Por Leandro Gianello

La política de promoción tecnológica y científica que el gobierno nacional impulsa en todas las ramas de desarrollo generadas desde los diferentes institutos de investigación sumó otro paso que reafirma esa estrategia con la puesta en funcionamiento de un nuevo radar meteorológico de fabricación nacional en la provincia de Córdoba.

El RMA, Radar Meteorológico Argentino, tuvo su génesis en 2011, cuando Presidencia de la Nación hizo oficial el lanzamiento del Sistema Nacional de Radares Meteorológicos (SINARAME), un enlace de radares para meteorología a cargo de los ministerios de Planificación Federal y Defensa fabricado por el INVAP.

El desarrollo íntegramente local de este sistema, que comenzará a funcionar de manera continua a fines de mayo, se gestó a través de la Subsecretaría de Recursos Hídricos y el asesoramiento del Servicio Meteorológico Nacional, SMN, entidades dependientes de los ministerios de Planificación y Defensa, respectivamente.

Básicamente, el RMA es un hito técnico que se suma a la independencia tecnológica en áreas estratégicas como la radarización, una exitosa política del Estado argentino que invierte recursos humanos, técnicos y materiales para revertir la dependencia de un sector ampliamente subordinado al mercado externo, con equipos importados y caros de mantener.

El primer prototipo del RMA se instaló en Bariloche y, tras una serie de pruebas exitosas, se prosiguió a la conclusión de la primera etapa con la instalación del segundo aparato en un predio de la Universidad Nacional de Córdoba.

El principal usuario de este novedoso sistema será el SMN, que incorporará la red de detección para lograr un mejoramiento sustancial de las previsiones climáticas y una cobertura casi total del territorio nacional.

“El desarrollo tecnológico local de este tipo de radares es un gran avance y confiar esa capacidad a una empresa nacional constituye una cuestión muy importante”, dice Luciano Vidal, doctor en Ciencias de la Atmósfera.

El especialista del Departamento de Investigación y Desarrollo del SMN asegura que los nuevos artefactos son “significativos” e implican un nuevo paradigma “para la predicción del tiempo, ya que el radar consiente una visión más cercana” de los fenómenos meteorológicos, “determinando qué tipo de precipitación” está teniendo en el lugar.

“El impacto a corto plazo en las alertas tempranas” climáticas es el aporte más significativo que el SINARAME tendrá en la sociedad, además de otras actividades de importancia económica, “como en la agricultura, en las estimaciones de lluvias para los embalses de represas, aeronavegación y pesca”, señala Vidal.

El proyecto incluye la instalación, además de este primer radar operativo en la provincia de Córdoba, de una serie de diez aparatos más, distribuidos por todo el territorio, y de un centro de operaciones con capacidad de recepción y procesamiento en tiempo real de datos en el predio histórico que el Servicio Meteorológico tiene en la Ciudad de Buenos Aires, desde donde podrá monitorearse toda la red.

Antes de fin de año deberían estar funcionando cuatro radares más, que serán colocados en Ezeiza, donde reemplazarán el antiguo sistema aún operativo, Mar del Plata, Chajarí y Resistencia, mientras que la construcción del resto de las antenas por parte de la empresa estatal rionegrina INVAP se encuentra en estado avanzado.

“La creación y la implementación de este sistema es algo que estaba pendiente”, destacó Luciano Vidal, y agregó que gracias “al desarrollo nacional” de este tipo de tecnología tan específica, se logra un “salto cualitativo” para la elaboración de los pronósticos y los estudios climáticos.

Esta nueva etapa significa “todo un cambio de paradigma en el uso de la información” meteorológica que se recaba y beneficia tanto a sectores específicos de la economía como a la sociedad argentina en general, apuntó Vidal.

Mientas que la primera etapa nacida por el impulso y la decisión política del gobierno de Cristina Kirchner concluyó exitosamente con la puesta en funcionamiento del RMA en Córdoba, la segunda etapa de puesta en marcha de los diez radares fabricados por el INVAP se complementará con 55 estaciones meteorológicas y una serie de centros regionales de procesamiento.

Las aplicaciones de la futura SINARAME involucran un amplio espectro de usos que agregan valor a la producción al permitir una previsión más exacta, y suma elementos para proteger los centros urbanos de fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes.

Con este nuevo producto de la ciencia y técnica argentina se avanza sin pausa en un proceso de independencia y de recuperación de las capacidades en investigación y desarrollo, larga e intensamente ninguneadas durante el periodo neoliberal, un beneficio para todos que se traducirá en un universo de certezas para el SMN, la aviación comercial, las universidades y otros organismos estatales y privados.