“Antes parecíamos una competencia de guitarras”, dice la cantante y guitarrista Laureana “Buki”  Cardelino en referencia al pasado reciente de Camión, cuando la filosofía post-rock le administraba el sonido a la banda. Pero a cuatro años de su primer disco todo parece más claro. “Fue un darse cuenta de que había que corregir un rumbo. No podemos estar todos todo el tiempo tocando, tiene que haber silencios”, explica.

La invocación del silencio no es inocente. Los Mares hace alarde de un manejo mucho más astuto de los recursos sonoros. “Se nota que estamos súper tranquilos con lo que entregamos”, dice Buki. El resultado de esa calma son diez canciones donde la regla ya no es el ruido, sino la buena administración que cada instrumento hace de los silencios. “Me parece que estamos más fuertes en una propuesta experimental. Ninguno se quedó cómodo en el formato anterior, fue una cosa que nos pasó a todos”. La síntesis de esta impresión podría ser la canción “Solo Puede”, una continuidad de ideas sencillas que puestas juntas aportan clima y espesor sonoro:

Los Mares también plantea una mirada desacostumbrada sobre la cuestión melódica. Por tradición, los músicos más visibles siempre fueron los cantantes, por ser los encargados de entregarle la melodía al público. Otros músicos combatieron ese recurso del pop al borrar la melodía de sus canciones en favor de las texturas y los timbres. Camión tramita la misma política pero de otro modo, porque en vez de combatir la melodía la distribuye. “Algunas cosas te hacen ver que hay otras formas de componer una canción sin que deje de ser una canción”, explica Buki. “La melodía está pero nos la vamos pasando, tiramos dos notas en la guitarra y después la toma el teclado y después un coro. Hay temas del disco en los que eso está muy presente, se nota que hay una melodía importante de la que nos vamos haciendo cargo todos en distintos momentos”.

Esta democratización de la melodía, la idea de que no sea propiedad exclusiva del cantante, es la marca que hace de Los Mares un disco original, y que aparece fuerte en canciones como “Viajar a otro lugar”, tema que abre el disco:

Los Mares además es un disco paisajístico. Hay largos tramos de pura charla instrumental donde lo que se intenta producir es una cierta atmósfera. Buki cuenta que lo grabaron en su casa en Villa Elisa, y entiende que esa geografía le aportó algo distinto: “Nos habían prestado una casa enorme, con acústicas increíbles, donde vivimos casi dos años. La casa daba mucho trabajo, pero tenía un ambiente como de playa, un ventanal enorme en la pieza, donde me sentaba a escribir todos los días. A una cuadra pasaba el tren y se escuchaba y era una cosa que a mí me atraía mucho. Solo le faltaba playa”.

El paisaje también se expresa en las letras, producto de tantos kilómetros recorridos antes de sentarse a grabar: “Viajamos mucho”, cuenta. “Estuvimos en Europa, que yo no conocía, y fue todo un descubrir cosas que habíamos leído y que habíamos soñado. Y todo eso modificó los esquemas”.

Portada de "Los Mares" por Mic Azul
Portada de “Los Mares” por Mic Azul

En este disco también encontraste una manera de cantar que se relaciona mejor con la técnica

Puse mucho trabajo en las voces, fue una búsqueda, yo eso lo tenía bien claro. Tenía claro cómo tenía que cantar pero había cosas que cuando las escuchaba no me cerraban. Necesitaba otra visión, alguien más que me cante, que haga coros, y la llamé a Yaz (Huenchuman, cantante de Joyaz) y empezamos y fue increíble. Las voces también las grabamos en casa. Es re importante cantar en tu casa, con tus cosas, tu equipo, si tenés tu micrófono mejor. Yo no me siento muy cómoda en el estudio.

¿Cuál sentís que es el aporte de “Los Mares” a la escena local?

Me parece que el aporte está en el sonido. Creo honestamente que lo que hacemos nosotros no se escucha muy seguido; no significa que sea lo mejor, pero es algo que no hace nadie.

*El lunes 11 de mayo Camión publica Los Mares en su Bandcamp  y lo presenta el 14 en la Feria de Editoriales Independientes de la Facultad de Humanidades. El 16 en El Vivero, con Julián Oroz y el 29 en Cósmiko, con Julieta Salas y Los inciertos