El año electoral arrancó definitivamente con las elecciones primarias en las provincias de Santa Fe y Mendoza el pasado domingo. En el distrito santafesino, los escrutinios (casi cerrados) arrojaron como vencedor al PRO (con lista única), seguido de cerca por el Frente Progresista y Social (que llevaba dos listas), y más atrás  al candidato kirchnerista Omar Perotti como representante de la tercera fuerza. En tanto, en Mendoza, el candidato radical Alfredo Cornejo alcanzó casi el 45% de los votos, superando así a las tres listas del justicialismo, que sumadas rozaron el 40%.

Con los resultados cerrados, politólogos, analistas y consultores especializados ya han comenzado a realizar distintas lecturas sobre la información obtenida en las urnas. Artemio López, titular de Consultora Equis, explicó el significado de los resultados obtenidos en Santa Fe: “Los niveles de adhesión que despertó el Frente Para la Victoria son similares a los de 2011, con lo cual se cae verticalmente la teoría del fin de ciclo, es decir, la eventual culminación en términos electorales del proyecto que encarna la Presidenta de la nación”.

“En estas circunstancias –continuó López– encontramos que la imagen positiva de Cristina está por encima del 45% en ambos distritos, lo que está en línea con la imagen positiva que tiene a nivel nacional, que supera el 50%”.

Luego, redondeó: “Dicho esto, puede agregarse que la elección en Santa Fe para el oficialismo de la provincia fue muy mala; es notable la constitución de un escenario de tercios, ya que el 20% de Perotti se logró en el marco de 50 días de campaña. Además, se le descuenta la baja de la candidata María Eugenia Bielsa, que era quien tenía injerencia en Rosario, donde se concentra casi el 40% del padrón”.

Para López, “Claramente se trata de unas elecciones muy reñidas, donde quedan desbaratadas las teorías tanto del PRO como del socialismo de que lo que había de cara a las votaciones provinciales era un escenario polarizado entre estas dos fuerzas. Pero eso no es real: lo que hay es un escenario de tercios donde la sorpresa la puede dar el FPV, que, con más trabajo de campaña, puede hacer mucho en dos meses, que seguramente vayan a ser estratégicos”.

Al respecto de lo que vendrá, aventuró: “El despliegue del oficialismo será reforzado por la imagen de la Presidenta, que es muy poderosa, lo cual nos puede prometer una performance adecuada por parte del kirchnerismo en Santa Fe a mitad de año”.

Para el senador nacional por el Frente Para la Victoria, Juan Manuel Abal Medina, el desempeño de su partido en las primarias provinciales de Santa Fe es motivo de optimismo: “El resultado obtenido por Omar Perotti en las urnas superó lo que estaba previsto en las encuestas. Los números son buenos: el kirchnerismo enfrentó en Santa Fe una situación electoral polarizada, con un trabajo de campaña que comenzó cincuenta días antes de las votaciones, y que aun así consiguió posicionarse como tercera fuerza dentro de la provincia”.

“Esto significa que la gente está comenzando a mirar quién garantiza las políticas de Estado, de inclusión y de redistribución; y esta preocupación se está traduciendo en los votos”, sostuvo Abal Medina.

 

El proyecto es “indispensable”

Respecto de las primarias en Mendoza, Artemio López observó que allí quedó demostrado que el justicialismo no puede desalinearse de la conducción de Cristina: “En Mendoza, lo dicho vale especialmente para el justicialismo de esa provincia, que hizo una elección importante, de 40 puntos”.

Pero luego agregó: “Quedó a 4.5 puntos de la coalición radical (o no tan radical), y debe tenerse en cuenta que el justicialismo tuvo la particularidad de llegar a las elecciones con un candidato kirchnerista (Guillermo Carmona), un referente del peronismo tradicional mendocino (Adolfo Bermejo) y otro de un peronismo que podríamos llamar “lateral” (encabezado por Matías Roby). De las tres, fue la lista de Carmona la que mostró mayor crecimiento y la que le permitió al oficialismo alcanzar esos 40 puntos”.

El analista político concluyó: “Conceptualmente, esto demuestra que el peronismo no kirchnerista (o incluso antikirchnerista), con filiación sciolista, no mejora la oferta del kirchnerismo en la provincia; más aun, los resultados de Mendoza confirman que el acompañamiento del proyecto nacional resulta indispensable”.