos y Mantenimiento Urbano se destinaron 530 millones de pesos. Es una de las cifras más altas si se las compara, por ejemplo, con Desarrollo Social, en el que se invirtieron 122 millones, o Salud, que recibió 160 millones.

“Esa cifra representa el dinero que se le paga a la empresa Esur por la recolección de residuos y barrido y lo que sale la tonelada de basura que esta empresa lleva al Ceamse”, explica Crespo, y aclara que hay otra partida extra para Ciudad Limpia.

“Hay otra cifra de dinero muy importante que no sabemos de cuánto es con exactitud, que tiene que ver con el pago a las cooperativas y la compra de insumos o maquinaria. Sabemos que lo que se gasta en trabajadores de cooperativas es similar a lo que se gasta en empleados de planta permanente y contratados, con lo cual estaríamos duplicando la planta de trabajadores municipales”.

“el sistema que tienen estas cooperativas es un fraude laboral, porque ninguna cooperativa funciona como tal.”

Para Emiliano Insaurralde, referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular La Plata, “el sistema que tienen estas cooperativas es un fraude laboral, porque ninguna cooperativa funciona como tal: no tienen asamblea, los libros los maneja un estudio contable del municipio, el reparto de tareas se hace a través de delegados municipales”.

Insaurralde sostiene que, así, la Municipalidad se beneficia porque evade la relación de dependencia. “El trabajador no tiene antigüedad, ni carga social, ni cargas patronales, porque tiene el monotributo social, que lo paga el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación”.

Foto: Fabián Aguilar Restrepo
Foto: Fabián Aguilar Restrepo

Trabajo en negro

Una mujer menuda, de pelo corto, está apoyada sobre una pala esperando a que terminen de salir los alumnos de la escuela N° 15 “José Manuel Estrada”, ubicada en 62 y 4. Es un mediodía otoñal y los árboles dejaron montañas amarillas de hojas marchitas sobre el asfalto. La mujer tiene que encargarse de dejar nuevamente a la vista el empedrado que aún conservan muchas calles de la ciudad, barriendo unas seis manzanas por día. “Ahora, en otoño, levanto quince bolsas por cuadra con esta pala que es muy pesada”, cuenta. Con seis hijos, es jefa de hogar y tiene sólo la primaria. Su sueldo es de 2.700 pesos por mes, que refuerza con la Asignación Universal, y aun así no llega a fin de mes.

Hace cuatro años que trabaja allí y tiene una hernia de disco, pero no se quiere operar porque tiene miedo de que la echen. “Me va a quedar la panza bien, pero adentro vacía”, dice. Nadie les asegura el trabajo, por eso tiene miedo. Sabe de muchos casos que han tenido algún problema de salud y los han despedido. “¿Sabés cuántos quieren tu puesto? Hay una lista de espera enorme”.

Desde el Instituto de Estudios Cooperativos de la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata, Verónica Montes explica: “Para que los trabajadores vean a la cooperativa como la mejor alternativa, deben tener ciertos conocimientos básicos sobre el cooperativismo, y la constitución de esta organización no debe ser una imposición de una u otra persona”.

Sin embargo, Insaurralde cuenta que los trabajadores “están en un estado pre peronista: carecen de instrumentos de seguridad, de uniformes, carecen de un reglamento interno. No tienen ni idea de lo que es una cooperativa, entonces cumplen lo que les dicen que tienen que hacer y les pagan con un sobre”.

En esta línea, el concejal Crespo compara esta situación con la época neoliberal, donde se implementaban políticas de tercerización y precarización laboral: “Antes era a través de empresas fantasma, ahora con el nombre de fantasía de una cooperativa”, concluye.

Foto: Fabián Aguilar Restrepo
Foto: Fabián Aguilar Restrepo