Por Flavio Rapisardi

Analía del Franco es una analista “todo terreno”. Llana en sus explicaciones, complejiza sus argumentos de tal modo que den cuenta de lo enmarañado de los acontecimientos sociales sin convertirlo en eslogan facilista. Su trabajo en estos años no se limitó a mediciones electorales: Analogías, su consultora, fue la que trabajó cuanti y cualitativamente temas como matrimonio igualitario y aborto de manera poco común para muchos analistas: dialoga con las organizaciones, escucha argumentos, discute, conduce y trabaja técnicamente de manera impecable.

Frente a las PASO porteñas, Contexto la entrevistó para seguir mapeando los años que vienen y las peleas que debemos dar.

 

¿Cuáles son, según tu opinión, las posiciones en pugna en esta elección primaria de la Ciudad de Buenos Aires?

Sabemos que lo determinante serán las elecciones presidenciales. Y que todas estas elecciones, desde las primarias hasta las que consagren a l*s candidat*s consagrad*s, se hace en un clima que es histórico “de paro y arranque”, de tensión entre quienes priorizan el modelo del kirchnerismo y otros que pretenden algún tipo de cambio. Pero aquí hay que hacer una distinción que yo propongo en tercios: un tercio quiere mantener el modelo, otro tercio quiere “algunos” cambios (principalmente el “cepo” al dólar”) y otro tercio que pretende un cambio radical.

¿Y estos tercios se pueden caracterizar en función de su clase social, franja etárea y/o género?

Estos tercios son heterogéneos. En el tercio de la resistencia al kirchernismo, los que quieren cambiar el modelo, es un sector en el que prevalecen sectores medios y altos, urbanos o campo “concentrado”. Y los otros dos tercios, en cambio, presentan mayor heterogeneidad: jóvenes, sectores populares y de la clase media.

¿Cómo “juega” la imagen de Cristina en esta elecciones? ¿Podemos pensar en una situación parecida a Brasil en al que Lula pudó transferir parte de su capital simbólico a Dilma Roussef?

Yo acabo de hacer una encuesta telefónica en la que la imagen positiva de la Presidenta al trepa al 54%. Un porcentaje muy alto. Sin embargo, “trasladar” este capital es difícil. Pero crea un clima muy positivo para el kirchnerismo.

Aunque no sea fácilmente trasladable, ¿nos está mostrando un marco interesante y más complejo que el maniqueísmo que se pretende imponer?

Claramante Mendoza fue una experiencia más que interesante. El Frente para la Victoria fue la segunda fuerza, que sólo “perdió” por un 5% en una provincia que se sabía perdida. Es claro que Córdoba y Santa Fe serán escenarios más complejos que deberemos ir analizando en su momento.

¿Cómo ves las elecciones porteñas en este marco?

En un marco en que el kirchnerismo tiene una gran capacidad de rearmarse, es claro que como fuerza política el FpV es la segunda. Sin embargo, si lo que medimos son las personas, Lousteau, candidato de ECO, ocupa ese segundo lugar. En el caso de Losteau, figura del “progresista porteño”, es de un progresismo claramente no peronista, una figura aceptable cómoda para el radicalismo porteño no macrista como la propia Michetti.

Frente a este marco nacional y local, ¿qué se votó y qué ganó en Buenos Aires?

El voto del PRO ganó como un centro y centro derecha que, desgranado, incluye un voto liberal “pogre” que incluye parte del PRO, radicalismo y un voto conservador, pero todo anti K. Losteau también concentra parte de ese voto.

Frente a lo que nos contás, ¿cómo ves el futuro?

Cristina Kirchner va a seguir cumpliendo un rol en el período 2015 a 2019. Cualquiera sea, tendrá un lugar. Luego de 2019, el horizonte está abierto. Es claro que Cristina no puede abandonar la escena política que ella construyó. Queda una militancia que se debe mantener y no se puede abandonar, con capacidad de rearmarse frente a un marco continental que, si bien no quedó configurado como los sectores progresistas petenden, el saldo sigue siendo positivo. Hay temas, traspiés que deberían revisarse, pero en el marco de un saldo positivo. El apriete de mano entre Cuba y EE.UU. es parte de lo positivo de este avance, sobre todo si consideramos que se da en un marco de una intregración continental de una intensidad desconocida hasta el momento.

Y hablando de futuro, ¿Sergio Massa?

Massa se despolomó con 20% por meterse entre dos espacios políticos formados: el FpV y el PRO. Esto nunca es tarea fácil. L*s votantes vieron qué había detrás y no sólo de Massa.

Personalmente, la frase “irreversible” me hace ruido. Por un lado, me asusta porque transmite cierto quietismo a la militancia, sobre todo a quienes hemos visto que retroceder en derechos siempre es posible. ¿Qué pensás vos?

Que lo irreversible es algo que podríamos denominar como “lo actitudinal”. El hallazgo de salir del escepticismo que marcó a nuestro país durante más de una década. El interés por la política, por participar. El kirchnerismo construyó que había diversos modos de ver el mundo contra el ”pensamiento único”. Kirchner y Lavagna y su triunfo en la reestructuración de la deuda externa privilegiaron “un mirar para adentro”, “un privilegiar lo propio”. Por otra parte, las políticas sociales: pienso que no será fácil eliminarlas totalmente, aunque hay espacio para cambios. Por otra parte, el kirchnerismo “puso a la gente dentro de la política” y esto se hizo de varios modos: aumentando la participación juvenil, estableciendo las PASO como un modelo que resultó exitoso y constituye un modo de participación popular hasta de la oposición, y, por otro lado, la propia dinámica de las mejoras sociales produce una repolitización, un posicionamiento de los sectores beneficiados frente a lo común, a la política. Y esto tiene un alcance continental. Fijate Brasil: la “creación” de una amplia clase media coincidió con una cultura de protestas de esos mismos sectores.