Por José Welschinger

“Eso no es una protesta. Eso no es una manifestación. Es un puñado de gente que se aprovecha de una situación por sus propios motivos, y tienen que ser tratados como criminales”. Con esas palabras, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó los incidentes cometidos durante el estallido social en Baltimore, estado de Maryland, durante una marcha en reclamo de justicia por Freddie Gray, un joven afroamericano muerto mientras estaba bajo custodia policial. Pero mientras esos manifestantes chocaban con la Guardia Nacional, otro joven afrodescendiente, Terrance Kellom, de veinte años, murió baleado por policías blancos en Detroit.

Durante los disturbios, varios automóviles fueron dañados y se reportaron incendios en al menos catorce edificios. En respuesta a los disturbios, las autoridades locales decretaron el toque de queda y solicitaron al gobierno nacional el envío de fuerzas auxiliares para controlar la situación. Durante la noche del lunes, quince policías resultaron heridos y 202 manifestantes fueron detenidos.

“Si algunos individuos toman barras y comienzan a golpear para abrir puertas y saquear, no protestan. No hacen ninguna declaración. Están robando”, afirmó el presidente Obama. Luego, enfatizando en el daño a la propiedad, sostuvo que los saqueos y los incendios “destruyen y minan los negocios de sus propias comunidades, y acaban con los empleos y las oportunidades de la gente en esa área”.

Sin embargo, el presidente norteamericano sostuvo que debe existir una “completa transparencia y rendición de cuentas” durante la investigación de la muerte de Freddie Gray, y aclaró que ello no es justificativo de una “violencia y destrucción sin sentido”, y abogó por las manifestaciones pacíficas, que, según él, “se centraron en preocupaciones completamente legítimas de estas comunidades en Baltimore y que fueron constructivas y sensatas”. Fredericka, hermana melliza de Freddie, comentó luego del funeral: “La violencia está mal. No me gusta para nada”.

El joven de veinticinco años falleció la noche del 19 a causa de una herida en la columna vertebral que se produjo durante su arresto, por la que no recibió atención médica pese a haberla solicitado en repetidas ocasiones. Las autoridades afirmaron haber arrestado a Grey por la portación de una navaja, aunque no explicaron las condiciones en las que se produjo la lesión vertebral que ocasionó la muerte del joven.

Tras conocerse la noticia del fallecimiento de Gray, el pasado 21, miles de activistas se trasladaron a Baltimore para reclamar por el esclarecimiento del caso. Las protestas, que comenzaron el viernes 24, se continuaron hasta la noche del lunes; luego del funeral de Freddie Gray, las manifestaciones se tornaron definitivamente en incidentes. Pese a que la situación no ha empeorado, ya son más de 5.000 los refuerzos policiales que llegaron a Baltimore para sofocar el conflicto.

 

Otro crimen en Detroit

Ayer, el jefe de la policía de Detroit, James Craig, confirmó que Terrance Kellom, de veinte años, murió el lunes luego de ser baleado por un oficial, y aseguró que la víctima, sospechada de robo, no portaba armas de fuego sino un martillo.

“Mi hijo murió con los puños cerrados. No tenía un martillo. Ellos asesinaron a mi hijo en mi cara”, aseguró Kevin Kellom, el padre del joven asesinado. La Coalición contra la Brutalidad Policial en Detroit organizó una marcha.

 

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Violencia policial y racismo

La población afroamericana de Estados Unidos viene protestando como reacción al recrudecimiento de la violencia policial que comenzó en febrero de 2012 cuando la policía de Florida asesinó a Trayvon Martin.

El siguiente caso, que tuvo un fuerte impacto en los medios, fue la muerte de Michael Brown en Ferguson, Missouri, asesinado por las fuerzas policiales a mediados de 2014. Le siguieron los casos de Eric Garner, estrangulado por un policía en las calles de New York el año pasado; Tamir Rice, de doce años, asesinado por disparos policiales en Cleveland, Ohio; y Walter Scott, baleado este mes por un uniformado en Carolina del Sur. La muerte de Freddie Gray, el 19 de abril último, rebalsó el vaso.

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