Quizá porque la secuencia era muy difícil de creer, la noticia tardó en cobrar volumen y en generar una preocupación equivalente a lo sucedido. Es que en La Plata pocos podían creer que fuera posible un ataque comando, con balacera y un custodio herido, inclusive, para intimidar a un testigo protegido en una causa donde se investigan crímenes de la dictadura. Sin embargo, como si se tratara de un operativo de los realizados en los peores años del Terrorismo de Estado, ocurrió: seis personas con pistolas y armas largas que se movían en dos autos atacaron a tiros la casa de esa víctima de la última dictadura cívico-militar. En el ataque, un custodio de la Policía Federal sufrió una herida en un brazo. El Programa Verdad y Justicia del Ministerio de Justicia de nación, encargado de la protección de ese tipo de testigos, se reunirá con el titular del Juzgado Federal N° 3, que había dispuesto esa vigilancia.

El ataque fue contra la casa de un hombre de 63 años que vive en el barrio de Hernández, en la periferia platense, y que aún no declaró todo. Su testimonio fue incorporado en la instrucción de una causa que es un desprendimiento del expediente que se ventiló en el megajuicio Circuito Camps, que tuvo sentencia (con 23 condenas, entre ellos el ex comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz) en 2012.

La víctima hace dos años que tiene custodios de la Policía Federal en la puerta de su casa. La protección, dispuesta por el Juzgado N° 3 que subroga Jorge Di Lorenzo, no dependía del Programa Verdad y Justicia, por lo que funcionarios de esa área del Ministerio de Justicia se reunirán hoy con el magistrado para articular la custodia.

El testigo fue una de las tantas víctimas de la dictadura y en 1976 fue secuestrado en un centro clandestino del Circuito Camps. Pero, con la reapertura de los juicios por los crímenes del Terrorismo de Estado, fue citado como testigo y en el expediente pudo reconocer a al menos cinco represores a los que vio durante su cautiverio.

 

Disparos en la madrugada

“A eso de las cuatro de la mañana, estaba durmiendo y siento cuatro o cinco tiros, y me levanté, aunque mi marido me decía que me quedara en la cama”, contó ayer una mujer que vive a metros de la casa que fue blanco de la violencia. “Me levanté igual y vi al muchacho de seguridad herido, aunque no escuché motos ni autos ni nada. No entendía nada”, agregó.

Otros testigos hablan de que los atacantes eran seis y se movían en dos autos con pistolas y armas largas. También hay versiones encontradas sobre el disparo que recibió el policía que ofrecía protección al testigo.

Hay quienes dicen que fue lastimado en un forcejeo, y otros que aseguran que fue llevado a un baldío cercano y que, luego de un simulacro de fusilamiento, recibió un tiro a modo de advertencia.

El agente abordado, de 31 años, recibió un proyectil en el brazo izquierdo y fue derivado fuera de peligro al Hospital San Roque de Gonnet. En la fuga de los desconocidos, habrían sonado tres tiros más que tuvieron dirección hacia la fachada de la casa del hombre custodiado. Esto fue casi imposible de comprobar, porque el trabajo de la prensa sufrió limitaciones en pos de mantener bajo estricta reservar lo ocurrido.

Anoche, los habitantes de la zona seguían con miedo y sin querer emitir una opinión muy detallada de lo sucedido. Todos sabían que había una casa que tenía vigilancia permanente pero pocos sabían cuál era el motivo.