Por Florencia Abelleira

“Necesitamos un poder judicial con mecanismos más transparentes”. Aunque el razonamiento de la presidenta de la Cámara de Casación Penal, María Laura Garrigós de Rébori, es parte de lo que propone como titular de Justicia Legítima, sus palabras cobran fuerza en una semana en la que la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) dio varios pasos en falso. El primero de esos traspiés fue la elección ocho meses anticipada de Ricardo Lorenzetti como presidente del tribunal, y, producto de esa acordada, se puso en cuestión la lucidez de Carlos Fayt, de 97 años, para cumplir su función. La solvencia mental del magistrado nonagenario se desató cuando se conoció que no firmó la acordada en la Sala de Acuerdos de la Corte, como lo indica el acta, sino que su secretario letrado Cristian Sergio Abritta la habría llevado a su domicilio, según lo dio a conocer el periodista Horacio Verbitzky.

Garrigós de Rébori entró en la discusión proponiendo controles psicofísicos para todos los magistrados, incluidos los de la Corte. “Ninguno de los jueces tiene un control psicofísico periódico ni de su nivel de rendimiento. En cualquier empleo hay algún tipo de control sobre las capacidades laborales de cualquier persona”, dijo.

 

Usted dijo que Fayt debe mostrarse para demostrar que está en condiciones de llevar adelante su cargo. ¿Cómo analiza el hecho de que uno de los jueces de la Corte tenga 97 años?

El juez Fayt tiene el derecho a tener la edad que quiera tener y tiene derecho a estar en la Corte mientras quiera estar siempre y cuando esto no afecte su desempeño. Eso pasa con todos los jueces, salvo los que juraron su cargo de juez con posterioridad a la modificación de 1994 en la Constitución Nacional. Como el juez Fayt juró antes de la modificación del 94, no está abarcado por esta limitación temporal que pone la Constitución.

Si su edad no afecta su desempeño, no hay ningún inconveniente. Lo que pasa es que, como contrapartida de eso, los ciudadanos argentinos tenemos derecho a saber que el juez está en perfectas condiciones, porque en sus manos están decisiones muy importantes para la república, y el hecho de que se haya labrado un acta haciendo constar que el juez estaba cuando en realidad no lo estaba es un indicio de que podría haber algún inconveniente. Entonces, para despejar esta duda y dejar a todo el mundo tranquilo, lo ideal sería que el juez se mostrara y lo desmintiera.

¿Qué opina de la decisión de la Corte de declarar la nulidad de la resolución que designa a los conjueces para el tribunal?

La Corte interpretó de la forma más reflexiva posible la forma de selección de los conjueces. Al rechazar los conjueces electos de esta forma por simple mayoría en lugar de los dos tercios, se reduce la posibilidad de los jueces a convocar a los presidentes de las cámaras nacionales y federales para integrar la Corte en caso de que fuera necesario. Estos jueces no están electos con la mayoría de los tercios que se pide para la elección de los miembros de la Corte. En cualquier caso, el que vaya allí, ya sea porque la Corte decidió aceptarlo porque es miembro de una cámara o los otros, no va a reunir la mayoría que pidió la Corte.

¿Por qué la Corte Suprema aún no está compuesta por la cantidad que establece la ley que es de cinco integrantes?

Porque no se ha tratado el pliego que se presentó para el quinto integrante, porque los legisladores se han negado a tratarlo. Hay un grupo de legisladores que firmó un acta sin escribano diciendo que se va a negar a tratar cualquier pliego que se presente durante la vigencia de este gobierno, de manera que la Corte no se va a integrar por decisión de los legisladores. La verdad es que la Corte bien podría reclamarle al Poder Legislativo que cumpla su obligación constitucional. Cuando los constituyentes del año 94 establecieron esta integración de la Corte, nunca pensaron que los legisladores se iban a negar a cumplir con su obligación.

¿Qué opina sobre que se haya adelantado la elección del presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación?

La verdad, no le encuentro sentido. Me parece que no está bien, sobre todo pensando que el día que sea necesario poner en efecto la renovación del mandato o la elección de un nuevo miembro, a lo mejor la Corte tiene otra integración y esto pareciera una oposición a futuras integraciones. Además, no creo que tuviera el menor sentido porque no creo tampoco que las decisiones de los actuales miembros de la Corte fueran a cambiar, y entonces el doctor Lorenzetti hubiera reunido la mayoría de los votos eventualmente.

¿Es legitimo?

No hay ninguna reglamentación que lo impida. Tampoco hay ninguna reglamentación que diga cómo llevar a cabo esto. Si nosotros tuviéramos un Poder Judicial con otra mecánica y otros reglamentos que permitiera que todo sea más transparente, tal vez estas situaciones no se hubieran provocado, no estaríamos en la posibilidad de perder el prestigio que esta Corte había ganado. Ha sido una Corte tan importante para los treinta años de democracia que estas cosas afectan la credibilidad que uno quiere tener en ella.

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Los jueces y el voto popular

 

¿Cree que a los jueces los debe elegir el pueblo?

En otros países, los miembros de las Cortes y los tribunales son elegidos por el pueblo en las elecciones democráticas. Por ejemplo, en buena parte de los estados de Estados Unidos, o en el caso de Bolivia, el tribunal superior es elegido por voto popular. En este país no es así, y para llegar a eso debería resolverse mediante una reforma constitucional, porque nuestra Constitución no establece la posibilidad siquiera de que los jueces lleguen al cargo a través de una elección popular. No alcanzaría una ley para modificarlo, porque tendríamos que modificar las funciones del Consejo de la Magistratura, o sea, tendría que ser una reforma constitucional y hoy eso no es posible.

¿Y cree que es necesaria?

En este momento es impracticable porque no hay cultura para eso. Es mucho lo que habría que modificar y andar. Sería una evolución muy dramática. La reforma constitucional requiere unas mayorías que no se pueden afrontar en este momento de la política y sobre todo frente a una contienda electoral como la que se está afrontando. Aunque yo quisiera, es absolutamente inviable.

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