En febrero de 1995, hace ya veinte años, la primera visita de los Rolling Stones a la Argentina se experimentaba como la materialización de un idílico amor a distancia. Promediaba la década menemista y nuestra incipiente patria stone (que unos años antes ya había contado con la bendición de Keith Richards tocando en el estadio de Vélez en formato solista), entraba así en su máximo periodo de ebullición. Hasta ese momento, el ADN de Jagger & Richards ya estaba activado en un plano de visibilidad ineludible a través de bandas como los Ratones Paranoicos, Los Piojos o unos novatos Viejas Locas, pero fue a partir de aquella visita con cuatro shows en el Monumental -como presentación de “Voodoo Lounge”, su último gran disco- que el germen stone se propagó de manera imparable, diseminando la fórmula de Fender cruzadas, armónica y saxos serpenteantes por los cimientos de nuestro rock más urbano y underground, delineando un fenómeno único e irrepetible en el mundo entero.

Y La Plata, obviamente, no fue la excepción. Más bien todo lo contrario. “Yo conozco la Argentina de Ushuaia a la Quiaca y te puedo asegurar que no hay ciudad más stone que La Plata, y ellos ni siquiera lo saben”, dice Nenu Muñoz, cantante de Vamos de Vuelta, y desde hace varios meses también cerebro y motor de Todos le debemos algo, un disco de versiones de los Stones que acaba de ser grabado por músicos de nuestra ciudad y que espera ahora por su edición en formato físico. El proyecto significa una obra que no sólo reivindica la trayectoria del interminable grupo inglés, sino también la de buena parte de nuestro último rock, ese que construyó su propia lectura estética del glamour londinense con jardineros de jean y zapatillas Topper. “Los Stones son la banda sonora de mi vida, esa es la verdad”, aclara Nenu. “A mí me gusta todo dentro del rock, pero los Stones son lo que más me llegaron al corazón. Yo nunca tuve ni un cassette de los Beatles, ni un disco, nada. Es fanatismo puro, como un cuadro de fútbol”.

Junto a Vamos de Vuelta, Muñoz se cargó una versión en español de “Happy”, de Exile on main street, que podés escuchar acá:

A diferencia de la gran mayoría de este tipo de compilados de versiones independientes y autogestionados, Todos le debemos algo fue grabado en un mismo lugar -en Estudio GUS-80, de Gustavo Pronsky-, dándole al acabado final un sonido homogéneo y compacto. Salvo por la participación de Don Vilanova, como posible bonus track, el disco está conformado por un listado de artistas y bandas locales con una estrecha y particular relación con los Stones: desde Los Bluyines -haciendo “Shattared”-, La Pelada -con “Honky tonk “-, La Valvular -con “Party doll”-, La Noche de Garufa -“Anyboody seen mi baby”-, hasta GOL -con “Jumping jack flash”-.

Portada de "Todos le debemos algo", homenaje a los Stones
Portada de “Todos le debemos algo”, homenaje a los Stones

“Nosotros a los Stones le debemos bastante”, asume Bricio Bruno, cantante de La Valvular. “El ritmo, la onda, la constancia de tener durante tantos años una banda y seguir como bestias de carga, cueste lo que cueste, con un rocinante de vehículo fiel y compañero”. Gato Luengo, cantante de Gol, también calcula el peso de los Stones en su banda: “Sobre todo aprendimos de esa forma de tomarse la música, de vivirla con esa actitud. Para nosotros también el rock es una forma de vida”.

Tomás Vilche, ex La Patrulla Espacial y cantante de Los Bluyines, además de su antecedente en la psicodelia setentosa, también dice deberles mucho. “Es una de las bandas que escucho desde que tengo 5 años, junto a los Ratones Paranoicos. Tengo el recuerdo de estar con la guitarra criolla pegado al stereograbador tocando sobre un casette con muchos temas compilados”, repasa. “Y en Los Bluyines los Stones están muy presentes, sobre todo en el trabajo de guitarras, donde muchas veces no se destaca una sino que entre las dos hacen bases y solos por igual”.

Dentro del listado, el caso de Pablo Amarillo quizás sea de los más llamativos, trabajando una frágil, respetuosa y orquestada versión de “Ruby tuesday” que podés escuchar acá:

“La considero como una de las bandas que más evolución y adaptación han tenido a lo largo de su carrera”, dice Pablo. “Ellos, entre otros, crearon un lenguaje dentro de la música popular que a lo largo de los años tomó identidad y es de donde todos aprendimos”.

Al mismo tiempo, Todos le debemos algo parece funcionar como una reivindicación para un movimiento suburbano que sufrió la estigmatización más severa después de la tragedia de Cromañón. “Los medios y los dueños de boliches han hecho un daño enorme a la cultura stone, haciéndola cargo de la tragedia y cerrándole puertas”, dice Nacho Bruno, que junto a Narvales, su banda desde hace diez años, grabó una versión en inglés del clásico moderno “Love is strong”. “Como dijo el Indio, lo de Cromagnón era una granada que pasaba de mano en mano y lamentablemente le tocó a Callejeros. Dentro de ese circuito estaba el rock stone y pagó como tantísimos otros del rock barrial”.

“Quizás este homenaje vuelva a interesar a las nuevas generaciones de rockeros sobre esta banda que hace cincuenta años sigue lengüeteando por todo el mundo”, suma Bruno. “Creo que podemos volver a encender esa llama”.