Por Florencia Abelleira

El decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Daniel Scaturicce, presentó la Ley de Agricultura Familiar sancionada en diciembre del año pasado –que aún resta ser reglamentada– en el Consejo Directivo de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, donde fue declarada de interés.

La Facultad de Ciencias Agrarias se propuso difundir los contenidos de la ley en los consejos directivos de las distintas unidades académicas, y en Periodismo, “por sorpresa, nos encontramos con que ya están haciendo muchas cosas con los capítulos de la ley”, expresó Scaturicce.

El decano la describió como un instrumento de desarrollo de una nueva ruralidad, “lo cual seguramente va a llevar a grandes discusiones y conflictos respecto de los cambios estructurales que sobrevendrán. Temas como la frontera agrícola, el desmonte, el corrimiento de los límites de explotación de tierras, el desplazamiento forzado de las comunidades originarias, el agua, son prioridades para ser pensadas desde una nueva cosmovisión y hacia una nueva realidad”.

En la misma línea, el martes pasado, el Consejo Superior de la Universidad declaró de interés institucional la Ley 27.118 de “Reparación Histórica de la Agricultura Familiar para la construcción de una nueva ruralidad en la Argentina”.

“Uno entiende a la Universidad como Estado, y dentro de esa concepción hay que posicionarse hacia algún lado: ¿con qué, con quiénes y para qué? En principio tendría que estar orientado para la justicia social, y la justicia social en la Universidad pasa por la inclusión y el involucramiento en el proceso”, explicó Scaturicce.

El decano aseguró que la problemática de la producción es una problemática social de base, que atañe a la sociedad en su conjunto. Por eso, en su participación en el Consejo Directivo habló sobre las tecnologías no neutras y se preguntó sobre qué tipos de profesionales están formando. “Los técnicos agrónomos tienen un fin técnico particular y pueden utilizarlo según cómo ellos creen que es la manera más efectiva, o prestando atención a qué necesitan y piden los agricultores familiares”.

La nueva Ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar crea un banco de tierras; se crea un centro de producción de semillas; concibe las tecnologías desde una perspectiva distinta a la actual –herramientas y técnicas neutrales y asociadas a la idea del progreso–; suspende los desalojos en la búsqueda de dar protección a las familias que poseen y trabajan la tierra, pero que por carencia económica o falta de políticas públicas no han podido lograr la propiedad sobre la tierra, entre otros puntos destacables de la norma.